Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Viernes, 2 de enero de 2026.


Tiempo Litúrgico: Navidad. Semana I.
   Color del día: Blanco.  

Memoria obligatoria:

Antífona de entrada
Eclo 44, 15. 14

Los pueblos proclamen la sabiduría de los santos, y la Iglesia cante sus alabanzas; sus nombres vivirán por los siglos de los siglos.

Oración colecta

Dios nuestro, que te dignaste instruir a tu Iglesia con los ejemplos y enseñanzas de los santos obispos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, haz que aprendamos humildemente tu verdad y por la caridad la pongamos en práctica. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Lo que habéis oído desde el
principio permanezca en vosotros

Lectura de la primera carta
del apóstol san Juan 2, 22-28

Queridos hermanos:

¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre.

En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y esta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.

Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros. Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas —y es verdadera y no mentirosa—, según os enseñó, permaneced en él.

Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Para san Juan, la mentira por excelencia está relacionada con la negación de la dignidad de Jesús, a quien confesamos como Señor y Mesías o Cristo. Nuestra fe ha identificado a tal grado a Jesús, el hombre, con su misión o vocación que le llamamos Jesucristo. Quien niega a Jesús la dignidad de Mesías, es decir, que ha sido ungido por Dios para reconciliar al hombre con Dios, se le llama anticristo. 

Nuestra limitada información nos ha llevado a pensar que el anticristo, es un personaje del futuro que se manifestará en los momentos del apocalipsis. A tal grado tenemos esta información que no hablamos de los anticristos, sino del Anticristo. Lo cierto es que negar a Jesús su dignidad de enviado de Dios para hacernos volver al Padre, nos convierte en anticristos, y por lo tanto, en mentirosos.

Pero así como esta es la mentira por excelencia, la verdad por antonomasia es reconocer a Jesús como Señor y para ello, Dios nos ha dado al Espíritu Santo, que es quien nos lleva a la convicción y a la confesión del señorío de Jesús y reconocerlo como enviado del Padre para nuestra propia salvación. La docilidad al Espíritu Santo nos garantiza la fidelidad al evangelio de Jesús y por tanto, nuestra intimidad con Dios.

Salmo responsorial
Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4

R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
  • Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.
  • El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia. Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.
  • Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R.

Aclamación antes del Evangelio
Heb 1, 1-2

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

En muchas ocasiones habló Dios antiguamente a los padres de los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. R.

EVANGELIO
El que viene detrás de mí

Lectura del santo evangelio
según san Juan 1, 19-28

Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?»

Él confesó y no negó; confesó: «Yo no soy el Mesías».

Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».

Él dijo: «No lo soy».

«¿Eres tú el Profeta?».

Respondió: «No».

Y le dijeron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».

Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».

Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Feliz año 2026. Que este nuevo comienzo sea una oportunidad para caminar más cerca de Dios, dejando que su luz guíe cada uno de tus pasos y que su paz llene tu hogar y tu corazón. 

En este pasaje que leemos hoy, vemos a los líderes religiosos preguntándole directamente a Juan el Bautista: ‘¿Tú quién eres?’ Me llama mucho la atención su honestidad y su humildad. Él no trató de adornarse o de hacerse pasar por alguien que no era. De hecho, fue muy claro al decir: ‘yo no soy el Cristo’. 

En un mundo donde todos queremos ser el centro de atención, destacar o parecer más importantes de lo que somos, Juan nos enseña que la verdadera grandeza empieza por saber quiénes somos delante de Dios. Él entendía perfectamente que su papel no era ser el protagonista, sino simplemente dar testimonio de la verdad. 

Cuando le insisten para que se defienda, él responde con una frase poderosa: ‘yo soy la voz que clama en el desierto’. Fíjate que no dice ‘yo soy el gran profeta’, sino simplemente dice ‘soy la voz’. Juan sabía que lo importante no era su nombre o su fama, sino el mensaje que portaba, preparar el camino para el Señor. 

Muchas veces nos preocupamos demasiado por nuestro prestigio o por lo que piensen de nosotros. ¿Te puedes imaginar cuánta paz tendríamos si dejáramos de intentar ser los protagonistas de nuestra vida y dejáramos que Jesús ocupara el lugar principal? 

Finalmente, Juan muestra una humildad profunda al decir que no es digno ni de desatar la correa de las sandalias de Jesús. Al comenzar este año, esta actitud es clave para nosotros. Juan no se sentía menos por servir a alguien más grande que Él, al contrario, encontraba su propósito en eso. Nuestra realidad es que a veces nos falta esa humildad para reconocer que todo lo bueno que tenemos viene de Dios. 

Que este año que empieza no se trate de que nosotros brillemos por nuestras fuerzas, sino que Jesús brille a través de nosotros. Que seamos como Juan, personas que sean la voz, que anuncien y den testimonio de Cristo con su forma de vivir, reconociendo que Él es el único que puede salvarnos. 

Antífona de comunión
1 Cor 1, 23-24

Nosotros predicamos a Cristo crucificado: a Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca y aumente el vigor espiritual de todos los que celebramos la festividad de los santos Basilio y Gregorio, para que conservemos íntegro el don de la fe y caminemos por el señalado sendero de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Padre lleno de amor, que nos has dado como don tuyo a tu Hijo amado, te pedimos que nos conduzcas por medio del Espíritu Santo a la obediencia de la fe y profesemos, junto con toda la iglesia, que Jesús es Señor para gloria tuya y para bendición de todos los hombres que nos hemos adherido a él.

Acción

El día de hoy repetiré con la iglesia: Jesús es Señor, para gloria de Dios Padre.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).