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Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Lunes, 20 de abril de 2026.


Tiempo Litúrgico: Pascua. Semana III - Feria.
   Color del día: Blanco.  


Antífona de entrada

Ha resucitado el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.

Oración colecta

Concédenos, Dios todopoderoso, que, despojándonos del modo de proceder del hombre viejo, nuestra forma de vida corresponda a la naturaleza que restauraste en nosotros gracias a los sacramentos pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo

PRIMERA LECTURA
No lograban hacer frente a la sabiduría
y al espíritu con que hablaba

Lectura del libro de los
Hechos de los Apóstoles 6, 8-15

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.

Entonces indujeron a unos que asegurasen: – «Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».

Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrin, presentando testigos falsos que decían: – «Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés».

Todos los que estaban sentados en el Sanedrin fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Al escuchar esta lectura nos llena de admiración el odio que se puede llegar a crear sobre una persona por el simple hecho de creer en Jesús. Sin embargo, qué lejos estaban las comunidades cristianas de aquel tiempo, en pensar que esto le sucedería a Esteban. ¿Lo haríamos nosotros los cristianos con nuestros propios hermanos cristianos?

Las divisiones que han existido, y que aún desgraciadamente existen en la Iglesia, han sido motivo para calumniar, herir, desterrar e incluso llegar a matar aquellos que no profesan la fe de la misma manera. 

Las luchas religiosas en todo el mundo lo único que han dejado es hambre, miseria, muerte, desolación y, sobre todo, grandes heridas en el corazón de los creyentes. ¿La causa?, que no dejamos que Dios arregle las cosas, sino que las queremos arreglar nosotros, y de esta manera el odio solo engendra más odio.

Esteban, nos dice la Escritura, lleno del Espíritu Santo, dejó que Dios hablara por medio de él, con palabras de amor, no con espadas ni con lanzas. En tu trato con hermanos que no profesan la fe como tú, permite a Dios actuar; si te atacan, siéntete feliz de padecer por el nombre de Jesús, y tu caridad mostrará a tus adversarios que Dios verdaderamente vive en ti. Recuerda que el amor siempre vence.

Salmo responsorial
Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30

R. Dichoso el que camina
en la voluntad del Señor.
  • Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí, tu siervo medita tus decretos; tus preceptos son mi delicia, tus enseñanzas son mis consejeros. R.
  • Te expliqué mi camino, y me escuchaste: enséñame tus mandamientos; instrúyeme en el camino de tus mandatos, y meditaré tus maravillas. R.
  • Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu ley; escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos. R.

Aclamación antes del Evangelio
Mt 4, 4b

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R.

EVANGELIO
Trabajad no por el alimento que perece,
sino por el que perdura para la vida eterna

Lectura del santo Evangelio
según san Juan 6, 22-29

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar.

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».

Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».

Respondió Jesús: – «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

El Evangelio que acabamos de escuchar nos sitúa justo después de la multiplicación de los panes, y escuchamos cómo la multitud busca a Jesús. Pero cuando lo encuentran, Él desenmascara la motivación de su búsqueda.

El motivo era porque les dio de comer hasta saciarse y, desgraciadamente su amor y su milagro, fue reducido a utilidad. No pudieron pasar al misterio. La multitud no pudo lograr pasar del don al Dador, se quedaron en lo visceral, se quedaron en el estómago. 

Y luego escuchamos cómo Jesús los invita a trabajar por el alimento que permanece para la vida eterna, y también es una invitación para nosotros, Él no desprecia el pan material, pues Él mismo lo multiplicó, pero denuncia una búsqueda puramente horizontal, puramente mundana. Y cuando la fe se reduce a resolver problemas inmediatos, se convierte en consumo religioso.

Y Cristo no vino a crear consumidores de milagros, sino discípulos. Luego después escuchamos cómo la multitud pregunta ¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios? Y Jesús responde: ‘La obra de Dios es que crean en el que Dios ha enviado’.

No dice las obras, sino la obra. La raíz es la fe. Todo lo demás brota de allí. Para san Agustín, la fe no es solo adhesión intelectual, es comunión, es alimentarse de Cristo interiormente. Nosotros sabemos que sin fe, incluso la Eucaristía se queda en rito externo y con fe se convierte en vida eterna que comienza ya. 

Y bueno, la advertencia es clara y actual: podemos buscar a Cristo por interés, por seguridad, por consuelo, pero Él nos llama a algo más, algo más alto, más divino, más sagrado. A creer en Él por quien es. 

Al pasar del beneficio al encuentro, del milagro a la Persona. Hoy el Señor nos pregunta: ¿Lo buscamos por lo que nos da o por quién es? Porque solo cuando creemos verdaderamente, comenzamos a alimentarnos del único Pan que no perece. 

Antífona de comunión
Cf. Jn 14, 27

La paz les dejo, mi paz les doy; pero yo no se la doy como la da el mundo, dice el Señor. Aleluya.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrección de Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Oración

Señor, te pido tu cortesía y dulzura para tratar con los que profesan algo diferente de lo que yo creo; los que difieren en aspectos de fe, de moral y sobre todo, los que difieren con respecto a tu divinidad, Jesús; enséñame a ser cortés y afable y que en esa manera de tratarlos, ellos puedan descubrirte a ti.

Acción

Hoy haré oración por mis seres más cercanos que profesan una fe distinta de la mía.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).