¡A Evangelizar con alegría! Mensaje de la Conferencia Episcopal de Costa Rica



Los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica hemos celebrado nuestra 110ª Asamblea Plenaria en el Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles, del 3 al 7 de agosto, contando, con la participación, por primera vez, de Monseñor Javier Román Arias, en su condición de nuevo obispo de la Diócesis de Limón, a quien brindamos nuestra fraternal acogida.

Nos sentimos fortalecidos con los signos de vitalidad y regocijo que el Pueblo de Dios manifestó en las celebraciones en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica. En estas fiestas los costarricenses expresamos la viva fe en el Señor y el profundo amor a la Madre de Dios y Madre nuestra. 

En este contexto hemos analizado algunos temas de la actualidad social y eclesial.

1. “Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro...” 

Como pastores “miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos “rostros y esos nombres” se nos estremecen las entrañas... Eso es muy distinto a la teorización abstracta o la indignación elegante.” 

Estos “rostros y esos nombres” nos comprometen en la tarea de la evangelización que es siempre camino de diálogo: “Los cristianos… somos portadores de un mensaje de salvación que tiene en sí mismo la capacidad de ennoblecer a las personas, de inspirar grandes ideales capaces de impulsar líneas de acción que vayan más allá del interés individual, posibilitando la capacidad de renuncia en favor de los demás, la sobriedad y las demás virtudes que nos contienen y nos unen.” 

2. Diálogo y Paz Social

“El hombre y la mujer del mundo posmoderno corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualistas, y muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual.” 

Por el bien común de nuestro pueblo instamos a todos los costarricenses el diálogo sea el camino. Temas como salud pública, vivienda, trabajo digno, políticas salariales, educación y medio ambiente, comprueban la necesidad de trazar nuestra vida social desde un ineludible enfoque de solidaridad, de conciencia y de responsabilidad. “No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos... Se trata de un acuerdo para vivir juntos, de un pacto social y cultural.” 

Insistimos en la grave situación fiscal que atraviesa el país. Su abordaje, además del enfoque técnico, económico y político, exige una sólida reflexión ética fundada en la dignidad de la persona humana, la justicia social, la racionalidad, la equidad, la solidaridad y el bien común.

Recordamos que “una hacienda pública justa, eficiente y eficaz, produce efectos virtuosos en la economía porque logra favorecer el crecimiento de la ocupación, sostener las actividades empresariales y las iniciativas sin fines de lucro, y contribuye a acrecentar la credibilidad del Estado como garante de los sistemas de previsión y de protección social, destinados en modo particular a proteger a los más débiles.” 

Con el Papa Francisco creemos que “la unidad prevalece sobre el conflicto… si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad.” 

3. La vida humana debe ser respetada y protegida desde el momento de la concepción. 

Cursamos una invitación abierta a los diputados y diputadas de la Asamblea Legislativa para participar de un conversatorio que se desarrolló, de modo fraterno y respetuoso, en torno a la regulación de la Fecundación in Vitro en Costa Rica. En este encuentro tuvo un lugar preponderante la exposición de algunos resultados obtenidos por la investigación científica y su coincidencia con la doctrina moral conforme a la dignidad de la persona.

Este espacio de diálogo reforzó nuestras convicciones respecto a la valoración moral de esta técnica y nuestras objeciones desde el respeto, la defensa y la promoción del hombre, a su "derecho primario y fundamental" a la vida.

4. “Familia, ¡sé lo que eres!” 

Agosto es el mes de la Familia, en setiembre se realizará el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia, Estados Unidos y, finalmente, en octubre se celebrará el Sínodo de la Familia en Roma. Estos acontecimientos comprueban que “las familias ocupan el primer lugar del corazón de la misión evangelizadora de la Iglesia, pues es en la vida de la Familia donde nuestra vida de fe se expresa y nutre en primer lugar”. 

“En un momento histórico en que la familia es objeto de muchas fuerzas que tratan de destruirla o deformarla, la Iglesia, consciente de que el bien de la sociedad y de sí misma está profundamente vinculado al bien de la familia, siente de manera más viva y acuciante su misión de proclamar a todos el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”. 

Queremos renovar esfuerzos para proclamar el Evangelio de la familia, buena noticia del amor de Dios, a quienes viven esta fundamental experiencia humana personal, de pareja y de comunión abierta al don de los hijos. “Hoy la familia es despreciada, es maltratada, y lo que se nos pide es reconocer lo bello, auténtico y bueno que es formar una familia, ser familia hoy." 

Ante tantas gracias de Dios para la familia, nos llena de esperanza el fruto de estos eventos en cuanto al acompañamiento pastoral a las familias en su valor fundamental y de frente a los retos que afrontan en la sociedad. Pedimos al Señor, bendiga la fecundidad y entrega generosa de los esposos, sus trabajos y desvelos en la formación de sus hijos para que sus hogares sean, a imagen del hogar de Nazaret, focos de evangelización que transmitan a otros la alegría del Evangelio.

5. Año Santo: “El Señor sana los corazones afligidos y venda sus heridas.” 

Con inmensa alegría hemos recibido el anuncio del Jubileo Extraordinario de la Misericordia “como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.” Este Año Santo se inaugura el próximo 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción y se concluirá con la solemnidad litúrgica de Jesucristo, Rey del Universo, el 20 de noviembre del 2016.

Invitamos a todos los organismos de la Conferencia Episcopal, a los agentes de pastoral de nuestras diócesis, parroquias y comunidades religiosas a hacer de la misericordia la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia, seguros que “todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia.” 

Que sea la misericordia el espíritu que, también, anime nuestra vida en sociedad.

6. Perseverantes en la oración, en un mismo espíritu con María. 

Seguimos encomendando a Dios a todos los religiosos y religiosas en este Año de la Vida Consagrada. Asimismo a los presbíteros, nuestros más cercanos colaboradores, a quienes hemos tenido, especialmente, presentes el pasado 4 de agosto al celebrar a San Juan María Vianney, patrono de los sacerdotes y párrocos, y pedimos al Señor derrame su gracia en el Encuentro Nacional de Sacerdotes a celebrarse el próximo 12 de agosto. 

Mientras pedimos a todo el Pueblo de Dios su oración por nosotros sus pastores para que seamos siervos fieles en el desempeño de nuestro servicio, imploramos al Señor, por la intercesión de Nuestra Señora de los Ángeles, abundantes bendiciones para todos ustedes.

“Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz, para proteger toda vida, para preparar un futuro mejor, para que venga tu Reino de justicia, de paz, de amor y de hermosura. Alabado seas. Amén.” 

Dado en San José, el 7 de agosto del 2015
Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

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