Dios está en la naturaleza

Dios en su inmensa sabiduría creó el universo, la tierra y todo lo que hay en ésta. Dios es así, el Señor de toda la naturaleza, de todos los árboles, animales, ríos y montañas.

En este día del árbol y mes del ambiente es importante hacer una reflexión acerca de lo que significa proteger la naturaleza desde el punto de vista del cristianismo y de nuestra misión en la tierra.

Dios nos dió la facultad y la inteligencia para utilizar todos los recursos de la tierra para nuestro propio bien, pero implicitamente nos dió la responsabilidad de cuidarlos para mantenerlos siempre sanos y en buen estado.

Duele ver cómo el ser humano ha destruído el clima del planeta, contaminado las aguas y el aire y ahora estamos sufriendo las repercusiones. Ahora hay menos comida y agua pura que consumir, no estamos quedando sin combustibles y la economía de los países se ha desmejorado. Esto NO es un castigo de Dios, es una reacción natural del planeta ante el agotamiento accelerado de sus recursos.

Debemos poner de nuestra parte para conservar el gran regalo de la naturaleza que Dios nos dió. Debemos hacer esfuerzos de reciclaje, ahorro de recursos y hacer consciencia en todas las personas de la importancia de la conservación y de contaminar lo menos posible.

Señor Jesús, has que podamos seguir el ejemplo de santos como San Isidro Labrador y San Francisco de Asís, cuyo amor por la naturaleza nos debe inspirar a ver en cada ser vivo, una imagen de tu rostro y de tu misericordia. Amén

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