¿Por qué somos cristianos? Por una gracia de amor, afirma el Papa

VATICANO, 07 Oct. 14 / 05:32 pm (ACI).- Durante la Misa matutina en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco invitó a los fieles a no dejar que las actividades cotidianas los alejen de la oración a Dios, pues por su gracia de amor es que “hemos sido elegidos” discípulos de Cristo.

En su homilía, el Papa afirmó que el Señor “ha elegido a su pueblo y lo ha acompañado durante el camino en el desierto, durante toda la vida”. Y a continuación, se detuvo a considerar la primera Lectura del día en la que San Pablo hace memoria de su vida, sin esconder sus pecados.

“Dios lo ha hecho con su pueblo, lo ha hecho y lo hace con cada uno de nosotros”. “Nosotros hemos sido elegidos”, afirmó el Papa, que luego preguntar “¿por qué yo soy cristiano y no aquel, que está lejos, que ni siquiera ha oído hablar de Jesucristo?” “Es una gracia – fue su respuesta –. Una gracia de amor”.

Por tanto, Francisco invitó a hacer “memoria de esta realidad, pero en la vida concreta, tal como lo hace Pablo”, que confiesa haber perseguido ferozmente a laIglesia y no dice: “Yo soy bueno, soy hijo de éste, tengo cierta nobleza…”. “No, Pablo dice: ‘¡Yo he sido un perseguidor, yo he sido malo!’”. “Pablo hace memoria de su camino, y así comienza a hacer memoria desde el inicio”.

“Esta costumbre de hacer memoria de nuestra vida no es muy común entre nosotros. Nos olvidamos las cosas, vivimos en el momento y después olvidamos la historia. Y cada uno de nosotros tiene una historia: una historia de gracia, una historia de pecado, una historia de camino, tantas cosas… Y hace bien rezar con nuestra historia. Uno de ellos es Pablo, que relata una parte de su historia y que en general dice: ‘¡Él me ha elegido! ¡Él me llamado! ¡Él me ha salvado! Él ha sido mi compañero de camino…’”.

“Hacer memoria sobre la propia vida es dar gloria a Dios. Hacer memoria sobre nuestros pecados, de los que el Señor nos ha salvado, es dar gloria a Dios”. Por esta razón “Pablo dice que él se vanagloria sólo de dos cosas: de sus propios pecados y de la gracia de Dios Crucificado, de su gracia”. Él “hacía memoria de sus pecados, y se vanagloriaba: ‘He sido pecador, pero Cristo Crucificado me ha salvado’ y se gloriaba en Cristo. Ésta era la memoria de Pablo. Ésta es la memoria que el mismo Jesús nos invita a hacer”:

“Cuando Jesús dice a Marta: ‘Tú te afanas y te agitas por muchas cosas, pero una cosa es necesaria. María ha elegido la parte mejor. Es decir, escuchar al Señor y hacer memoria. No se puede rezar cada día como si no tuviéramos historia. Cada uno de nosotros tiene la suya. Y con esta historia en el corazón vamos a la oración, como María. Pero tantas veces estamos distraídos, como Marta, por los trabajos de la jornada, por hacer esas cosas que debemos hacer, y olvidamos esta historia”.

Nuestra relación con Dios “no comienza el día del Bautismo: allí es sellada”. Comienza “cuando Dios, desde la eternidad, nos ha mirado y nos ha elegido. En el corazón de Dios, allí comienza”.

“Hacer memoria de nuestra elección, aquella que Dios ha hecho sobre nosotros. Hacer memoria de nuestro camino de alianza. Esta alianza ha sido respetada, ¿o no? Eh no: somos pecadores y hacemos memoria, y hacer memoria de la promesa que hace Dios y que jamás decepciona, que es nuestra esperanza. Ésta es la verdadera oración”.

El Papa concluyó su homilía invitando a rezar con el Salmo 138, que dice “Señor, tú me escrutas y me conoces. Tú sabes cuándo me acuesto y cuándo me levanto. Sondeas mis pensamientos desde lejos, te son familiares todas mis sendas”. “Esto es rezar. Rezar es hacer memoria ante el Dios de nuestra historia. Porque nuestra historia es la historia de su amor por cada uno de nosotros”, afirmó.

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