Tiempo Litúrgico: Cuaresma.
Viernes después de Ceniza - Feria.
Color del día: Morado.
Memoria libre: Santos Francisco y Jacinta Marto, pastorcitos de Fátima.
Antífona de entrada
Sal 29, 11
El Señor me escuchó, tuvo misericordia de mí; el Señor vino en mi ayuda.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que tu bondad nos ayude a continuar las obras penitenciales que hemos comenzado, para que la austeridad exterior que practicamos vaya siempre acompañada por la sinceridad de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Este es el ayuno que yo quiero
Lectura del libro de Isaías 58, 1-9a
Esto dice el Señor Dios:
«Grita a plena pulmón, no te contengas, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.
Consultan mi oráculo a diario, desean conocer mi voluntad. Como si fuera un pueblo que practica la justicia y no descuida el mandato de su Dios, me piden sentencias justas, quieren acercarse a Dios.
«¿Para qué ayunar, si no haces caso; mortificarnos, si no te enteras?»
En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios y apremiáis a vuestros servidores; ayunáis para querellas y litigios, y herís con furibundos puñetazos.
No ayunéis de este modo, si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.
¿Es ése el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿A eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?
Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las corras del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor, y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: «Aquí estoy»».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Si el ayuno ha perdido espacio en la vida del cristiano, muy posiblemente es porque se ha convertido en una práctica ritual desconectada de la vida, siendo que, como nos lo refiere hoy el texto bíblico, éste debe tener una referencia directa a nuestra situación y actividad concreta.
¿De qué le puede servir al cristiano el privarse durante la Cuaresma de no comer "dulces" o no "fumar" (ejemplos clásicos de penitencia cuaresmal, que para lo único que sirven es muchas veces para buscar bajar unos kilos o mejorar la salud), si no está dispuesto, o si estas prácticas no le ayudan a cambiar su comportamiento y actitud tanto hacia Dios como hacia el prójimo?
Conocemos personas que se abstienen de fumar, lo que les cambia el carácter y se la pasan todo el día de un genio que ni ellos mismos se aguantan. Nuestras prácticas ascéticas tienen que estar enfocadas a mejorar nuestra vida espiritual y a crecer en el amor.
Serían muchos los ayunos que podríamos hacer y que verdaderamente podrían cambiar nuestra vida y nuestra relación con Dios y con los demás. Piensa qué cosas necesitarías eliminar, agregar o potenciar para que tu relación con Dios y con tu familia crezca en esta Cuaresma, esa será una buena penitencia, será la penitencia que Dios quiere de ti.
Salmo responsorial
Sal 50, 3-4. 5-6a. 18-19
R. Un corazón quebrantado y humillado,
oh, Dios, tú no lo desprecias.
- Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.
- Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad en tu presencia. R.
- Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado, tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R.
Aclamación antes del Evangelio
Am 5, 14
R. Gloria a ti, Cristo, Palabra de Dios.
Buscad el bien, no el mal, y viviréis; y el Señor estará con vosotros. R.
EVANGELIO
Cuando les sea arrebatado el esposo,
entonces ayunarán
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 9, 14-15
En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole:
«Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Es muy común que en nuestra vida espiritual nos perdamos en las formas y en los sacrificios externos, olvidando el verdadero sentido de nuestra devoción. Los discípulos de Juan se acercaron a Jesús confundidos, preguntando por qué ellos cumplían con el ayuno, mientras los discípulos del Señor no lo hacían.
A veces nosotros caemos en esa misma realidad. Creemos que nuestra fe se mide solo por cuánto nos sacrificamos, por cuántas normas cumplimos o por qué tan formales nos vemos cuando rezamos o cuando estamos en la iglesia. Sin embargo, Jesús nos invita a mirar más allá de la ley y a enfocarnos más en la relación personal con Él, recordándonos que la vida cristiana no es una carga de obligaciones, sino una respuesta de amor a su llamado.
Jesús utiliza la imagen del esposo y la boda para explicarlo mejor, su presencia es una fiesta para el alma. Nos dice que si no lo tenemos a Él presente, no tiene sentido estar de luto o ayunar; la meta de toda nuestra oración y de nuestra penitencia es simplemente estar con Él.
El ayuno es una herramienta para purificar el corazón de cara a lo que se necesita para hacer su voluntad. Cuando tenemos a Jesús en la Eucaristía, en su Palabra y en nuestro interior, lo que Dios espera de nosotros es un corazón agradecido y gozoso; no podemos vivir una fe triste o de pura apariencia, porque la cercanía de Dios es la alegría más grande que podemos experimentar.
Jesús nos recuerda que llegará el tiempo de ayunar cuando el esposo sea quitado, esto nos habla de esos momentos de desierto o de prueba donde sentimos que Dios está lejos y es ahí donde el sacrificio cobra sentido para ayudarnos a buscarlo con más intensidad.
Pero mientras tanto, la invitación hoy es a vivir en la alegría, en la gracia de la compañía de Jesús. Debemos revisar si nuestro servicio al Señor nace de un corazón que celebra su amor o de un espíritu que solo cumple reglas por temor o por costumbre.
Que nuestra vida sea un reflejo de esa alegría de sabernos amados por Jesús, entendiendo que el sacrificio más agradable a Dios es un corazón que se entrega a su voluntad con alegría en el alma.
Antífona de comunión
Sal 24, 4
Muéstranos, Señor, tus caminos, enséñanos tus senderos.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Te pedimos, Dios todopoderoso, que la participación en este sacramento nos purifique de todo pecado y nos disponga a recibir los dones de tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, enséñame cómo hacer morir las obras de la carne, aquellas cosas que me apartan de ti y de mis hermanos; para que la ascesis de esta cuaresma sea verdaderamente un instrumento y para que, muriendo, pueda ser vivificado en ti.
Acción
Hoy haré un lista de hábitos inapropiados que me gustaría erradicar de mi vida desde esta cuaresma.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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