Es erróneo pensar que consagrados son “más perfectos” que laicos, explica autoridad vaticana

VATICANO, 02 Feb. 14 / 10:24 pm (ACI).- El Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Cardenal João Braz de Aviz, recordó que una madre o un padre de familia pueden ser tan perfectos ante los ojos de Dios como un consagrado o una consagrada.

“Hay que salir de la convicción de que quien se consagra a Dios entra en un estado de perfección. No se puede pensar que una madre de familia jamás será perfecta y en cambio un consagrado o una consagrada sí. Esto es erróneo. Yo creo que la madre de familia puede ser mucho más perfecta que un consagrado”, explicó a los periodistas el Cardenal Braz de Aviz el 31 de enero desde la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

La autoridad vaticana estuvo acompañada por Mons. José Rodríguez Carballo, Secretario del mismo dicasterio y miembro de los Frailes Franciscanos, junto a presentó el Año de la Vida Consagrada que la Iglesia celebrará en 2015 y que se compondrá de diversas iniciativas de cara a revigorizar en la Iglesia la vocación a una vida consagrada a Dios.

El Año de la Vida Consagrada contará con diversos encuentros en Roma entre los jóvenes religiosos y religiosas, y novicios y novicias de la Iglesia, y también con un Congreso internacional de teología de la vida consagrada sobre el tema “Renovación de la vida consagrada a la luz del Concilio y prospectivas para futuro”.

Mons. Carballo explicó a los periodistas que en la vida consagrada “como en todas las realidades sociales y eclesiales hay luces y sombras y esto forma parte de la crisis que vive la sociedad. Los consagrados formamos parte gracias a Dios de esta sociedad y de este mundo”.

Por tanto “es triste que los consagrados se vayan, al igual que muchas familias sean destruidas, pero esto forma parte de la realidad de la gracia y el pecado que existen en la Iglesia y en cada realidad humana”, añadió.

Para promover la vocación a la vida consagra, Mons. Carballo indicó que su dicasterio se inspira en el documento Perfectae Caritatis (La Perfección de la Caridad), el decreto dedicado a la renovación de la vida religiosa emanado del Concilio Vaticano II, el documento de la Iglesia Católica que define la realidad de la Iglesia hasta nuestros días desde hace más de 50 años.

El Perfectae Caritatis “fue un soplo del Espíritu y es el punto de partida para una profunda renovación de la vida consagrada y para que reafirme su significado evangélico”, concluyó.


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