Lecturas de la Misa y reflexión sobre el Evangelio - Miércoles 27 de mayo de 2015


Tiempo Litúrgico: Ordinario
Color: Verde

Santoral


Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Primera Lectura: Eclesiástico 36, 1-2a. 5-6. 13-19
"Que sepan las naciones que no hay Dios fuera de ti"

Sálvanos, Dios del universo, infunde tu terror a todas las naciones, para que sepan, como nosotros lo sabemos, que no hay Dios fuera de ti. Renueva los prodigios, repite los portentos. Reúne a todas las tribus de Jacob y dales su heredad como antiguamente. Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien nombraste tu primogénito; ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, lugar de tu reposo. 

Llena a Sión de tu majestad, y al templo, de tu gloria. Da una prueba de tus obras antiguas, cumple las profecías por el honor de tu nombre, recompensa a los que esperan en ti y saca veraces a tus profetas, escucha la súplica de tus siervos, por amor a tu pueblo, y reconozcan los confines del orbe que tú eres Dios eterno.

Salmo Responsorial: 78
"Muéstranos, Señor la luz de tu misericordia."
  • No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados.
  • Socórrenos, Dios, salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre.
  • Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.
  • Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre, contaremos tus alabanzas de generación en generación.

Evangelio: Marcos 10, 32-45
"Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado"

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados. Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: "Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará." 

Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: "Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir." Les preguntó: "¿Qué queréis que haga por vosotros?" Contestaron: "Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda." Jesús replicó: "No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?" Contestaron: "Lo somos." Jesús les dijo: "El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está reservado." 

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida en rescate por todos."

Reflexión

Una de nuestras tendencias naturales es el buscar los primeros lugares y el aprovechar cualquier situación para que la gente nos rinda honores. Sin embargo, la invitación de Jesús para sus seguidores es contraria a ésta: "El que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos". 

Si verdaderamente queremos ser auténticos discípulos, debemos renunciar a nuestros privilegios y tomar el papel del servidor. Renunciar al privilegio de ser papá, mamá, hermano mayor, jefe, gobernante, sacerdote; implica reconocer que no somos más que los demás, que los otros por pequeños o subordinados que sean, tienen también derechos y, sobre todo, que es para ellos para quienes Dios nos ha dado esta responsabilidad y nos ha puesto en esa posición.

Si entendemos con el corazón lo que Jesús nos ha dicho hoy y lo ponemos en práctica no tardará en brillar en nosotros el fruto de la humildad, la cual siempre viene acompañada de paz y dulzura.

Oración

Dios y Señor nuestro que, a lo largo de la historia has mostrado tu amor y cuidado por todas tus criaturas y tu amor se ha desbordado de manera maravillosa en el acontecimiento Cristo; te damos gracias por ser nuestro compañero de camino a lo largo de la vida y te pedimos que nunca nos dejes de tu mano para que, un día, podamos disfrutar de la gloria que nos tienes prometida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Acción

Hoy viviré en constante acción de gracias por todos los dones y bienes que Dios me ha dado por pura generosidad suya

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. 
Como María, todo por Jesús y para Jesús. 

Pbro. Ernesto María Caro

Adaptado de:
Evangelización Activa
Verificado en:
Ordo Temporis 2015, Conferencia Episcopal de Costa Rica

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