Evangelio del Día - Martes 10 de junio de 2014


Tiempo litúrgico: Ordinario (verde)

Santoral



Primera Lectura: I Reyes 17, 7-16
"La orza de harina no se vació, como lo había dicho el Señor por medio de Elías"

En aquellos días, se secó el torrente donde se había escondido Elías, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor dirigió la palabra a Elías: "Anda, vete a Sarepta de Fenicia a vivir al1í; yo mandaré a una viuda que te dé la comida." 

Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: "Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba." Mientras iba a buscarla, le gritó: "Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan." Respondió ella: "Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. 

Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos." Respondió Elías: "No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: "La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra."" 

Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

Salmo Responsorial: 4
"Haz brillar sobre nosotros, Señor, / la luz de tu rostro."
  • Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración. Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?
  • Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor, y el Señor me escuchará cuando lo invoque. Temblad y no pequéis, reflexionad en el silencio de vuestro lecho.
  • Hay muchos que dicen: "¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?" Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría que si abundara en trigo y en vino.

Evangelio: Mateo 5, 13-16
"Vosotros sois la luz del mundo"

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. 

Tampoco se enciende una vela para meterla debajo de un celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo."

Reflexión
"Ser luz del mundo porque hemos recibido la luz del mundo (Cf Jn 8,12)"

Busqué la «verdad» y no la hallé; busqué la caridad y sólo vi en los hombres algunas chispitas que no llenaron mi corazón sediento de ella; busqué la paz y vi que no hay paz en la tierra. Ya la ilusión pasó; pasó suavemente, sin darme cuenta ; el Señor que es quien me engañó para llevarme hacia sí, me abrió los ojos, ahora ¡qué feliz soy! “¿Qué buscas entre los hombres?, me dice. ¿Qué buscas en la tierra en la que eres peregrino? ¿Qué paz es la que deseas?” ¡Qué bueno es el Señor.,.; ahora ya veo claramente que en Dios está la verdadera paz; que en Jesús está la verdadera caridad; que Cristo es la única Verdad..

Ya que me has dado luz para ver y comprender, dame, Señor, un corazón muy grande, muy grande para amar a esos hombres que son hijos tuyos, hermanos míos, en los cuales mi enorme soberbia veía faltas, y en cambio no me veía a mí mismo. ¿Si al último de ellos le hubieras dado lo que a mi?. Mas Tú lo haces todo bien. Mi alma llora sus antiguas manías, sus antiguas costumbres; ya no busca la perfección en el hombre; ya no llora el no encontrar “donde descansar” ( Mt 8,20) . Ya lo tiene todo. Tú, mi Dios, eres el que llena mi alma; Tú mi alegría; Tú mi paz y mi sosiego. Tú, Señor, eres mi refugio, mi fortaleza, mi vida, mi luz, mi consuelo, mi única Verdad y mi único Amor. ¡Soy feliz, lo tengo todo!

San Rafael Arnaiz Barón (1911-1938), monje trapense español 
Escritos Espirituales, 12/04/1938

Acción

Señor, dame de tu Espíritu para confiar plenamente en ti, pues aunque siempre digo que confío, muchas veces mis acciones concretas dicen otra cosa. Señor, que tu gracia me haga siempre estar ahí para ti.

Hoy buscaré un área de mi vida en la que aún no me confío del todo a Dios y en un momento de oración le diré que quisiera que el tomara las riendas de ella y que me diga qué debo hacer y lo haré. 

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. 
Como María, todo por Jesús y para Jesús. 

Pbro. Ernesto María Caro

Adaptado de los sitios católicos:
Evangelización Activa
Evangelio del Día

Nota destacada de la semana anterior

Papa Francisco: "Ante tus pecados, ¿te dejas ‘misericordiar’ por el Señor?"