Evangelio del Día - Martes 23 de setiembre de 2014

Tiempo litúrgico: Ordinario
Color del día: Blanco

Santoral


Primera Lectura: Proverbios 21, 1-6. 10-13
"Diversas sentencias"

El corazón del rey es una acequia en manos de Dios, la dirige adonde quiere. Al hombre le parece siempre recto su camino, pero es Dios quien pesa los corazones. Practicar el derecho y la justicia Dios lo prefiere a los sacrificios. Ojos altivos, mente ambiciosa, el pecado es el distintivo de los malvados. 

Los planes del diligente traen ganancia, los del atolondrado traen indigencia. Tesoros ganados por boca embustera son humo que se disipa y lazos mortales. Afán del malvado es buscar el mal, no mira con piedad a su prójimo. 

Cuando el cínico la paga, aprende el inexperto, pero el sensato aprende con la experiencia. El honrado observa cómo la casa del malvado precipita al malvado en la ruina. Quien cierra los oídos al clamor del necesitado no será escuchado cuando grite.

Salmo Responsorial: 118
"Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos."
  • Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor.
  • Instrúyeme en el camino de tus decretos, y meditaré tus maravillas.
  • Escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos.
  • Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.
  • Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo.
  • Cumpliré sin cesar tu voluntad, por siempre jamás.

Evangelio: Lucas 8, 19-21
"Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios..."

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron: "Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte." Él les contestó: "Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra."

Reflexión

Este pasaje en algunas ocasiones se ha utilizado para desacreditar la figura de María Santísima, haciendo parecer la respuesta de Jesús como un rechazo a su Santísima Madre. Nada más lejos de la realidad. 

Para san Lucas, María es el modelo perfecto del discípulo. Jesús aprovecha la llegada de su madre para enseñar lo que para él es verdaderamente importante. Ciertamente María es grande a los ojos de Dios por ser la Madre de Jesús, su Hijo único, pero es aún más grande porque "escucha la palabra de Dios y la pone en práctica". 

Es decir, para Dios lo importante no son ni siquiera las relaciones de sangre sino hacer la voluntad de Dios, pues en ello está la felicidad y la salvación. Y nosotros, ¿realmente buscamos, como María, cumplir la voluntad de Dios?

Acción

Señor, deja que la sabiduría, tan admirable y fuera de mi alcance de tu Palabra, penetre hasta lo más profundo de mí y se instale como un árbol de vida que produce fruto a su tiempo y que sus hojas no se agostan, y que fluya como el río que va sanando todo a su paso y da vida a todo lo que se encuentra a su vera.

Hoy tomaré una o dos de estas sentencias, las convertiré en oración y las repetiré varias veces a lo largo del día. 

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. 
Como María, todo por Jesús y para Jesús. 

Pbro. Ernesto María Caro

Adaptado de:
Evangelio del Día
Evangelización Activa

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