Tiempo Litúrgico: Navidad. Semana II - Feria.
Color del día: Blanco.
Memoria libre: San Juan Neumann, misionero y obispo.
Antífona de entrada
Un día sagrado ha amanecido para nosotros. Vengan, pueblos, y adoren al Señor, porque una gran luz ha descendido sobre la tierra.
Oración colecta
Señor Dios, cuya eterna Palabra embelleció los cielos y tomó de la Virgen María la fragilidad de nuestra carne, concede que, así como se manifestó entre nosotros en el esplendor de la verdad, así se manifieste en la plenitud de su poder, para salvar al mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Examinad si los espíritus vienen de Dios
Lectura de la primera carta del
apóstol san Juan 3, 22 – 4, 6
Queridos hermanos:
Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.
Queridos míos: no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.
En esto podréis conocer el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.
Vosotros, hijos míos, sois de Dios y lo habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios.
Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha.
En esto conocemos el Espíritu de la verdad y el espíritu del error.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Si cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada, dice el apóstol, obtendremos de él todo lo que le pidamos. Al inicio de este año y en medio de una tremenda crisis global, estoy cierto de que todos nosotros hemos elevado al cielo una gran lista de peticiones, sobre todo, buscando la felicidad y estabilidad de nuestras familias, pidiendo la paz y seguridad para todos los nuestros; que haya salud y alegría en todas las personas que amamos.
Es, pues, hoy muy importante la cita de San Juan, pues nos dice que obtendremos TODO lo que pidamos, pero para ello es necesario que cumplamos sus mandamientos y que hagamos lo que le agrada. Estas dos condiciones son fundamentales, y es en donde debemos poner y centrar nuestra atención durante este año. Jesús, al respecto decía a sus oyentes:
"No se preocupen por lo que van a comer o con qué se van a vestir, busquen más bien el Reino de los cielos y todo lo demás vendrá por añadidura". No nos equivoquemos y estemos afanados y preocupados por la añadidura, esforcémonos en escudriñar la Escritura, sobre todo el Nuevo Testamento y a aplicarnos seriamente en vivirlo.
En el Salmo 127 dice el Señor que "él da de comer a sus amigos mientras duermen". Hagámonos, pues, amigos de Dios y Él procurará para nosotros todo lo que necesitemos. Busquemos que este año sea, ante todo, un año en el que podamos profundizar en la oración, que no permitamos que nuestra agitada vida devore el espacio necesario para tener un momento de encuentro profundo con Aquel que puede darnos la paz y la felicidad.
Busquemos en toda nuestra actividad diaria agradar a Dios y Él será la delicia de nuestro corazón.
Salmo responsorial
Sal 2, 7-8. 10-12a
R. Te daré en herencia las naciones.
- Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy. Pídemelo: te daré en herencia las naciones; en posesión, los confines de la tierra». R.
- Y ahora, reyes, sed sensatos; escarmentad, los que regís la tierra: servid al Señor con temor, rendidle homenaje temblando. R.
Aclamación antes del Evangelio
Cf. Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R.
EVANGELIO
Está cerca el reino de los cielos
Lectura del santo evangelio según
san Mateo 4, 12-17. 23-25
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó.
Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre el Evangelio
Estamos en la primera semana del año: los festejos se han acabado, las visitas se han ido, las vacaciones han terminado y todo vuelve a la normalidad. Volvemos a la vida ordinaria. ¡Qué regalo! Un año más, un año más de vida, un año más para arrancarle a Cristo muchas gracias, pero sobre todo, un año para ensanchar el corazón.
En el Evangelio de hoy, Cristo nos dice: ‘arrepiéntanse y crean, porque el Reino de Dios está cerca’. El Reino de Dios es un reino de amor, de justicia, de paz, de perdón, de misericordia. El relato cuenta que Cristo curaba a todo el que se le acercaba: eso es misericordia. Sentir con el otro, curar el corazón.
¿Qué mejor manera de empezar el año que viviendo la misericordia? Qué mejor manera de empezar el año que abriendo el corazón para que Cristo pueda pasar, sanar y lanzar ese corazón, para que yo también haga lo mismo que hizo Cristo conmigo, con toda persona que encuentre y así, vivamos el cielo aquí en la tierra.
Usar el corazón, es decir, hacer un acto de amor por alguien o perdonar a alguien o agradecer a alguien. Hoy usar el corazón.
Antífona de comunión
Jn 1, 14
Hemos contemplado su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que la eficacia de estos sagrados misterios constantemente fortalezca nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oración
Señor, tú eres lo más importante para mí, y aunque todo se vea gris y alterado, estoy convencido de que por tu amor y tu tierno cuidado, siempre estás pendiente de mí.
Dame la oportunidad de encontrarte en el tiempo en que hago oración, pero también déjame descubrirte en lo cotidiano de mi vida, para poder descubrir cómo cumplir tus mandatos y hacer lo que te agrada.
Acción
Hoy consagraré una a una las áreas de mi vida, le diré a Jesús que todo le pertenece a él y le pediré que me enseñe a honrarlo con el modo en que administro cada cosa que me ha encargado.
Fuentes:
Frailes Dominicos de España, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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