Documento sobre el monoteísmo Cristiano contra la violencia

ROMA, 16 Ene. 14 / 12:31 pm (ACI).- 
La Comisión Teológica Internacional presentó este jueves el documento “Dios Trinidad, unidad de los hombres. El monoteísmo cristiano contra la violencia”, cuya elaboración tomó cinco años de estudios en los cuales se abordaron “algunos aspectos del discurso cristiano sobre Dios, confrontándose en particular con las teorías según las cuales existiría una relación necesaria entre el monoteísmo y la violencia”.

El texto ha sido preparado por una subcomisión formada por los arzobispos Mons. Savio Hon Tai-Fai y Mons. Charles Morerod, el obispo Mons. Paul Rouhana, y los sacerdotes P. Peter Damian Akpunonu, P. Gilles Emery, P. Thomas Norris, P. Javier Prades López, P. Pierangelo Sequeri y el P. Guillermo Zuleta Salas. El presidente de la subcomisión fue el P. Philippe Vallin.

Así, luego de las discusiones desarrolladas entre 2009 y 2013, este documento fue aprobado por la Comisión el 6 de diciembre 2013 y fue después sometido a su presidente, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. Gerhard L. Müller, quien autorizó su publicación.

“El texto de reflexión teológica que presentamos se propone mostrar algunos aspectos del discurso cristiano sobre Dios que, en el contexto actual, requieren una clarificación teológica específica”, señala la presentación del documento de cinco capítulos.

“La ocasión para esta clarificación es la teoría, que se argumenta de diversas maneras, según la cual se da una relación necesaria entre el monoteísmo y las guerras de religión. La discusión en torno a esta conexión ha hecho que salgan a la luz no pocos motivos de malentendido de la doctrina religiosa, que oscurecen el auténtico pensamiento cristiano sobre el único Dios”, indicó.

En ese sentido, la presentación afirma que “la fe cristiana reconoce en la instigación a la violencia la máxima corrupción de la religión”, una convicción que nace “a partir de la revelación de la intimidad misma de Dios, que llega a nosotros mediante Jesucristo. La Iglesia de los creyentes es consciente del hecho de que el testimonio de esta fe debe ser correspondida con una actitud de conversión permanente: esto implica también la “parresia” (es decir la franqueza valerosa) de la necesaria autocrítica”.

Así, el primer capítulo, “Sospechas respecto al monoteísmo”, clarifica “el tema del ‘monoteísmo’ religioso según la acepción que recibe en algunas orientaciones de la filosofía política actual”. Además se expresa que “las guerras interreligiosas, así como la guerra a la religión, son algo sencillamente absurdo. Como teólogos católicos, hemos tratado de ilustrar, a partir de la verdad de Jesucristo, la relación entre revelación de Dios y humanismo no violento”.

“En el Capítulo II, ‘La iniciativa de Dios en el camino de los hombres’, interrogamos al horizonte de la fe bíblica, dedicando una atención particular al tema de sus ‘páginas difíciles’: aquellas donde la revelación de Dios se encuentra envuelta en formas de violencia entre los hombres. Tratamos de localizar los puntos de referencia que ofrece la misma tradición escriturística – desde su interior – para interpretar la palabra de Dios”, explicaron.

El tercer capítulo, “Dios, para salvarnos de la violencia”, profundiza “en el acontecimiento de la muerte y de la resurrección de Jesús, en la clave de la reconciliación entre los hombres”. Este hecho, que manifiesta el amor de Dios, “permite neutralizar la justificación religiosa de la violencia sobre a partir de la verdad cristológica y trinitaria de Dios”.

“En el Capítulo IV, ‘La fe confrontada con la amplitud de la razón’, nuestra reflexión se ocupa de iluminar las aproximaciones y las implicaciones filosóficas del pensamiento sobre Dios. Aquí se tocan ante todo los puntos de discusión con el ateísmo de nuestros días, que confluye muy generalmente en las tesis de un naturalismo antropológico”, indicaron.

Finalmente, el quinto capítulo, “Los hijos de Dios dispersos y reunidos”, asume “de nuevo los elementos de lo específicamente cristiano que definen el compromiso del testimonio eclesial para la reconciliación de los hombres con Dios y entre sí”.

“La revelación cristiana purifica la religión, desde el mismo momento en el que le devuelve su significado fundamental para la experiencia humana del sentido. Por ello, en nuestra invitación a la reflexión, tenemos muy presente la especial necesidad – sobre todo en el horizonte cultural actual – de tratar siempre de modo conjunto el contenido teológico y el desarrollo histórico de la revelación cristiana sobre Dios”, afirmaron.

Según se informó, el texto aparecerá en la edición de “La Civiltà Cattolica” del 18 de enero. Al mismo tiempo el documento se publica desde ahora en el sitio Internet de esta revista (www.laciviltacattolica.it , así como en la página web de la Comisión Teológica Internacional en el sitio del Vaticano.

La presentación completa del documento se encuentra en

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