Papa Francisco: El amor preocupado por los pobres no es comunismo

VATICANO, 13 Ene. 15 / 03:29 pm (ACI).- En una reciente entrevista el Papa Francisco recordó que el amor por los pobres no es comunismo, sino que viene del Evangelio. Asimismo, uno de los coautores de la entrevista pregunta si el actual sistema económico es “el mejor posible”, y anima a discutir sobre esta pregunta.

La entrevista de Andrea Tornielli y Giacomo Galeazzi con el Papa Francisco fue publicada al final de su libro “Papa Francisco: Esta economía mata”, recientemente publicada en italiano.

Tornielli alienta la discusión sobre este tema porque, dice, “plantear la cuestión no significa ser comunista”.

En la entrevista, el Papa Francisco señala que su preocupación por los pobres no es una novedad, sino que “tiene su origen en el Evangelio y se encuentra documentada ya en los primeros siglos del cristianismo”.

“Si repitiera algunos pasajes de las homilías de los primeros Padres de la Iglesia, de los siglos II o III, sobre cómo habría que tratar a los pobres, algunos dirían que mi homilía es marxista”, indicó el Santo Padre.

En ese sentido, Francisco citó a San Ambrosio y a San Juan Crisóstomo, demostrando que la preocupación por los pobres se remonta a la Iglesia de los primeros siglos.

“Como se puede ver, esta atención por los pobres está en el Evangelio, y está en la tradición de la Iglesia, no es una invención del comunismo y no hay que ideologizarla, como a veces ha sucedido durante la historia”, dijo.

El Papa también subrayó que “la Iglesia, cuando nos invita a superar lo que he llamado ‘la globalización de la indiferencia’, está lejos de cualquier interés político y de cualquier ideología: movida únicamente por las palabras de Jesús, quiere ofrecer su aporte a la construcción de un mundo en donde se custodien los unos a los otros y en donde se cuiden los unos a los otros”.

Preguntado si el capitalismo es un sistema irreversible, el Papa Francisco declaró que “la globalización ha ayudado a muchas personas a salir de la pobreza, pero ha condenado a muchas otras a morir de hambre. Es cierto que, en términos absolutos, ha aumentado la riqueza mundial, pero este sistema se mantiene con esa ‘cultura del descarte’ de la que ya he hablado en varias ocasiones”.

El Santo Padre dijo que ha notado que “existen una política, una sociología y una actitud del descarte. Cuando ya no es el hombre, sino el dinero, lo que ocupa el centro del sistema, cuando el dinero se convierte en un ídolo, los hombres y las mujeres son reducidos a meros instrumentos de un sistema social y económico caracterizado, es más, dominado por profundos desequilibrios”.

Andrea Tornielli, quien es el coordinador del sitio web especializado de La Stampa, “Vatican Insider”, donde partes de la entrevista fueron publicadas, fue atraído por las palabras del Papa sobre la cultura del descarte y la idolatría del dinero, como explicó en declaraciones a ACI Prensa el 11 de enero.

“Leyendo los discursos del Papa, he llegado a ser consciente de que hay realmente páginas de la enseñanza social de la Iglesia, que parecen estar un poco olvidadas, y no muy bien conocidas por los cristianos, especialmente aquellos cristianos involucrados en política”, señaló.

En opinión de Tornielli, la razón de este olvido está en la historia. “En los años anteriores, cuando el comunismo soviético todavía existía y el mundo estaba dividido en dos bloques, la atención estaba en otros temas”, declaró.

Por otra parte, reconoció que ambos, San Juan Pablo II y Benedicto XVI, han “hablado de forma muy clara sobre la globalización, pobreza y los remedios contra la pobreza”.

En su entrevista, el Papa Francisco señaló que la cultura del descarte “lleva a rechazar a los niños también con el aborto. Me sorprenden los bajos índices de natalidad aquí en Italia: así se pierde el vínculo con el futuro. Y la ‘cultura del descarte’ también lleva a la eutanasia oculta de los ancianos, que son abandonados. En lugar de ser considerados como nuestra memoria; el vínculo con nuestro pasado es un recurso de sabiduría para el presente. A veces me pregunto cuál será el próximo descarte. Debemos detenernos a tiempo. ¡Detengámonos, por favor!”.

El Santo Padre también se refirió a la acusación de ser “pauperista” y describe el pauperismo como “una caricatura del Evangelio y de la misma pobreza”, como fue percibido antes de la llegada de San Francisco de Asís.

“San Francisco nos ayudó a descubrir el vínculo profundo que hay entre la pobreza y el camino evangélico. Jesús afirma que no se puede servir a dos amos, a Dios y a las riquezas. ¿Es pauperismo? Jesús dice cuál es el ‘protocolo’ con base en el que seremos juzgados, es el que leemos en el capítulo 25 del Evangelio de Mateo: ‘tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver’”, afirmó el Papa.

Asi, el Papa señaló que “cada vez que hacemos esto a un hermano, lo hacemos a Jesús. Cuidar a nuestro prójimo: a quien es pobre, a quien sufre en el cuerpo y en el espíritu, a quien está necesitado. Esta es la vara de medir. ¿Es pauperismo? No, es Evangelio”.

“La pobreza aleja de la idolatría, del sentirse auto-suficientes. Zaqueo, después de haberse cruzado con la mirada misericordiosa de Jesús, dio la mitad de lo que tenía a los pobres. El del Evangelio es un mensaje que va dirigido a todos, el Evangelio no condena a los ricos, sino la idolatría de la riqueza, esa idolatría que nos hace insensibles al grito del pobre”, indicó Francisco.

En ese sentido, Andrea Tornielli dijo que “sería interesante plantear una discusión dentro y fuera del mundo católico, confrontando ideas”.

Añadió que “mi pregunta es: ¿El sistema económico que vivimos, es un dogma? ¿Es el mejor sistema posible? Yo diría que no. Pero decir esto, plantear el tema, no significa ser revolucionario o comunistas. Es simplemente recuperar un patrimonio no bien conocido, que es el tesoro de la enseñanza social de la Iglesia, y ver cómo esto puede ser aplicado al mundo y a las cuestiones contemporáneas”.

En palabras del Papa Francisco, “yo diría que no deberíamos considerar este estado de cosas como irreversible. No nos resignamos a esto. Vamos a tratar y construir una sociedad y una economía donde el hombre y su bienestar están al centro, en vez del dinero”.

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