De la intolerancia a la comprensión

Jesús ofreció su vida por todos los seres humanos
sin importar la raza o el color.
Una fuerte experiencia propiciada por las redes sociales, en particular Twitter, me han hecho meditar fuertemente acerca de la tolerancia y la sana convivencia con las personas de países vecinos.

No es posible continuar, en ninguna parte del mundo, con una mentalidad de rechazo a otros seres humanos y sus costumbres. Ni puedo yo considerar la xenofobia como algo correcto, si trato una persona con valores cristianos de respeto a la vida y a la humanidad.

Hace ya más de medio año, cuando en un momento de frustración, dije una frase terrible y xenofóbica que generó justas réplicas por parte del resto de usuarios de la red. La pena que me embargó fue tan grande que no me quedó más remedio que aceptar el error cometido y retirarme de la red dolorosamente insultado y perdiendo amistades que durante años coseché.

Comenzó entonces un proceso lento y difícil en el que me fui dando cuenta que durante años he estado muy equivocado con respecto a los extranjeros, principalmente nicaragüenses, pero también colombianos, estadounidenses, etc. Mi posición de intolerancia no es justificable de ninguna manera, porque no se trata de un pueblo que viene a hacer daño a Costa Rica, como yo antes lo creía.

Veo ahora con claridad que se trata de personas que, huyendo de una triste situación social en su país, intentan mejorar sus condiciones de vida en el nuestro, principalmente nicaragüenses, pero también de muchas otras nacionalidades y no por ello se trata de invasores.

Me disculpo por mis palabras y mi intolerancia, ya comprendo mejor que no podemos lastimar a pueblos hermanos, ni podemos pecar de soberbios y creernos superiores a nadie. Jesús quiso a todos los hombres por igual y al salir de Nazareth también se convirtió en un emigrante. Pero nos dio una gran lección cuando en una parábola fue un samaritano quien hizo la buena obra a otro hermano, los samaritanos eran también rechazados por la sociedad judía.

Los costarricenses debemos luchar contra la xenofobia que genera nuestra soberbia, debemos aprender a comprender la situación del pueblo nicaragüense y apoyar sanamente en la medida de nuestras posibilidades. Aunque no se puede apoyar al gobierno de ese país, que abiertamente justifica acciones inhumanas como la matanza que está realizando el dictador Gadafi en el golpeado país de Libia. Pero tenemos que hacer la diferencia entre un pueblo, sus problemas y sus virtudes, versus las malas decisiones que toman gobernantes sin las capacidades para liderar un pueblo.

Ahora que comprendo mejor las cosas no me queda más que cambiar mi forma de pensar y fomentar un cambio en las personas cercanas a mi, buscando siempre la tolerancia y la comprensión entre todos los pueblos humanos y hermanos.

Eduardo Bolaños Vargas

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