El diálogo siempre es el camino

A pocos días de haber concluido el movimiento de huelga del sector magisterial en el que, con satisfacción, la Iglesia ha participado como mediadora, quiero compartir algunas reflexiones en torno a este episodio de la vida nacional, con la certeza que siempre debe privilegiarse el camino del diálogo para resolver los conflictos sociales y buscar el bien común. 

Decía San Juan Pablo II que, teniendo en cuenta los intereses de los diferentes grupos, la concertación pacífica debe hacerse constantemente, a través del diálogo, en el ejercicio de las libertades y de los deberes democráticos para todos y advertía: “Desgraciadamente, cuando el diálogo entre los gobernantes y el pueblo no existe, la paz social está amenazada o ausente; es como si se viviera en estado de guerra.”

Dicha constatación, extrema en sus términos, no necesariamente aplica a nuestra realidad pues sabemos que los costarricenses, tradicionalmente, establecimos una concertación permanente para resolver los conflictos o para prevenirlos, a través de instrumentos jurídicos e institucionales verdaderamente eficaces. Sin embargo, los últimos acontecimientos políticos y sociales nos dicen, claramente, que la verdadera paz social puede estar en riesgo y corresponde a todos mantenerla sobre bases sólidas y justas; y, al decir todos, me refiero a los Gobernantes, a los partidos políticos, a las organizaciones sociales, a los medios de comunicación y a los ciudadanos, en general.

Decía el Papa Pablo VI en su primera encíclica, Ecclesiam suam : «La apertura de un diálogo desinteresado, objetivo y leal... lleva consigo la decisión en favor de una paz libre y honrosa; excluye fingimientos, rivalidades, engaños y traiciones». En el caso de la huelga recién finalizada, las partes en conflicto creyeron en el valor del diálogo e hicieron de él, durante largas negociaciones, el camino para retomar la confianza, para asumir posiciones en común y evitar el deterioro del tejido social.

Como ciudadano y Pastor, estoy convencido que si todos los costarricenses de modo generoso y sin intereses mezquinos, con voluntad y empeño, seguimos optando por abrirnos a la escucha del otro y superar ese egoísmo que obstaculiza el diálogo y exaspera la tensión, alcanzaremos las altas metas de desarrollo humano que aspiramos.

La pasada huelga y, en particular su desenlace, debe llevarnos a renovar la confianza en el diálogo como único camino que disipa los enfrentamientos, las divisiones, además de desterrar el pesimismo y la frustración.

Como nos enseña el Papa Francisco "no puede haber paz sin diálogo pues este es el camino ante las dificultades y los conflictos, una cultura que promueva el encuentro, el conocimiento del otro y permita que las personas dialoguen sin pelearse... Todas las guerras, todas las luchas, todos los problemas que no se resuelven, que se encuentran, existen por falta de diálogo. Cuando hay un problema, diálogo: eso hace la paz".

Fuente:
Oficina de Comunicación - Curia Metropolitana

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