Imágenes del Niño Dios durante la celebración de la Fiesta de la Candelaria, el 2 de febrero, en el pueblo de San Gregorio Atlapulco, al sur de la Ciudad de México. | Crédito: Joseph Sorrentino/Shutterstock
31 de enero de 2026
Por David Ramos | ACI Prensa
La tradición de vestir y bendecir al Niño Dios el 2 de febrero es una costumbre profundamente arraigada en México y otros países católicos. Sin embargo, muchos fieles cometen errores quizás sin saberlo: desde vestirlo de ángel hasta cambiarle la ropa cada año. Un sacerdote mexicano explica qué significa esta práctica, cómo hacerla correctamente y por qué la sencillez es más importante que el lujo.
El origen de la tradición: la Presentación del Señor
El P. José de Jesús Aguilar, subdirector de Radio y Televisión de la Arquidiócesis Primada de México, explica en un video publicado en su canal de YouTube que en “el día de la Candelaria se recuerda que San José y la Virgen María, 40 días después del nacimiento del Niño, fueron al Templo de Jerusalén para presentarlo con la ofrenda de dos pichones o palomas".
"Con este motivo, muchos fieles después de levantar a su Niño del nacimiento lo llevan para que sea bendecido en el templo y lo hacen con mucho cariño y devoción”.
Sin embargo, lamenta, por invenciones de “personas que sólo les interesa vender la ropa para las imágenes, algunos pueden caer en errores, como vestirlo de ángel o santo”.
Cómo vestir al Niño Dios correctamente (y qué evitar)
El P. Aguilar subraya: “es suficiente que las imágenes estén vestidas en forma limpia y digna. No necesitan estrenar ropa o cambiarla cada año”.
“Los comerciantes que se dedican a vender la ropita son quienes difunden la idea de que hay que cambiarle la ropa anualmente”, advierte.
El sacerdote mexicano resalta además que “por lo que significan las imágenes para los fieles, deben ser tratadas con respeto y no como juguetes o muñecos que sirven para jugar o divertirse”.
También remarca que “las imágenes pueden ser veneradas pero no adoradas, porque solo a Dios se le puede adorar y Dios es mucho más que una simple imagen. Jesucristo, el Hijo de Dios, está por encima de todos los ángeles y todos le rinden culto”.
“Por lo tanto, no es correcto disfrazar su imagen ni de ángel ni de santo, porque sería rebajarlo de su dignidad”, señala.
Para el P. Aguilar, “lo mejor es vestirlo con una túnica sencilla, de preferencia blanca o quizás dorada”.
“También se puede vestir con alguna de sus advocaciones. Como por ejemplo, el Nazareno, el Señor de la Misericordia, Sagrado Corazón, Cristo Rey, Jesús Buen Pastor, Cristo Sacerdote o como la imagen del Santo Niño de Atocha, muy venerado en Zacatecas”, añade.
Un gesto de caridad: ropa para un niño de verdad
El P. Aguilar aconseja también que en vez de adquirir una vestimenta nueva para la imagen del Niño Dios, se compre “ropa a un niño de verdad que viva en la pobreza. Estoy seguro de que el Niño Jesús sonreiría y agradecería tu acción al ver estas caritas sonrientes. Y la luz de la Candelaria brillará en tu corazón”.
“Conservemos nuestras tradiciones y no caigamos en el error”, alienta.
Publicado originalmente el 30 de enero de 2020. Ha sido actualizado para su republicación.
¿Cómo vestir al Niño Dios? - Mi punto de vista. Crédito: P. José de Jesús Aguilar Valdés
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