Tiempo Litúrgico: Cuaresma. Semana V - Feria.
Color del día: Morado.
Memoria libre: Santa Catalina de Suecia, religiosa y mística.
Antífona de entrada
Sal 26, 14
Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y abandónate al Señor.
Oración colecta
Concédenos, Padre, perseverar en el cumplimiento de tu voluntad para que, en este tiempo en que vivimos, el pueblo consagrado a tu servicio crezca en número y en santidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Los mordidos de serpientes quedarán
sanos al mirar a la serpiente de bronce
Lectura del libro de los Números 21, 4-9
En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón.
El pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».
El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: «Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
¿Quién nos ha dicho que la vida fuera fácil? Más aún, ¿Quién nos dijo que la vida cristiana fuera "miel sobre hojuelas"?
Cuando le preguntó Pedro a Jesús qué es lo que recibirían sus seguidores, aquellos que habían dejado todo por él, la respuesta fue: "El ciento por uno en todo lo que hayan dejado, junto con persecuciones y al final la vida eterna".
Por eso el Papa Juan Pablo II, en su Carta Apostólica "Salvifici Doloris", nos recuerda que Jesús no vino a quitarnos el dolor sino a darle sentido. Los judíos, liberados por Dios de la terrible esclavitud, ahora se daban cuenta que ser libres no es fácil, y se rebelan contra su libertador.
Sin embargo, Dios no se da por vencido. Los castiga, pero en el mismo castigo les da la posibilidad de salvación, la cual de nuevo tendrá que ser opción de cada uno: El Señor siempre te dirá: "Si quieres..." No desaprovechemos esta oportunidad para levantar nuestros ojos a la cruz de Jesús y, movidos por su amor, cambiar nuestra vida.
Salmo responsorial
Sal 101, 2-3. 16-18. 19-21
R. Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti.
- Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame en seguida. R.
- Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión, y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones. R.
- Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R.
Aclamación antes del Evangelio
R. Gloria a ti, Cristo, Palabra de Dios.
La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre. R.
EVANGELIO
Cuando levantéis en alto al Hijo
del hombre, sabréis que «Yo soy»
Lectura del santo Evangelio
según san Juan 8, 21-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: «Donde yo voy no podéis venir vosotros»?».
Y él les dijo: «Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que «Yo soy», moriréis por vuestros pecados».
Ellos le decían: «¿Quién eres tú?»
Jesús les contestó: «Lo que os estoy diciendo. desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús: «Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que «Yo soy», y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Imagínate estar sentado con Jesús y de pronto suelta esta frase frente a ti: ‘Yo me voy y ustedes me van a buscar, pero van a morir en su pecado’. Suena fuerte, ¿no? pero vamos a tomarlo más bien como el consejo de un amigo que no quiere que nos perdamos.
Si lo vemos así y nos consideramos amigos de Dios, amigos de Jesús, debemos entender que nos está avisando que las oportunidades no son eternas y que quedarnos de brazos cruzados tiene un gran riesgo.
Lo que más me hace ruido, es cuando explica esa diferencia entre ser de abajo y ser de arriba. Ser de abajo es vivir atrapado en el drama, en el qué dirán, en el ego o en las cosas que hoy están y mañana quién sabe. En cambio, ser de arriba es estar en otra dimensión, en otra frecuencia. Es vivir con un propósito, con paz y con la mirada puesta en lo que de verdad vale la pena.
Jesús nos dice directo: ‘Ustedes son de este mundo, Yo no’. Nos está invitando a que nosotros también dejemos de ser tan de este mundo. Y fíjate en este detalle, Él dice que siempre hace lo que le gusta a su Padre. ¡Qué increíble sería poder decir lo mismo nosotros!, ¿verdad?
Que nuestras decisiones no dependan de lo que nos conviene a nosotros, sino de lo que sabemos que está bien y lo que Dios quiere. Jesús no anda buscando likes ni anda buscando quedar bien con nadie, Él sabe quién es y a qué vino, por eso cuando dice ‘Yo soy’, está reafirmando y reclamando su lugar, recordándonos que Él es el único que nos puede sacar de este abajo, que a veces nos asfixia y nos angustia.
Al final del texto dice que muchos creyeron en él. Y es que la verdad, aunque a veces es dura, termina por convencer. ¿Cómo ves esta idea de ser de arriba? ¿Sientes que a veces te sigue ganando el peso de las cosas de abajo en tu día a día? Si es así, esfuérzate más, busca ayuda. El Señor está atento y dispuesto a ayudarte, empieza por reconocer la necesidad de su misericordia y Él estará esperándote con los brazos abiertos para recibirte.
Antífona de comunión
Jn 12, 32
Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que participando asiduamente en tus divinos misterios, merezcamos alcanzar los dones del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor Dios dame tu gracia para permanecer fiel a ti en medio de las adversidades de la vida, para que siga atento a tu voluntad y, al igual que tu Hijo Jesús, mi alimento sea siempre hacer tu voluntad antes que cualquier otra cosa. Amén.
Acción
Hoy haré algo que en verdad me cuesta trabajo y demande de mi paciencia, y lo haré pidiéndole a Dios que a través de ello me enseñe a ser paciente.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
.jpg)