Papa Francisco exige acoger y respetar derechos de los niños migrantes.


VATICANO, 13 Oct. 16 / 11:17 am (ACI).- El Papa Francisco ha alzado su voz contra aquellos que explotan a los migrantes; en especial denunció a los criminales que se aprovechan de los migrantes menores de edad y que se sirven de su vulnerabilidad para someterlos a diversas formas de esclavitud.

“Si no se encuentra el modo de intervenir con mayor rigor y eficacia antes los explotadores –advirtió Francisco–, no se podrán detener las numerosas formas de esclavitud de las que son víctimas los menores de edad”.

En su mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el 15 de enero de 2017, el Pontífice pidió que el derecho de los Estados a gestionar los flujos migratorios y a salvaguardar el bien común nacional se conjugue “con la obligación de resolver y regularizar la situación de los emigrantes menores de edad, respetando plenamente su dignidad y tratando de responder a sus necesidades, cuando están solos, pero también a las de sus padres”.

Además, pidió que se adopten “todas las medidas necesarias para que se asegure a los niños emigrantes protección y defensa”. “La carrera desenfrenada hacia un enriquecimiento rápido y fácil lleva consigo el aumento de plagas monstruosas como el tráfico de niños, la explotación y el abuso de menores y, en general, la privación de los derechos propios de la niñez”.

La Jornada tendrá por título “Los migrantes menores, vulnerables y sin voz”, y se centrará en la situación de los niños migrantes y refugiados. El Obispo de Roma pretende de esta manera “llamar la atención sobre la realidad de los emigrantes menores de edad, especialmente los que están solos”.

En este sentido, instó a todos “a hacerse cargo de los niños que se encuentran desprotegidos por tres motivos: porque son menores, extranjeros e indefensos; que por diversas razones, son forzados a vivir lejos de su tierra natal y separados del afecto de su familia”.

Francisco lamentó que “en lugar de favorecer la integración social de los niños emigrantes, o programas de repatriación segura y asistida, se busca sólo impedir su entrada, beneficiando de este modo que se recurra a redes ilegales; o también son enviados de vuelta a su país de origen sin asegurarse de que esto corresponda realmente a su ‘interés superior’”.

La adopción de “adecuados procedimientos nacionales y planes de cooperación acordados entre los países de origen y los de acogida” es la mejor opción “para eliminar las causas de la emigración forzada de los niños”, indicó Francisco.

“Las guerras, la violación de los derechos humanos, la corrupción, la pobreza, los desequilibrios y desastres ambientales son parte de las causas del problema”, explicó. “Los niños son los primeros en sufrirlas, padeciendo a veces torturas y castigos corporales, que se unen a las de tipo moral y psíquico, dejándoles a menudo huellas imborrables”.

El Obispo de Roma afirmó que la emigración es hoy un fenómeno global, pues “afecta a todos los continentes y está adquiriendo cada vez más la dimensión de una dramática cuestión mundial”.

“No se trata sólo de personas en busca de un trabajo digno o de condiciones de vida mejor, sino también de hombres y mujeres, ancianos y niños que se ven obligados a abandonar sus casas con la esperanza de salvarse y encontrar otros lugares de paz y seguridad”.

Después de recordar las palabras del Evangelio, “al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar”, el Papa se preguntó: “¿Cómo no pensar en esta severa advertencia cuando se considera la explotación ejercida por gente sin escrúpulos, ocasionando daño a tantos niños y niñas, que son iniciados en la prostitución o atrapados en la red de la pornografía, esclavizados por el trabajo de menores o reclutados como soldados, involucrados en el tráfico dedrogas y en otras formas de delincuencia, obligados a huir de conflictos y persecuciones, con el riesgo de acabar solos y abandonados?”.

El Santo Padre indicó que “hay muchos factores que contribuyen a crear un estado de vulnerabilidad en los emigrantes, especialmente si son niños: la indigencia y la falta de medios de supervivencia, el bajo nivel de alfabetización, el desconocimiento de las leyes, la cultura y, a menudo, de la lengua de los países de acogida”. También se refirió a la responsabilidad de los medios de comunicación, de quienes dijo que en inducen “expectativas irreales”.

Recordó que los niños tienen derecho “a un ambiente sano y seguro donde se pueda crecer bajo la guía y el ejemplo de un padre y una madre”; así como a “recibir una educación adecuada, sobre todo en la familia y también en la escuela, donde los niños puedan crecer como personas y protagonistas de su propio futuro y del respectivo país. De hecho, en muchas partes del mundo, leer, escribir y hacer cálculos elementales sigue siendo privilegio de unos pocos”.

“Todos los niños tienen derecho a jugar y a realizar actividades recreativas, tienen derecho en definitiva a ser niños”, aseveró, y pidió la colaboración de los padres. “Es necesario que los inmigrantes, precisamente por el bien de sus hijos, cooperen cada vez más estrechamente con las comunidades que los acogen”.

El Papa animó a reconocer el plan de Dios, “incluso en este fenómeno, con la certeza de que nadie es extranjero en la comunidad cristiana”, y destacó que “las personas son más importantes que las cosas”.

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