Lecturas - Jueves 1 de enero de 2015


Tiempo litúrgico: Navidad
Color: Blanco

Santoral:



Primera Lectura: Números 6, 22-27
Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

En aquel tiempo, el Señor habló a Moisés y le dijo: "Di a Aarón y a sus hijos: ‘De esta manera bendecirán a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor. Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz‘. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré".

Salmo 66, 2-3. 5. 6. 8. 
El Señor tenga piedad y nos bendiga
  • El Señor tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. 
  • Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. 
  • ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias! Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra.

Segunda Lectura: Carta de San Pablo a los Gálatas 4,4-7. 
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos. Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo" ¡Abba!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios. 

Evangelio: Lucas 2, 16-21
Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús 

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño y cuantos los oían, quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.

Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.

Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido.

Reflexión
Día de la Madre, día de la paz

Hoy la Iglesia venera especialmente la Maternidad de María. Esta es como un mensaje final de la octava de la Navidad del Señor. El nacimiento hace referencia siempre a la que ha engendrado, a la que da la vida, a la que da al mundo al Hombre. El primer día del año nuevo es el día de la Madre. La vemos, pues, como en tantos cuadros y esculturas, con el Niño en brazos, con el Niño en su seno. (…) No hay imagen más conocida y que hable de modo más sencillo sobre el misterio del nacimiento del Señor, como la de la Madre con Jesús en brazos. ¿Acaso no es esta imagen la fuente de nuestra confianza singular? (…)

Pero hay aún otra imagen de la Madre con el Hijo en brazos. Y se encuentra en esta basílica; es la "Piedad", María con Jesús bajado de la cruz, (…), y que después de la muerte vuelve a aquellos brazos que lo ofrecieron en Belén cual Salvador del mundo.

Así, pues, quisiera unir hoy nuestra oración por la paz a esta doble imagen. Quisiera enlazarla con esta Maternidad que la Iglesia venera de modo particular en la octava del nacimiento del Señor. Por ello digo: «Madre, que sabes lo que significa estrechar entre los brazos el cuerpo muerto del Hijo, de Aquel a quien has dado la vida, ahorra a todas las madres de esta tierra la muerte de sus hijos, los tormentos, la esclavitud, la destrucción de la guerra, las persecuciones, los campos de concentración, las cárceles. 

Mantén en ellas el gozo del nacimiento, del sustento, del desarrollo del hombre y de su vida. En nombre de esta vida, en nombre del nacimiento del Señor, implora con nosotros la paz y la justicia en el mundo. Madre de la Paz, en toda la belleza y majestad de tu Maternidad que la Iglesia exalta y el mundo admira, te pedimos: “Permanece con nosotros en todo momento. Haz que este nuevo año sea año de paz en virtud del nacimiento y la muerte de tu Hijo.” Amén».

San Juan Pablo II (1920-2005), papa 
Homilía del 1 de Enero de 1979 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

Acción

Padre lleno de misericordia, que nos has mostrado las bondades de tu amor paterno al enviarnos a tu Hijo hecho hombre como nosotros, te pedimos que por su medio, alcancemos los bienes del cielo que por tu gracia nos has concedido. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Dedicaré unos minutos a repetir esta pequeña oración hasta que me llegue al corazón.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. 
Como María, todo por Jesús y para Jesús. 

Pbro. Ernesto María Caro

Adaptado de:
Evangelio del Día - Evangelizción Activa - Archidiócesis de Madrid
Verificado en:
Ordo temporis 2015, Conferencia Episcopal de Costa Rica

Nota destacada de la semana anterior

3 pedidos del Papa Francisco por los 100 años de las apariciones de la Virgen de Fátima