Medjugorje: Estos son los criterios de la Iglesia ante “apariciones marianas”


ROMA, 17 Jun. 15 / 06:23 pm (ACI).- El Padre Salvatore Perrella, Presidente de la Pontificia Facultad de Teología Marianum de Roma, ha explicado en relación a las supuestas apariciones de la Virgen María a los videntes de Medjugorje, que la Madre de Dios no le hace sombra a su hijo Jesús.

“María no hace nunca sombra al Hijo. La Virgen resplandece, pero siempre es una criatura de Dios, que no ensombrece el encuentro con Cristo; es más, lo favorece”, dijo el sacerdote en declaraciones al diario Avvenire de la Conferencia Episcopal Italiana.

El presbítero dijo además que en el Evangelio María alienta a hacer “lo que Él les diga” y “tal y como enseñó San Juan Pablo II, las apariciones forman parte de la mediación materna de la Virgen”, explicó.

La historia de estas apariciones no reconocidas oficialmente por la IglesiaCatólica, comenzó en 1981 en Medjugorje, un pueblo de la actual Bosnia y Herzegovina donde seis niños dijeron haber visto a la Virgen María.

El entonces sacerdote Tomislav Vlasic, hoy retirado del estado clerical, se presentó como el director espiritual de los "videntes" y señaló que la Virgen les había visitado unas 40 mil veces en los últimos 28 años.

A pesar de que las apariciones no cuentan con el reconocimiento oficial de la Iglesia, miles de fieles peregrinan anualmente a este lugar, dando lugar al fenómeno de Medjugorje, donde un grupo de personas afirman recibir periódicamente mensajes de la Virgen.

Para arrojar luz sobre el caso, en marzo de 2010 Benedicto XVI creó una Comisión Internacional de Investigación, sujeta a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Entre sus miembros está el P. Perrella.

Este sacerdote de la Orden de los Siervos de María, docente de dogmática y mariología, dijo que los videntes, “si son verdaderos, no buscan las visiones. En efecto, es Dios quien los guía para ser partícipes de un don del cielo. Además está la cuestión de su 'deontología', y es necesario que lleven una vidaevangélica cristalina. Tampoco deben buscar el protagonismo”.

El sacerdote señala además que los criterios de la Iglesia para investigar y juzgar la veracidad de las supuestas apariciones marianas fueron fijados durante el pontificado del Beato Papa Pablo VI, y se basan en criterios “positivos” y “negativos”.

Los positivos son: equilibrio, transparencia moral, honestidad, rectitud, docilidad habituada a la Iglesia y sin atemporaneidad ni estrategias. Para la Iglesia también es relevante el lugar de los eventos porque tienen que mostrar frutos espirituales abundantes y constantes, es decir, pruebas de conversión, testimonio de caridad y vocación.

Los aspectos negativos se basan en la evaluación de un error, que puede provenir de mentiras, ambigüedades o ánimo de lucro.

También la ciencia tiene una contribución que dar para verificar estos casos: por ejemplo, con el descubrimiento de enfermedades psicológicas relacionadas con el narcisismo o el protagonismo.

Después de analizar los fenómenos, la Comisión de Investigación da su veredicto positivo o negativo, y según señala el P. Perrella existe una tercera posibilidad: “que no está prevista en las disposiciones de la Santa Sede, pero que es contemplada por los teólogos: la Comisión no se declara ni por el sí, ni por el no, pero certifica que por el momento no es evidente de manera notoria si hay aparición sobrenatural”.

Como ya ocurrió en Fátima (Portugal), o Lourdes (Francia), la respuesta final a las investigaciones tendrá en cuenta el hecho de que “las apariciones siempre son posibles, y si son consideradas auténticas, representan un don de Dios, ante el que la comunidad de la Iglesia estará en actitud de adoración”.

Sin embargo, afirmó el sacerdote, la Iglesia “tiene el deber de preservar la primacía de la revelación, considerando estos eventos particulares como subsidiarios al Evangelio de Cristo”, concluyó.

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