Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones – Lunes 11 de setiembre de 2017

Tiempo Litúrgico: Ordinario
   Color del día: Verde   

Santos del día:

          Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los colosenses (1, 24 - 2, 3)
Yo he llegado a ser ministro de la Iglesia,
para anunciar el designio secreto que Dios
ha mantenido oculto desde siglos.

Hermanos: Ahora me alegro de sufrir por ustedes, porque así completo lo que falta a la pasión de Cristo en mí, por el bien de su cuerpo, que es la Iglesia.

Por disposición de Dios, yo he sido constituido ministro de esta Iglesia para predicarles por entero su mensaje, o sea el designio secreto que Dios ha mantenido oculto desde siglos y generaciones y que ahora ha revelado a su pueblo santo.

Dios ha querido dar a conocer a los suyos la gloria y riqueza que este designio encierra para los paganos, es decir, que Cristo vive en ustedes y es la esperanza de la gloria. Ese mismo Cristo, que nosotros predicamos, cuando corregimos a los hombres y los instruimos con todos los recursos de la
sabiduría, a fin de que todos sean cristianos perfectos. Por eso precisamente me empeño y lucho con la fuerza de Cristo, que actúa poderosamente en mí.

Quiero que sepan cuántos esfuerzos estoy haciendo por ustedes, por los de Laodicea y por todos los que no me conocen personalmente. Se lo digo a ustedes para que todos se animen, y unidos íntimamente en el amor, puedan alcanzar en toda su riqueza el conocimiento pleno y perfecto del designio secreto de Dios, que es Cristo, en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Este hermoso pasaje de san Pablo sirve no solo para animar a aquellos que están pasando por una situación difícil en su vida (dolor, enfermedad, dificultad económica, o moral), sino para invitarnos a unir nuestro sufrimiento al sufrimiento de Cristo.

San Pablo mismo, sujeto a toda la debilidad humana, experimenta en su propia vida y en su propio cuerpo las consecuencias de nuestra fragilidad, pero no deja que todo este dolor, todo este sufrimiento se desperdicie inútilmente, sino que lo ofrece en unión al de Cristo para que, como el de Cristo, sea un elemento de salvación para todo el pueblo. Y con esto no quiere decir que haya faltado algo a la pasión del Señor, la cual fue total, suficiente y definitiva para toda la humanidad. Con esta invitación pretende que en todo seamos uno con Cristo, es la invitación a participar no solo de la misión evangelizadora de Jesús sino, incluso, de su misma misión salvífica realizada en la cruz.

Únete también a esta obra, ofrece en comunión con Cristo, todos tus grandes o pequeños sufrimientos diarios (sed, dolor, cansancio, incomodidad) y sé con él, un instrumento para la salvación de tu familia y de todo el mundo.

Salmo responsorial (61, 6-7. 9)
R/  Dios es nuestra salvación
y nuestra gloria. 
  • Sólo Dios es mi esperanza, mi confianza es el Señor: es mi baluarte y firmeza, es mi Dios y salvador. R. 
  • De Dios viene mi salvación y mi gloria; él es mi roca firme y mi refugio. Confía siempre en él, pueblo mío, y desahoga tu corazón en su presencia, porque sólo en Dios está nuestro refugio. R.

† Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (6, 6-11)
Estaban acechando a Jesús
para ver si curaba en sábado.

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo.

Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: “Levántate y ponte ahí en medio”. El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: “Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?” Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: “Extiende la mano”. El la extendió y quedó curado.

Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

Reflexión sobre el Evangelio

En nuestro mundo moderno, en donde las "agendas" van guiando el rumbo y el orden de nuestro día, se puede caer también en la tentación de programar la caridad.

Jesús en este pasaje es criticado por sanar a un hombre en el día de reposo. ¿Cuántas veces nosotros, en nuestras mismas familias, en nuestro trato con los hijos, con el esposo o la esposa, o con los padres, ponemos también esta excusa para no servir, para no hacer la caridad? Es triste que esto suceda y que muchas veces la caridad tome el lugar de "cuando haya tiempo", que el servicio a nuestros hermanos tenga que tomar también su turno, máxime cuando se refiere a una situación de apremio como puede ser la salud.

Es triste que la esposa o los hijos tengan que "tener cita" para ser atendidos y escuchados. No dejes que tu agenda gobierne tu vida, sé tú, como Jesús, dueño de tu tiempo, especialmente en tu relación con tus seres queridos.

Oración

Señor, gracias por el gran amor que me tuviste al entregarte a una pasión y muerte tan vergonzosa y dolorosa, solo porque me amas y quisiste la salvación para el mundo entero. Gracias por aquellas cosas con las que batallo y lucho cada día, sé que a través de ellas también me santificas; las acepto con agrado y también como una muestra del gran amor que me tienes.

Acción

Hoy ofreceré cada dolor o sufrimiento que tenga, por la conversión de tantas personas extraviadas.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús. 

Pbro. Ernesto María Caro

Adaptado de:
Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), Catholic.net, ACI Prensa
Verificado en:
Ordo Temporis Ciclo A - 2017, Conferencia Episcopal de Costa Rica

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