Tiempo Litúrgico: Cuaresma. Semana II - Feria.
Color del día: Morado.
Memoria libre: Santa Ángela de la Cruz, religiosa y fundadora.
Antífona de entrada
Cf. Sal 25, 11-12
Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí. Mi pie se mantiene en el camino recto, en la asamblea bendeciré al Señor.
Oración colecta
Señor Dios, que nos mandaste mortificar nuestros cuerpos para sanar nuestras almas, concédenos poder evitar todo pecado y que nuestras voluntades sean capaces de aplicarse a cumplir los mandamientos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo
PRIMERA LECTURA
Hemos pecado,
hemos cometido crímenes
Lectura de la profecía de
Daniel 9, 4b-10
¡Ay, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen sus mandamientos.
Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén, y a todo Israel, a los de cerca y la los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti.
Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.
Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Quizás, uno de los grandes problemas con los que se enfrenta la conversión es el reconocer, desde lo más profundo de nuestro corazón, que somos pecadores.
Y es que no es fácil reconocer que somos débiles y, por ello, generalmente buscamos excusar nuestras culpas y esto hace que sea difícil salir de nuestro pecado o superar nuestras debilidades.
En este pasaje que nos presenta la Sagrada Escritura, vemos con qué humildad y sencillez el profeta reconoce, no sólo el pecado personal, sino el colectivo. Él sabe que el destierro que padecen es el fruto de su pecado, pero al mismo tiempo sabe que su Dios es un Dios de misericordia.
No sigamos enmascarando o justificando nuestro pecado y debilidad, seamos honestos con nosotros mismos y declaremos delante de Dios y de su ministro nuestra debilidad. Dios es amor, y por ese amor nos perdonará, pero más aún, esta acción es la que nos permitirá superar nuestro pecado y vivir de continuo en la gracia y el amor de Dios.
Salmo responsorial
Sal 78, 8. 9. 11 y 13
R. Señor, no nos trates como
merecen nuestros pecados.
- No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados. R.
- Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre. R.
- Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. R.
- Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre, cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 6, 63c. 68c
R. Alabanza y honor a ti, Señor Jesús.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. R.
EVANGELIO
Perdonad, y seréis perdonados
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 6, 36-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Con la misma medida serán medidos. Me encanta porque nuestro Señor es muy claro, es muy claro y muy firme: con la misma medida que midan, serán medidos; si tú juzgas, te juzgarán; si tú condenas, te condenarán; si no perdonas, no serás perdonado.
Y como se habrán dado cuenta, toda la liturgia de Cuaresma nos habla de conversión del corazón, de un profundo y sincero cambio de corazón. Ese vaciarse del yo feo, del yo sucio para llenarlo de un yo bonito, de un yo con sentido y significado. Hoy justo Jesús nos invita a comportarnos y tratar a los demás como nos gustaría que los demás se comporten con nosotros y como nos gustaría que nos trataran.
Como decíamos al inicio, si buscamos perdón, dar perdón; si buscamos amor, dar amor; si buscamos comprensión, justicia, dar comprensión y justicia; uno cosecha lo que siembra. Así que saquemos toda mala hierba y sembremos frutos que alimentan el alma, como: la paz, la alegría, el perdón, la amistad, la esperanza, la caridad, el servicio, la humildad, la verdad, la misericordia, todo eso que el Señor me da a mí abundantemente.
A mí me llama mucho la atención porque Jesús nos dice: ‘con la misma medida serán medidos’. Pero la medida de Jesús ¿cuál es? Una abundante misericordia.
No pidamos algo que nosotros no podemos dar. Demos aquello que Jesús nos da. Démoslo a todos. Demos aquello de lo que abunda en el corazón de Jesús, porque de eso mismo se llenará nuestro corazón. Hoy sembrar alegría en quien me encuentre.
Antífona de comunión
Cf. lc 6,36
Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso, dice el Señor.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Que esta comunión, Señor, nos limpie de pecado y nos haga participar en los gozos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, me confieso débil y pecador, reconozco que todos tus juicios son sensatos y justos y que lo que aún hay de malo en mi vida es debido a todas aquellas áreas que no he rendido a tu luz y a tu amor.
Pero, Señor, hoy clamo por tu misericordia, apelo a tu amor desmedido por los que te buscamos, sé que comprendes mis flaquezas y me perdonas, hoy te pido tu gracia para levantar delante de tu admirable luz, toda mi persona; ilumíname, Señor, para pertenecerte por completo.
Acción
En este día haré un examen de conciencia, poniendo mayor énfasis en las áreas de mi vida que más me cuesta rendirle a Dios; se las presentaré en oración dejando de racionalizar, declarando lo que de ellas es pecado y pidiendo perdón de corazón.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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