Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana IV - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre:
Antífona de entrada
Sal 105, 47
Sálvanos, Señor, Dios nuestro, reúnenos de entre los gentiles: Daremos gracias a tu santo nombre, y alabarte será nuestra gloria.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, concédenos adorarte con todo el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Concede a tu siervo un corazón
atento para juzgar a tu pueblo
Lectura del primer libro
de los Reyes 3, 4-13
En aquellos días, el rey Salomón acudió a Gabaón a ofrecer mil holocaustos sobre aquel altar, pues era aún el santuario principal.
Aquella noche el Señor se apareció allí en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que deseas que te dé».
Salomón respondió: «Has actuado con gran benevolencia hacía tu siervo David, mi padre, porque caminaba en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón. Has tenido para con él una gran benevolencia, concediéndole un hijo que había de sentarse en su trono, como sucede en este día.
Pues bien, Señor, mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre bien. Pues, cierto ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tan inmenso?».
Agradó a Señor esta súplica de Salomón.
Entonces le dijo Dios: «Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra: te concedo, pues un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti
Te concedo también aquello que no has pedido, riquezas y gloria mayores que las de ningún otro rey mientras vivas».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 118, 9. 10. 11. 12. 13. 14
R. Enséñame, Señor, tus leyes.
- ¿Cómo podrá un joven andar honestamente? Cumpliendo tus palabras. R.
- Te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R.
- En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti. R.
- Bendito eres, Señor, enséñame tus decretos. R.
- Mis labios van enumerando todos los mandamientos de tu boca. R.
- Mi alegría es el camino de tus preceptos más que todas las riquezas. R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz – dice el Señor -, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
EVANGELIO
Andaban como ovejas
que no tienen pastor
Lectura del santo Evangelio
según san Marcos 6, 30-34
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús. El Señor nos ha hecho parte de su Cuerpo, es decir, de su Iglesia a través del bautismo y por ello nos ha asociado a su misma misión de evangelización y salvación; nos envía al mundo, no para que nos identifiquemos o mimeticemos con el mundo y sus antivalores, sino por el contrario, para iluminar las tinieblas del mundo con la luz de la persona de Cristo, de su enseñanza y de su amor.
Nos envía para transformar las estructuras de muerte en estructuras de vida, para denunciar los errores de las ideologías amando a quienes las difunden, pero proclamando con claridad la verdad que libera al ser humano, que libera a aquellos que aún hoy viven como ovejas sin pastor.
No porque nosotros tengamos la verdad, sino porque la verdad nos tiene a nosotros, porque la verdad no es una idea con buenos argumentos, ni solo una percepción; la verdad es una Persona, la verdad es Cristo. Cristo y solo Él es la Verdad y por eso solo Él es el verdadero Maestro y si el católico está llamado a enseñar, es porque está llamado a compartir en fidelidad la enseñanza de Cristo y, por lo tanto, de los apóstoles y, por lo tanto, de la Iglesia.
A todos nos llama y a todos nos da una misión de salvación y evangelización, es lo que hoy muchos llaman propósito, pero que no todos llegan a descubrir por no escuchar a su Hacedor.
A unos los envía a evangelizar prioritariamente al esposo o esposa y a los hijos que surjan de esa relación; a otros los envía a Evangelizar y a contribuir con su obra de salvación a través de la entrega amorosa de la propia vida a la Iglesia y a Dios mismo; a otros los llama a consagrar la vida enviándolos transformar las estructuras sociales y servir al hombre con la promoción humana a través de una vida célibe.
Pero a todos nos llama a vivir y a anunciar el Evangelio en donde quiera que estemos, 24/7; porque no se es cristiano por momentos, sino que nuestra fe implica e integra toda nuestra vida o no se es cristiano de verdad.
Ahora bien, justo porque somos enviados, es necesario regresar siempre al Maestro como lo han hecho los apóstoles en el Evangelio de hoy.
Es necesario que tú, como yo y como todo cristiano regreses a Cristo una y otra vez y te retires con Él para estar con Él, para alimentarte de su amor, para que Él te corrija, te nutra y te haga crecer; para que perdone tus pecados y te dé las gracias que necesitas para seguir tu peregrinación hacia el cielo; para que Él desenmascare las mentiras que te vas contando o que el mundo te va contagiando, para descansar Él.
No te olvides de Jesús, no te olvides de regresar siempre a Él pero sobre todo, si has perdido la gracia y has venido pactando con el pecado.
Antífona de comunión
Sal 30, 17-18
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. Señor, no quede yo defraudado tras haber acudido a ti
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Alimentados por estos dones de nuestra redención, te suplicamos, Señor, que, con este auxilio de salvación eterna, crezca continuamente la fe verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
