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Catequesis del Papa León XIV en la Audiencia General. Solemnidad de la celebración del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

El Papa León XIV habla durante la Audiencia General en la Plaza de San Pedro el 3 de junio de 2026. | Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News en ACI Prensa

03 junio 2026
Tiziana Campisi y Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano | Vatican News

El Pontífice preside la Audiencia General en la Plaza de San Pedro y explica a los fieles cuáles son los elementos de la acción litúrgica, la cual permite “gustar la presencia de Dios por medio de Jesucristo”. Con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito —que debe ser cuidado “con mano delicada y sin arbitrariedades”— interrumpe las actividades frenéticas y nos reconduce a lo esencial.

En su saludo al final de la Audiencia General, recuerda que en los próximos días se celebra la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Exhorta a mirar al corazón de Jesús para transformar el nuestro, «haciéndolo más paciente, generoso y compasivo».

En la audiencia general celebrada este 3 de junio, el Papa León XIV dedicó su tercera catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium a profundizar en el significado del rito, los signos y los símbolos dentro de la liturgia, continuando así su reflexión sobre los documentos del Concilio Vaticano II.

Tras el habitual recorrido en papamóvil entre fieles y peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Papa, llegado al atrio de la Basílica Vaticana, explicó en primer lugar que "los ritos de la liturgia cristiana" son, en la práctica, "la mediación eclesial mediante la cual nos alcanza el don divino", y no simplemente «un revestimiento exterior del misterio sacramental".

En la liturgia se hace concreto el misterio de la fe

La Sacrosanctum Concilium aclara que "en la liturgia, a través de los ritos y las oraciones, se hace concreto el Mysterium fidei (Misterio de la fe)", y que es "el rito" el que da "forma a la acción litúrgica". Esta acción, en los creyentes que participan no como "espectadores mudos", sino con "cuerpo, mente y corazón", genera una "sensibilidad espiritual" que permite "gustar la presencia de Dios por medio de Jesucristo".

"A través del rito sagrado somos formados para escuchar la Palabra de Dios, dar gracias y adorar, compartir fraternalmente y vivir la comunión eclesial. Descubrimos que somos una asamblea de muchos rostros, reunida por una misma fe".

Una pausa que regenera el corazón

El rito posee "una secuencia de gestos y oraciones bien definida", precisó además el Pontífice. Sin embargo, "su lógica no es la de encerrar la libertad en esquemas"; más bien, "con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito interrumpe las actividades frenéticas y nos reconduce a lo esencial". Por ello, permite vivir "otra experiencia del tiempo y del espacio".

"En el rito experimentamos una lógica de gratuidad, encontramos una pausa que regenera el corazón, reconocemos que somos precedidos por la gracia divina y aprendemos a vivir con un ritmo habitado por el Espíritu Santo. La gramática del rito está tejida por los signos y símbolos propios de la liturgia."

Dejarse educar por los ritos

Para León XIV, hoy es necesario dejarse "educar por los ritos de la liturgia". Por ello, resulta indispensable cuidar "con delicadeza y sin arbitrariedades la belleza" de las celebraciones y comprometerse en una auténtica mistagogía.

"La experiencia de una liturgia viva y devota, acompañada de una adecuada catequesis mistagógica, es el mejor recurso para despertar en todos esa apertura al encuentro con Dios que, según la lógica de la encarnación, solo puede darse involucrando a toda la persona: espíritu, alma y cuerpo."

Los signos en la acción litúrgica

En cuanto a los signos, en la liturgia significan "la santificación del ser humano". Así, por ejemplo, el agua —desde los orígenes de la creación hasta el diluvio, desde el paso del Mar Rojo hasta el Jordán, y hasta aquella que brota del costado de Cristo— es litúrgicamente "signo sacramental de la inmersión" en la muerte y resurrección de Jesús.

Pero el "signo" también es "simbólico" cuando remite "a todo un sistema de significados y valores", precisó León XIV. Es el caso de la aspersión con agua bendita, gesto mediante el cual "se reaviva en nosotros la conciencia del don recibido en el Bautismo y nuestra adhesión a la vida nueva en Cristo".

Los símbolos

Además, en la liturgia existen "los símbolos", que pueden consistir en "acciones más simples y comunes, como arrodillarse o darse la paz, o más significativas, como los actos constitutivos de cada sacramento". Lo que los caracteriza es esa "singular dimensión performativa y transformadora", tanto respecto a los elementos materiales que los componen como a quienes entran en contacto con ellos. Esta dimensión genera sentido de pertenencia, toca "el corazón y la mente" y suscita "auténticas relaciones eclesiales".

Finalmente, el Pontífice, al igual que su predecesor, el Papa Francisco, en la carta apostólica Desiderio desideravi, y retomando el pensamiento de Romano Guardini, subrayó que, en el "trabajo de formación litúrgica", la primera tarea del ser humano es "volver a ser capaz de comprender y vivir los símbolos".

El Papa León XIV saluda a los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro para la Audiencia General de este miércoles 3 de junio de 2026. | Crédito: Vatican Media en ACI Prensa

Caminar tras el Santísimo Sacramento nos recuerda que Dios está entre nosotros y a nuestro lado. Esto es lo que el Papa León XIV enfatizó en su saludo en varios idiomas durante la Audiencia General, refiriéndose a la Solemnidad del Corpus Christi, que se celebra mañana, 4 de junio. Dirigiéndose a los peregrinos italianos, León XIV recuerda el significado y la importancia de las procesiones que tienen lugar en este día.

“En la Eucaristía, contemplamos a Jesús, el pan partido y dado por cada uno de nosotros. Las procesiones con el Santísimo Sacramento que tienen lugar en las calles de muchas ciudades son una expresión de la piedad eucarística popular. En este sentido, los animo a mantener viva esta hermosa manifestación de testimonio público de la fe”.

Dios con nosotros

Un pensamiento que también reiteró en su saludo a los fieles polacos, recordándoles que Jesús está vivo y camina con nosotros.

“Que la participación en las procesiones Eucarísticas —especialmente de familias, niños y jóvenes— sea un valiente testimonio de fe y un recordatorio para todos de que Dios está presente entre su pueblo y los acompaña en su vida diaria”.

Testigos de su amor

Asimismo, en su saludo a los peregrinos de habla inglesa, el Pontífice se centró en la fortaleza que brinda la Eucaristía.

“Mientras nos preparamos para la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, fortalezcamos nuestro corazón con este don divino y seamos testigos de su amor para todos los que encontremos”.

Un corazón paciente y generoso

A los fieles de habla portuguesa, el Santo Padre les recordó que junio es el mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. La invitación del Pontífice es a acercarnos a Él para transformar nuestros corazones.

“Queridos hermanos y hermanas, en este mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, acerquémonos a la fuente de la misericordia y la ternura de Dios, para que el Resucitado transforme nuestros corazones, haciéndolos más pacientes, generosos y compasivos”.

En sus saludos, el Papa dirige sus pensamientos a los sacerdotes y religiosos de Oriente Medio, a quienes asegura sus oraciones y bendiciones para su ministerio y para «las esperanzas de sus respectivos países».

Audiencia General, 3 de junio de 2026 - Catequesis Papa León XIV. Crédito: Vatican News - Español

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