El Papa León XIV agradece a quienes hicieron posible el Jubileo de la Esperanza

El papa recibe a los voluntarios y entidades que colaboraron en el Jubileo  (AFP or licensors)

10 enero 2026
Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano | Vatican News

Con un emotivo mensaje de gratitud y mirada al futuro, el Papa León XIV recibió a los representantes de las instituciones civiles y eclesiásticas que hicieron posible el Jubileo de la Esperanza, destacando el trabajo silencioso de miles de personas y recordando que la esperanza cristiana sigue siendo una responsabilidad compartida, especialmente hacia las nuevas generaciones.

Con palabras de gratitud, esperanza y responsabilidad compartida, el Papa León XIV recibió esta mañana a los representantes de las instituciones civiles y eclesiásticas que colaboraron en la organización y desarrollo del Jubileo de la Esperanza, concluido apenas cuatro días atrás. El encuentro tuvo lugar en un clima de cercanía y reconocimiento por el intenso trabajo realizado durante todo el Año Jubilar.

““¡Cuánto bien hay en el mundo!”: Tomo estas palabras de Su Excelencia el Arzobispo Fisichella, porque son prueba de ello: ¡cuánto hay en el mundo! ¡Gracias! ¡Muchísimas gracias!”

El Papa: "Ustedes han sido artesanos de la esperanza"

Desde el inicio de su discurso, el Santo Padre expresó su saludo a monseñor Rino Fisichella, a las autoridades presentes y a los numerosos organismos que, desde distintos ámbitos, contribuyeron al éxito del Jubileo.

Mencionó de manera especial al Gobierno de la República Italiana, al Comisario Gubernamental, al Municipio de Roma —con un agradecimiento particular al alcalde y a su equipo organizativo—, a la Región del Lacio, así como a las Fuerzas de Seguridad, la Prefectura, la Protección Civil, las asociaciones de voluntariado y la Agencia “Giubileo 2000”.

El Papa con los voluntarios y quienes participaron activamente en el jubileo

El Papa destacó también el trabajo de los dicasterios de la Santa Sede, en particular el Dicasterio para la Evangelización, junto con la Gendarmería Vaticana, la Guardia Suiza Pontificia, el Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, la Prefectura de la Casa Pontificia y las diversas comisiones pastorales, culturales, de comunicación, ecuménicas, técnicas y económicas.

Un reconocimiento especial fue dirigido a los sacerdotes confesores, a las diócesis y conferencias episcopales, a los expertos que colaboraron en los distintos eventos y, de modo muy particular, a los cinco mil “Voluntarios del Jubileo”, provenientes de todas las edades y lugares.

Millones de peregrinos y una ciudad al servicio de la fe

Gracias a este esfuerzo conjunto —señaló el Pontífice— más de treinta millones de peregrinos pudieron vivir el camino jubilar en un ambiente de fiesta, recogimiento, orden y organización. Roma, afirmó, supo mostrarse como una casa acogedora, una comunidad abierta y respetuosa, capaz de ayudar a cada peregrino a vivir con fruto este gran acontecimiento de fe.

El Santo Padre recordó el profundo valor espiritual del Jubileo: la visita a las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo, el paso por la Puerta Santa y la experiencia del perdón y la misericordia de Dios.

Estos momentos —dijo— permitieron a muchas personas experimentar que “la esperanza no defrauda” (Rm 5,5), porque Cristo vive y camina con nosotros en cada etapa de la vida. Citando a san Agustín, subrayó que la esperanza es indispensable para el peregrino, pues sin ella se pierde la fuerza para continuar el camino.

El Papa y Mons. Fisichella   (@Vatican Media)

El papel de los jóvenes tras el Jubileo de la Esperanza

Una atención especial fue dedicada a los jóvenes y adolescentes que llegaron a Roma desde todo el mundo. El Papa expresó su alegría al constatar su entusiasmo, su capacidad de oración y su deseo de fraternidad y paz.

Al mismo tiempo, invitó a todos los responsables —instituciones, Iglesia y sociedad— a preguntarse qué necesitan realmente los jóvenes para crecer y dar lo mejor de sí. Recordó como modelos luminosos a san Carlo Acutis y san Piergiorgio Frassati, canonizados el pasado mes de septiembre, y animó a mirar a las nuevas generaciones con responsabilidad y prudencia.

Jóvenes voluntarios con el Papa   (@Vatican Media)

En la parte final del discurso, León XIV retomó las palabras del Papa Francisco en la bula de convocación del Año Santo, exhortando a dejarse atraer por la esperanza y a hacerla contagiosa para el mundo. Ese —afirmó— es el mandato que queda como herencia del Jubileo, para que los muchos frutos sembrados en estos meses puedan crecer y dar vida.

Como gesto de agradecimiento, el Santo Padre entregó a cada participante un Cruz del Jubileo, una miniatura del crucifijo con Cristo glorioso que acompañó a los peregrinos durante el Año Santo, deseándoles finalmente un nuevo año lleno de bendiciones y bien.

Un Aula Pablo VI coloreada del verde esperanza de los voluntarios   (@Vatican Media)

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