Papa Francisco explica la gran misión de la familia

VATICANO, 17 Dic. 14 / 10:28 am (ACI).- El Papa Francisco quiere que toda la Iglesia, con todos sus fieles, se involucre en la oración y la reflexión que acompañan el camino hacia el Sínodo de la Familia del próximo octubre. Es lo que expresó en la catequesis durante la Audiencia General en la Plaza de San Pedro.

El Pontífice aseguró que la gran misión de la familia es “hacer lugar a Jesús que viene, recibir a Jesús en la familia, en la persona de los hijos, del marido, de la esposa, de los abuelos, porque Jesús está allí. Recibirlo allí, para que crezca espiritualmente en esa familia”.

Ya en la semana pasada, el Pontífice explicó que a partir de ahora, todas las audiencias generales las dedicaría a hablar de la familia. Un “don” que “el Señor hizo al mundo desde el principio” y que “Jesús ha confirmado y sellado en su Evangelio”. 

Para hablar de la familia, en esta ocasión tomó como modelo el nacimiento de Jesús en Belén. 

El Papa aseguró que, al igual que sucedió en Nazaret con la vida de Jesús, también en la de cada persona se puede “hacer que se transforme en normal el amor y no el odio, hacer que se transforme común la mutua ayuda, no la indiferencia o la enemistad”. 

Aprovechó la catequesis para dar algunos consejos a las familias cristianas: “acoger a Jesús, escucharlo, hablar con Él, custodiarlo, protegerlo, crecer con Él; y así mejorar el mundo”.

El Santo Padre invitó también a hacer espacio “en nuestro corazón y en nuestras jornadas al Señor”, como lo hicieron también María y José. Pero “no fue fácil: ¡cuántas dificultades tuvieron que superar! No era una familia fingida, no era una familia irreal. La familia de Nazaret nos compromete a redescubrir la vocación y la misión de la familia, da toda familia”.

El Papa dijo luego que “la encarnación del Hijo de Dios abre un nuevo inicio en la historia universal del hombre y de la mujer. Y este nuevo inicio acaece en el seno de una familia, en Nazaret. Jesús nació en una familia. Él podía venir espectacularmente, o como un guerrero, un emperador…No, no. Viene como un hijo de familia, en una familia. Esto es importante: mirar en el pesebre esta escena tan bella”.

Subrayó asimismo que “Dios ha elegido nacer en una familia humana, que ha formado Él mismo. La ha formado en un apartado pueblo de la periferia del Imperio Romano. No en Roma, donde estaba la ciudad capital del Imperio, no en una gran ciudad, sino en una periferia casi invisible, o mejor dicho, más bien de mala fama”. 

Francisco recordó que “Jesús permaneció en esa periferia por más de treinta años”, tal y como cuenta el evangelista San Lucas.

“'Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres'. No se habla de milagros o curaciones, de predicaciones –no hizo ninguna en aquel tiempo– no se habla de predicaciones, de muchedumbres que se aglomeran; en Nazaret todo parece suceder 'normalmente', según las costumbres de una pía y trabajadora familia israelí”.

El Pontífice reflexionó sobre los 30 años que pasó Jesús en Nazaret: “los caminos de Dios son misteriosos. ¡Pero aquello era importante, allí estaba la familia! ¡Y eso no era un desperdicio, eh! Eran grandes santos: María, la mujer más santa, inmaculada, y José, el hombre más justo. La familia”.

El Papa explicó que los Evangelios no hablan nada de la adolescencia de Jesús y dejan esta labor a “nuestra afectuosa meditación”. La Virgen María y San José son dos ejemplos para la familia, para padres y madres: “¡Cuánto las mamás podrías aprender de los cuidados de María por el hijo! ¡Y cuánto los papás podrían ganar del ejemplo de José, hombre justo, que dedicó su vida a sostener y a defender el niño y la esposa – su familia – en los momentos difíciles!”

Los jóvenes también “podrían ser alentados por Jesús adolescente a comprender la necesidad y la belleza de ¡cultivar su vocación más profunda y de soñar a lo grande!”

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