Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones – Martes 18 de julio de 2017


Tiempo Litúrgico: Ordinario
   Color del día: Verde   

Santo del día:



Lectura del libro del Exodo (2, 1-15)
Le puso por nombre Moisés, porque fue
sacado del agua. - Cuando Moisés creció,
fue a visitar a sus hermanos.

En aquellos días, un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de su misma tribu. La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso, lo tuvo escondido tres meses. Pero como ya no podía ocultarlo por más tiempo, tomó una canastilla de mimbre, la embadurnó con betún y con brea, metió en ella al niño y la dejó entre los juncos, a la orilla del río. Entre tanto, la hermana del niño se quedó a cierta distancia para ver lo que sucedía.

Bajó la hija del faraón a bañarse en el río, y mientras sus doncellas se paseaban por la orilla, vio la canastilla entre los juncos y envió a una criada para que se la trajera. La abrió y encontró en ella un niño que lloraba. Se compadeció de él y exclamó: “Es un niño hebreo”. 

Entonces se acercó la hermana del niño y le dijo a la hija del faraón: “¿Quieres que vaya a llamar a una nodriza hebrea para que te críe al niño?” La hija del faraón le dijo que sí. Entonces la joven fue a llamar a la madre del niño. La hija del faraón le dijo a ésta: “Toma a este niño; críamelo y yo te pagaré”. Tomó la mujer al niño y lo crió.

El niño creció y ella se lo llevó entonces a la hija del faraón, que lo adoptó como hijo y lo llamó Moisés, que significa: “De las aguas lo he sacado”.

Cuando Moisés creció, fue a visitar a sus hermanos y se dio cuenta de sus penosos trabajos; vio también cómo un egipcio maltrataba a uno de sus hermanos hebreos. Entonces Moisés miró para todas partes, no vio a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

Al día siguiente salió y vio que dos hebreos se estaban peleando. Le dijo entonces al culpable: “¿Por qué le pegas a tu compañero?” Pero él le contestó: “¿Quién te ha nombrado jefe y juez de nosotros? ¿Acaso piensas matarme como al egipcio?” Lleno de temor, Moisés pensó: “Sin duda que ya todo el mundo lo sabe”. Se enteró el faraón de lo sucedido y buscó a Moisés para matarlo, pero él huyó lejos del faraón y se fue a vivir al país de Madián.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Este pasaje nos relata, de manera sintética, el nacimiento de Moisés hasta su huida de Egipto. Habría algunos elementos que se pudieran destacar para nuestra meditación, sin embargo, quisiera centrar nuestra atención en el hecho de "tomar la justicia por nuestras propias manos". Moisés, siendo uno de los hombres más importantes del imperio y por hacer un "favor" a uno de sus compatriotas, mata a un egipcio. 

Pensó que su pueblo se lo agradecería; la verdad es que Moisés aún no conocía a Dios, no conocía su amor ni su misericordia. La primera idea que nos deja este texto es que no se pude hacer justicia a través de un pecado. Por otro lado, pensemos que puede ser también para nosotros una tentación, sobre todo, en un mundo tan lleno de injusticias, el querer tomar la justicia por nuestra cuenta, o buscar realizarla por medios ilegales o pecaminosos. 

Debemos siempre recordar que sólo Dios es Justo y que sólo él sabrá dar a cada uno según sus obras. La acción propia del cristiano es denunciar la injusticia y orar al Señor para que la justicia sea realizada de acuerdo a su misericordia.

Salmo responsorial (68, 3. 14. 30-31. 33-34)
R/  Busquen al Señor y vivirán. 
  • Me estoy hundiendo en un lodo profundo y no puedo apoyar los pies; he llegado hasta el fondo de las aguas y me arrastra la corriente. R. 
  • A ti, Señor, elevo mi plegaria, ven en mi ayuda pronto; escúchame conforme a tu clemencia, Dios fiel en el socorro. R. 
  • Mírame enfermo y afligido; defiéndeme y ayúdame, Dios mío. En mi cantar exaltaré tu nombre, proclamaré tu gloria, agradecido. R. 
  • Se alegrarán al verlo los que sufren; quienes buscan a Dios tendrán más ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre ni olvida al que se encuentra encadenado. R.

† Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (11, 20-24)
El día del juicio será menos riguroso para Tiro,
Sidón y Sodoma que para otras ciudades.

En aquel tiempo, Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse arrepentido. Les decía: “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Pero yo les aseguro que el día del juicio será menos riguroso para Tiro y Sidón, que para ustedes.

Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo, porque si en Sodoma se hubieran realizado los milagros que en ti se han hecho, quizá estaría en pie hasta el día de hoy. Pero yo te digo que será menos riguroso el día del juicio para Sodoma que para ti”.

Reflexión sobre el Evangelio

De nuevo Jesús insiste, ahora desde otro ángulo, en la resistencia a la conversión. Seguramente, si somos honestos, nos daremos cuenta que han sido diversas ocasiones, a lo largo de nuestra vida o en la de algunos hermanos, en las cuales hemos sido conscientes del paso de Dios por ella. 

No podemos negar que Dios ha operado en nosotros signos y prodigios (si revisamos con atención nuestra historia, reconoceremos lo visible de las maravillas de Dios). Por ello, el Señor nos invita a reflexionar hoy en cómo hemos y estamos respondiendo a estas gracias, a esta actuación continua y salvífica de Dios. 

No podemos mantenernos indiferentes a la acción de la gracia, a la invitación de Jesús a cambiar de vida y a consagrársela a él. Jesús espera de cada uno de nosotros una respuesta generosa, ¿estaremos dispuestos a dársela?

Oración

Señor, sé que hay muchas cosas que no puedo cambiar, por eso te pido la asistencia de tu Santo Espíritu para no callar ante las injusticias.

Acción

Ya no haré cosas buenas que parezcan malas, ni cosas malas que parezcan buenas.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. 
Como María, todo por Jesús y para Jesús. 

Pbro. Ernesto María Caro

Adaptado de:
Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), Catholic.net, ACI Prensa
Verificado en:
Ordo Temporis Ciclo A - 2017, Conferencia Episcopal de Costa Rica

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