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Denuncian desaparición forzada de obispo en Nicaragua. Impiden retorno de sacerdote

Mons. Abelardo Mata, Obispo Emérito de Estelí. Crédito: Conferencia Episcopal de Nicaragua

18 y 19 de julio de 2026
Por Walter Sánchez Silva | ACI Prensa

La investigadora Martha Patricia Molina denunció como un “crimen de lesa humanidad” la desaparición forzada del obispo Abelardo Mata en Nicaragua, a manos de la dictadura de Daniel Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo.

“La condición de desaparición forzada de Monseñor Juan Abelardo Mata es grave, esto constituye crimen de lesa humanidad cometido por los agentes de la dictadura Ortega-Murillo. Tiene 19 días de estar desaparecido y los codictadores no se han pronunciado nuevamente respecto al tema”, dijo Molina este 18 de julio en declaraciones a ACI Prensa.

“Es costumbre de la dictadura causar el mayor daño posible a los sacerdotes”, advirtió la investigadora.

“Nadie de su entorno tiene noticias de él y la preocupación de los laicos y la Iglesia Católica en general es aún mayor por las enfermedades que padece y que seguramente no están siendo tratadas de manera correcta”.

Mons. Abelardo Mata, Obispo Emérito de Estelí, fue detenido en dos ocasiones a fines de junio por la policía tras rezar por la Iglesia perseguida en Nicaragua, en una Misa que presidió el domingo 28 de junio.

Su paradero no se conoce, aunque la dictadura indicó que está en su casa.

Los obispos de Centroamérica han pedido al régimen que permita que sea atendido por un médico y diversas figuras han expresado su preocupación por el obispo de 80 años que sufre de diabetes, problemas de la vista y que usa un marcapasos por una dolencia cardiaca.

La Iglesia Católica en vilo por la desaparición forzada del obispo Mata

“Familiares, sacerdotes, organizaciones de derechos humanos y la comunidad internacional incluyendo el Departamento de Estado de los Estados Unidos y los obispos de Centroamérica exigimos pruebas de vida inmediatas de Monseñor Abelardo Mata y una respuesta clara del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo”, dijo a ACI Prensa este 18 de julio el P. Edwing Román, vicario parroquial de Santa Agatha en Miami, Florida.

“Hasta ahora solo hay un silencio oficial y contradicciones en un comunicado irrelevante. Tememos por su vida, no puede ser una víctima más de una dictadura que se ha enseñado en el pueblo nicaragüense”, agregó el sacerdote nicaragüense que vive en el exilio desde hace varios años.

El 4 de julio, el gobierno de Nicaragua a través del Ministerio del Interior, publicó un comunicado en el que indicaba que el obispo Mata fue sometido a una “necesaria indagación sobre origen de propiedades y vínculos familiares que no coinciden con la condición sacerdotal” y que tras ello “ha retornado a su vivienda, donde permanece en perfectas condiciones”. El texto no precisa a qué propiedades o vínculos se refiere.

Otro sacerdote nicaragüense exiliado, que prefiere mantenerse anónimo para evitar represalias del régimen, dijo a ACI Prensa este sábado que “no se sabe por qué la dictadura tiene tanto empeño contra un anciano de 80 años. ¿Cuál es el miedo?”.

“Ojalá que el Santo Padre diga una palabra, que pida al gobierno de Nicaragua que muestre signos de que está bien, que está vivo y que está tranquilo y que sus familiares puedan acercarse a él con toda tranquilidad, y que esté bien de salud y bien atendido. Eso es lo que esperamos”, añadió.

“La última voz valiente” de la Iglesia en Nicaragua

“Monseñor Mata es la última voz valiente de la Iglesia que todavía está en Nicaragua y que no tiene miedo al régimen”, dijo a ACI Prensa este 18 de julio Arturo Mc Fields, exembajador de Nicaragua ante la OEA.

“Le tienen miedo porque no les tiene miedo. Es un hombre de Dios de 80 años que no le teme a un régimen cobarde y está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias”, agregó

“Lo que toca ahora es pedir su libertad y protegerlo de algún modo, no sólo desde la Iglesia Católica sino con otros gobiernos como Estados Unidos, una de las voces que la dictadura teme”, resaltó McFields.

¿Quién es el obispo Abelardo Mata?

Mons. Juan Abelardo Mata es el obispo emérito de Estelí (Nicaragua), diócesis que dirigió durante más de 30 años entre 1990 y 2021, cuando el Papa Francisco aceptó su renuncia por haber llegado a los 75 años, la edad de retiro de los obispos.

El prelado, que hace unos días cumplió 80 años, nació el 23 de junio de 1946. Hizo su profesión como salesiano en 1966 y fue ordenado sacerdote en 1976. En 1988 fue designado Obispo Auxiliar de Managua, cargo que desempeñó hasta que fue nombrado Obispo de Estelí.

Diversas figuras nicaragüenses coinciden en señalar que el obispo Mata es una voz valiente, querida y creíble en Nicaragua, razón por la cual la dictadura mantiene una rencilla contra él.

Gran defensor de los derechos humanos

“El obispo Mata siempre ha sido un gran defensor de los derechos humanos como sacerdote y pastor. Ha sido siempre activo en la vida pública del país, no sólo a través de sus intervenciones y sus declaraciones, sino también a través de su ejercicio de la caridad y del compromiso social”, dijo a ACI Prensa este 18 de julio otro sacerdote exiliado nicaragüense que pide el anonimato para evitar represalias.

Esto “le da una autoridad moral para poder iluminar la vida política y social del país con sus declaraciones. Y fue un gran crítico durante mucho tiempo del gobierno”, aunque luego se mantuvo alejado, tras su renuncia en 2021, pero volvió hace poco a la escena pública.

“Hacer una oración en Nicaragua por las personas que han salido del país es un acto que ofende al gobierno y que es merecedor de cárcel. Todos los sacerdotes del país lo saben, el obispo lo sabía también y sabía que podía tener consecuencias”, agregó el sacerdote.

“Nicaragua es una cárcel para los sacerdotes”

“Nadie está seguro en ese sitio. Nicaragua es una cárcel para los sacerdotes. Ellos tienen ciertas libertades pero no pueden ejercer su ministerio libremente”, advirtió el presbítero.

“Todos los sacerdotes que estén en el país, incluso los que crean que son muy allegados a la dictadura, en cualquier momento, pueden ser retenidos. Cualquier persona en Nicaragua —concluyó— puede ser violentada”.

Crédito: Darius Lebok en Pixabay

La dictadura de Nicaragua impidió el retorno de E. A., sacerdote diocesano, tras tres años de sus estudios de derecho canónico en una universidad en España.

El sacerdote tenía previsto volver a Nicaragua el jueves 16 de julio, pero ese mismo día la aerolínea le notificó que su retorno había sido negado, según informa el diario nicaragüense Mosaico CSI.

Días antes de la fecha del viaje, una parroquia anunció que el sacerdote sería su nuevo párroco, pero el 12 de julio informó que “aún no tenemos párroco asignado por nuestro obispo” y que el anuncio previo fue “un error de nuestra parte”.

A finales de mayo, el sacerdote participó como delegado de su promoción en la ceremonia de graduación en la Universidad de Navarra, agradeciendo por los tres años de formación recibida.

Dirigiéndose a los decentes, el sacerdote nicaragüense dio gracias y resaltó que “de ustedes aprendimos a mirar más allá de la norma, a desentrañar el verdadero espíritu de la ley y a comprender que el derecho canónico late con el corazón del Evangelio”.

“Nadie está seguro en Nicaragua”

“Nadie está seguro en Nicaragua con el régimen sandinista. Nosotros sabemos que un régimen de este tipo, por tener raíz atea, no tiene ningún tipo de escala de valores ni de respeto a la persona. Al negar la existencia de Dios es capaz de hacer cualquier cosa”, dijo a ACI Prensa, este domingo 19 de julio, un sacerdote nicaragüense exiliado que pide quedar anónimo para evitar represalias de la dictadura.

“Incluso los que son afines al régimen corren el mismo peligro que cualquiera de las personas”, alertó.

“Los que más estamos expuestos somos los religiosos, porque la misión del religioso, aparte de dar culto al Señor, es educar a la comunidad, de formar criterio de conciencia en la comunidad”, explicó el sacerdote.

“Y eso el régimen no lo soporta porque no quiere una persona que piense, que sea capaz de discernir de lo bueno, de lo malo. Entonces se ha ensañado tanto por eso con la Iglesia, porque obviamente no la puede destruir y amedrenta”, subrayó el sacerdote.

Fuentes: