Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Miércoles, 25 de febrero de 2026.


Tiempo Litúrgico: Cuaresma. Semana I - Feria.
   Color del día: Morado.  


Antífona de entrada
Cfr. Sal 24, 6. 2. 22

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas, y no permitas que nos derrote el enemigo. Sálvanos, Dios de Israel, de todas nuestras angustias.

Oración colecta

Mira con bondad, Señor, la devota entrega de tu pueblo y ya que con sus privaciones se empeña en dominar su cuerpo, haz que con el fruto de sus buenas obras se fortalezca su alma. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Los ninivitas habían
abandonado el mal camino

Lectura de la profecía de
Jonás 3, 1 -10

El Señor dirigió la palabra a Jonás: «Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré».

Jonás se puso en marcha hacía Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; hacían falta tres días para recorrerla. Jonás empezó recorrer la ciudad el primer día, proclamando: Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada».

Los ninivitas creyeron en Dios; proclamaron el ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor.

La noticia llego a oídos del rey de Nínive, que se levantó de su trono, se despojó del manto real, se cubrió con rudo sayal y se sentó sobre el polvo. Después ordenó proclamar en Nínive este anuncio de parte del rey y de sus ministros:

«Que hombres y animales, ganado mayor y menor no coman nada; que no pasten ni beban agua. Que hombres y animales se cubran con rudo sayal e invoquen a Dios con ardor. Que cada cual se convierta de su mal camino y abandone la violencia. ¡Quién sabe si Dios cambiará y se compadecerá, se arrepentirá de su violenta ira y no nos destruirá!».

Vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió Dios de la desgracia que había determinado enviarles. Así que no la ejecutó.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Con este pasaje, la Escritura nos muestra, a través de la actitud del rey de Nínive, lo que significa e implica el convertirse de corazón. Al leer el pasaje vemos cómo lo primero que hace el rey es, "levantarse de su trono y sentarse sobre cenizas".

Con este signo reconoce que él no es Dios, y que su vida (y en este caso, incluso su reino) debe ser dirigida por el único Rey: Dios mismo. Esta actitud del rey debe servirnos de ejemplo y dejar que Dios se siente en el trono de nuestro corazón. Esto implica reconocer que su Palabra es la única que debe regir nuestra vida, lo cual no podrá ser realidad si no tenemos contacto con la Sagrada Escritura.

Esto nos lleva a que un principio de conversión es tomar primero la decisión de seguir la palabra de Dios y tenerla como el valor central de nuestra vida, y enseguida tomar la decisión de leer y meditar todos los días esta Palabra, con el ánimo de obedecerla y hacerla vida. ¿Qué te parecería intentarlo?

Salmo responsorial
Sal 50, 3-4. 12-13. 18-19

R. Un corazón quebrantado y humillado,
oh, Dios, tu no lo desprecias.
  • Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.
  • Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R.
  • Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R.

Aclamación antes del Evangelio
Jl 2, 12-13

R. La salvación y la gloria y el poder son del Señor Jesucristo.

Ahora – dice del Señor -, convertíos a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso. R.

EVANGELIO
A esta generación no se le dará
más signo que el signo de Jonás

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:

«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Palabras duras de Jesús: ‘gente perversa’. Cristo reprende a los hombres de su tiempo porque van pidiendo señales de su existencia, van pidiendo señales del poder de Dios. Hoy quizá a muchos de nosotros también nos caería un buen regaño por parte de Jesús. 

Estas últimas semanas, yo he tenido la oportunidad de tener muchas señales de la existencia de Dios. He tenido casi, casi la oportunidad de tocar a Dios en casi doscientos jóvenes de México que cantaban a una sola voz: ‘Aquí hay un bando de locos, locos por Jesucristo’.

O con un grupo de jóvenes que les preguntaba: ¿dónde veían a Dios o en qué momento su mirada se había cruzado con la mirada de Dios? Y ellos contestaban: ‘en mi familia, en el apostolado, en la misión, en los Sacramentos’. O en más de cientos de jóvenes arrodillados un jueves haciendo adoración, adorando a Jesús. 

Sí, puedo llegar a veces a pedir señales de su amor, de su presencia, pero en realidad, Cristo está presente en mi corazón y está presente en tu corazón. Está en tanta gente comprometida que busca hacer presente su Reino, está presente en cada gente que lucha, día a día, por la santidad. 

Quizá el problema por el que vamos pidiendo señales es porque vamos demasiado rápido y no nos detenemos a reconocerlo. Abramos los ojos del alma para ver las señales que nos rodean todos los días de su presencia; nos sorprenderíamos al verlo caminar a nuestro lado diariamente. 

Hoy te invito a que hagas un alto en tu vida para reconocer la presencia de Dios a través de una palabra, de un paisaje, de una persona, de una situación.

Antífona de comunión
Cfr. Sal 5, 12

Que se alegren, Señor, cuantos en ti confían, que se regocijen eternamente porque tú estás con ellos.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Señor Dios, que no cesas de nutrirnos con tus sacramentos, concédenos que al permitir que los recibamos como alimento, nos obtengan la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Señor, concédeme tu luz para saber escucharte y para saber poner en práctica tu voluntad, anunciando, como Jonás, el arrepentimiento de nuestras faltas. Ayúdanos a saber responder a tu mandato con humildad, reconociéndonos pecadores y necesitados de tu misericordia, sabiendo que por tu amor siempre perdonas al que se arrepiente de corazón.

Acción

Hoy me acercaré con aquella persona que he ofendido y le pediré perdón de corazón, dejando que el Espíritu de Dios sea quien ilumine mis pasos al actuar con amor.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).