Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Viernes, 20 de marzo de 2026.


Tiempo Litúrgico: Cuaresma. Semana IV - Feria.
   Color del día: Morado.  


Antífona de entrada
Sal 53, 3-4

Señor, sálvame por tu nombre y líbrame con tu poder. Señor, escucha mi plegaria, presta oídos a las palabras de mi boca.

Oración colecta

Señor Dios, que preparaste abundantes remedios para nuestra fragilidad, concédenos que podamos recibir con alegría su efecto reparador y lo manifestemos con una vida santa. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Lo condenaremos
a muerte ignominiosa

Lectura del libro de la
Sabiduría 2, 1a. 12-22

Se decían los impíos, razonando equivocadamente: «Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso: se opone a nuestro modo de actuar, nos reprocha las faltas contra la ley y nos reprende contra la educación recibida; presume de conocer a Dios y se llama a sí mismo hijo de Dios.

Es un reproche contra nuestros criterios, su sola presencia nos resulta insoportable.

Lleva una vida distinta de los demás, y va por caminos diferentes.

Nos considera moneda falsa y nos esquiva como a impuros.

Proclama dichoso el destino de los justos, y presume de tener por padre a Dios.

Veamos si es verdad lo que dice, comprobando cómo es su muerte.

Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará y lo librará de las manos de sus enemigos.

Lo someteremos a ultrajes y torturas, para conocer su temple y comprobar su resistencia.

Lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues, según dice, Dios lo salvará»

Así discurren, pero se equivocan, pues los ciega su maldad.

Desconocen los misterios de Dios, no esperan el premio de la santidad ni creen en la recompensa de una vida intachable.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Este hermoso pasaje, referido sin lugar a dudas a Cristo, es perfectamente aplicable a todos los que, como Jesús, buscan vivir de acuerdo al proyecto de Dios.

Y es que un cristiano que vive de acuerdo al Evangelio, será siempre contestado y rechazado por los demás, ya que su manera de vivir los pone en evidencia.

La manera en que concibe la justicia, el amor y la verdad, hace que los que viven de acuerdo a este mundo, se sientan agredidos y, en muchas ocasiones, hasta descubiertos en sus malas acciones. Por ello, los rechazan, los segregan de sus grupos sociales y los tienen por menos.

Este rechazo del mundo es de alguna manera la prueba sustancial de nuestra pertenencia a Cristo, y esta pertenencia es la que hace que la vida de los discípulos del Señor sea plena, recibiendo de él el amor, la consolación y la paz perdurable.

No te dejes engañar por los criterios de este mundo, que te ofrece felicidad pasajera y placer que sólo corrompe. Sé fiel al Señor y él te mostrará la gloria y producirá en tu corazón el gozo y la paz que no pasan nunca.

Salmo responsorial
Sal 33, 17-18. 19-20. 21 y 23

R. El Señor está cerca de los atribulados.
  • El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. R.
  • El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo librará el Señor. R.
  • Él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él. R.

Aclamación antes del Evangelio
Mt 4, 4b

R. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor.

No solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R.

EVANGELIO
Intentaban agarrarlo,
pero todavía no había llegado su hora

Lectura del santo Evangelio
según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30

En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.

Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.

Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:

«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».

Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:

«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado».

Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Jesús nos da hoy una lección de prudencia y de estrategia, no se lanza al peligro para presumir su poder, Él se mueve con cautela y aparece en secreto porque sabe que el ambiente está muy tenso y que buscan acabar con Él, nos enseña que tener fe no significa ser imprudente, sino saber leer los tiempos y actuar con inteligencia cuando las cosas se ponen difíciles. 

En medio de Jerusalén, la gente empieza a dudar porque creen conocerlo demasiado bien, dicen que saben de dónde viene y como ven a un hombre común de Nazaret, asumen que no puede ser el Mesías. Ese es el error de siempre, subestimar lo extraordinario porque parece demasiado ordinario.

Tenemos la bendición frente a nosotros, pero nuestros prejuicios o el creer que ya nos las sabemos todas, nos impide ver la mano de Dios en las cosas sencillas y ordinarias. 

Al final, aunque intentan arrestarlo, nadie puede tocarlo. Jesús lo deja muy claro, todavía no había llegado su hora. Esto nos da una paz enorme, porque nos enseña que cuando caminamos con un propósito y estamos alineados con lo que Dios quiere, no hay poder humano que pueda detenernos antes de tiempo. 

Jesús es el dueño del tiempo, y nosotros, si seguimos sus pasos, también estamos bajo esa protección divina. En resumen, este pasaje nos invita a mirar más allá de las apariencias y a confiar en que, si actuamos con sabiduría y fe, nada nos pasará hasta que hayamos cumplido nuestra misión.

Antífona de comunión
Ef 1, 7

Por medio de su Sangre, Cristo nos ha obtenido la redención y el perdón de los pecados. En esto se manifiesta la riqueza de su gracia.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Concédenos, Señor, que así como pasamos de lo antiguo a lo nuevo, así, renunciando al pecado, quedemos renovados con una vida santa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Señor Jesús, tú que vives la ley del amor y la solidaridad de modo profundo, enséñame a mí a vivir continuamente en el amor al prójimo y en la solidaridad con el que sufre y con el hermano que yerra, para que sea yo una viva presencia, en medio del dolor, del consuelo que tú das al mundo por medio de tu Espíritu.

Acción

Consideraré qué cosas me faltan para ser solidario con el que sufre, especialmente con los más cercanos a mí.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).