A María

Dulce Madre no te alejes,
de mi vista no te apartes,
ven conmigo a todas partes
y solo nunca me dejes.

Tu que me proteges tanto
como verdadera Madre,
haz que me bendigan
El Padre, El Hijo
y el Espíritu Santo.

Amén

Nota destacada de la semana anterior

Esta es la “contraseña” de vida que el Papa Francisco propuso a los jóvenes en Chile