Homilía del predicador de la Casa Pontificia en la celebración de la Pasión del Señor [video]

La homilía de la celebración estuvo confiada al predicador de la Casa Pontificia, el fraile capuchino Roberto Pasolini. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News

3 de abril de 2026
Por Veronica Giacometti | ACI Prensa

La imagen del Papa León XIV postrado ante la Cruz marca el inicio de la Celebración de la Pasión del Señor. En la tarde del Viernes Santo, en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el Santo Padre preside la liturgia, mientras que la homilía es confiada al predicador de la Casa Pontificia, el fraile capuchino Roberto Pasolini.

La celebración se desarrolla en tres momentos: Liturgia de la Palabra, Adoración de la Cruz y Comunión eucarística. No hay antífona de entrada; la solemne acción litúrgica comienza con la oración en silencio, de rodillas. El silencio es el hilo conductor de esta celebración.

Se inicia con la procesión, luego la postración y después la Adoración de la Cruz, centro del Viernes Santo. El Papa permanece algunos minutos postrado en el suelo, en oración.

Durante la Liturgia de la Palabra se lee el relato de la Pasión según San Juan. Luego tiene lugar la homilía del predicador.

“En este día santo, la liturgia nos invita a contemplar la Pasión, que acabamos de escuchar. Ante este misterio es natural recogernos en silencio y oración”, dijo el P. Pasolini.

“Sin embargo, la cruz de Cristo corre el riesgo de permanecer incomprensible si la miramos sólo como un hecho aislado, como un acontecimiento repentino. En realidad, es el punto más alto de un camino, la culminación de toda una vida en la que Jesús ha aprendido a escuchar y acoger la voz del Padre, dejándose guiar día tras día hasta el amor más grande”, añade.

El fraile capuchino, predicador de la Casa Pontificia desde noviembre de 2024, resalta que “Jesús es el hombre de dolores que conoce bien el sufrimiento. Ninguna violencia, ningún recurso a la fuerza, ninguna tentación de destruirlo todo y volver a empezar”.

El P. Roberto Pasolini aborda así en su homilía los Cantos del Siervo, cuatro composiciones poéticas contenidas en el libro del profeta Isaías (42, 49, 50, 52-53) que describen una figura misteriosa, el “Siervo”, que cumple la voluntad de Dios a través del sufrimiento vicario.

El Papa León XIV postrado ante la Cruz en la Basílica de San Pedro en el Vaticano en Viernes Santo, el 3 de abril de 2026. | Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News

“Para comprender este camino en los días de la Semana Santa, la liturgia nos ha hecho escuchar los llamados cantos del Siervo del Señor. Son textos poéticos en los que el profeta Isaías había delineado la figura de un misterioso siervo, a través del cual Dios sería capaz de salvar al mundo del mal y del pecado. La tradición cristiana ha reconocido en estos cantos una prefiguración sorprendente y dramática”, señaló el predicador.

El P. Roberto Pasolini indicó que Jesús “no se limitó a escuchar estos cantos, los vivió intensamente, con plena confianza en el Padre”.

“En la pasión reconoció la partitura de los cantos de amor y servicio que el Padre le había confiado. Así aprendió la obediencia más difícil: la del amor al otro”, dijo.

En la actualidad, lamentó el P. Pasolini, “la voz de Dios ya no orienta, no porque haya desaparecido, sino porque es una voz entre muchas, entre otras que prometen seguridad y bienestar. Estas ya trazan la dirección de lo comúnmente aceptado”.

“Pero el mundo sigue siendo un lugar donde se sufre y se muere. Los más frágiles pagan las consecuencias. Falta una palabra, un canto que sepa orientar nuestros pasos hacia un mundo más justo”, alertó.

En ese contexto, dijo el predicador, “si miramos con atención podemos descubrir una multitud silenciosa de personas que eligen una voz distinta: una voz que no grita, que no se impone con la fuerza; un canto discreto y obstinado que invita a amar y a no devolver nunca el mal recibido”.

“No realizan gestos extraordinarios, pero cada día intentan hacer de su vida algo que no sirve solo para ellos, sino también para los demás. No dejan de buscar el bien, no hacen ruido, pero mantienen abierta la posibilidad de un mundo diferente: gracias a ellos, el mal no tiene la última palabra”, resaltó.

El fraile capuchino indicó que la adoración de la cruz, parte de la Celebración de la Pasión del Señor, es “una ocasión especial para reconocer el misterio de Dios y reconciliarnos con la cualidad débil y fuerte de su amor por nosotros y por todos”.

“Si no queremos correr el riesgo de reducir esta liturgia a una exterioridad formal, quizá podríamos decidir, al menos en nuestro corazón, deponer esas armas que aún sostenemos en las manos”.

“Tal vez no nos parezcan tan peligrosas como las que poseen los poderosos del mundo. Sin embargo, también ellas son instrumentos de muerte, porque bastan para debilitar, herir y vaciar de sentido y de amor nuestras relaciones cotidianas”, expresó.

El P. Pasolini aseguró que “ayer como hoy, el mundo necesita ser salvado de la violencia del mal, de la injusticia que mata, de las divisiones que humillan”.

“Pero esta salvación no descenderá desde lo alto, ni podrá ser garantizada por decisiones políticas, económicas o militares. El mundo es continuamente salvado por quienes están dispuestos a acoger los cantos del siervo del Señor como forma de su propia vida”, aseguró.

El Papa León XIV eleva la cruz durante la Celebración de la Pasión del Señor, en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, este 3 de abril de 2026, Viernes Santo. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News

Hacia el final de su homilía, el predicador resaltó que “también a nosotros esta noche se nos entrega la partitura de la cruz. Podemos acogerla libremente si aceptamos que no hay ninguna circunstancia difícil que no pueda ser afrontada. No hay ningún culpable al que debamos señalar con el dedo. No hay ningún enemigo que pueda impedirnos amar y servir”.

“Estamos nosotros, que al elegir no devolver el mal, al permanecer pacientes en las tribulaciones, al creer en el bien incluso cuando las tinieblas parecen devorarlo todo, podemos convertirnos, día tras día, en esos siervos de los que el Señor necesita para llevar la salvación al mundo”.

“En un tiempo como el nuestro, aún desgarrado por el odio y la violencia”, señaló, “nosotros los cristianos estamos llamados a acercarnos sin miedo, más bien con plena confianza, a la cruz del Señor, sabiendo que es un trono en el que se aprende a reinar con Él, poniendo la vida al servicio de los demás”.

El fraile capuchino aseguró que, “si sabemos mantener firme la profesión de nuestra fe, también nuestros días sabrán dar voz a los cantos de la alegría y del sufrimiento, esa misteriosa partitura de la cruz en la que se reconocen las notas del amor más grande”.

La Celebración de la Pasión del Señor concluye con la Santa Comunión.

El Viernes Santo concluirá con el Vía Crucis presidido por el Papa León XIV en el Coliseo Romano.

Artículo publicado originalmente en ACI Stampa. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

Homilía en la celebración de la Pasión del Señor, 3 de abril de 2026 - Papa León XIV. Crédito: Vatican News - Español

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