Colocación del Evangelio sobre uno de los nuevos obispos ordenados por el Papa León XIV, parte del rito de la consagración episcopal. | Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News
2 de mayo de 2026
Por Walter Sánchez Silva | A CI Prensa
El Papa León XIV consagró este sábado a 4 obispos auxiliares para Roma, diócesis de la que es obispo, en la Basílica Papal de San Juan de Letrán, la catedral local, a quienes animó a ejercer su ministerio episcopal de modo que nadie se considere “descartado por Dios”.
Los nuevos obispos auxiliares, a quienes nombró el pasado 25 de febrero, son: Mons. Andrea Carleval, Mons. Stefano Sparapani, Mons. Marco Valenti y Mons. Alessandro Zenobbi.
Estos nuevos obispos auxiliares se unen en el gobierno de la Diócesis de Roma al Papa León, al Cardenal Baldassare Reina, Vicario del Papa para Roma; a Mons. Renato Tarantelli Baccari, vicerregente y auxiliar para el Sector Sur; y a Mons. Michele Di Tolve, Obispo Auxiliar y rector del Pontificio Seminario Romano Mayor.
La homilía del Papa León XIV
En su homilía y tras recordar que la Diócesis de Roma tiene una “vocación singular a la universalidad y a la caridad”, el Santo Padre resaltó que esta ordenación “es una fiesta del pueblo, porque ellos provienen de este pueblo y del presbiterio que con amor cuida de ellos”.
El Papa León impone las manos sobre uno de los nuevos obispos. Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News
“Nuestra comunidad diocesana se reúne hoy en la invocación del Espíritu Santo, que ungirá a los nuevos obispos, para que se consagren plenamente al servicio del Evangelio de Cristo. Él es la piedra desechada que, ‘escogida por Dios’, se ha ‘convertido en piedra angular’”.
El Papa dijo luego que Jesús “iba en busca de las ovejas rechazadas, se sentaba a la mesa con ellas, desarmaba las manos y los corazones que querían apedrearlas”. Por ello, “al invertir la lógica del dominio, la de quienes persiguen la insensata ambición de determinar la arquitectura de la Tierra, es en Cristo donde los desechados recuperan su dignidad y se sienten elegidos para el Reino de Dios”.
En ese sentido, continuó, "nos convertimos en piedras rechazadas por los hombres y elegidas por Dios cuando con la vida y la palabra nos oponemos a los proyectos que aplastan a los débiles, no respetan la dignidad de cada persona, se sirven de los conflictos para seleccionar a los más fuertes, mientras descuidan a quienes se quedan atrás, a quienes no lo consiguen, considerando a quienes sucumben como basura de la historia”.
León XIV en la Misa de ordenación hoy en San Juan de Letrán, la Catedral de Roma. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News
“Jesús caminó entre nosotros como un profeta desarmado y desarmante, y cuando fue rechazado no cambió de actitud”, subrayó.
La palabra de León XIV a los nuevos obispos auxiliares
“Los animo a llegar a las piedras descartadas de esta ciudad y a anunciarles que, en Cristo, nuestra piedra angular, nadie está excluido de formar parte activa del edificio santo que es la Iglesia y de la fraternidad entre los seres humanos”, dijo el Santo Padre dirigiéndose a los nuevos obispos auxiliares.
“Nadie, absolutamente nadie, debe considerarse descartado por Dios, y ustedes serán heraldos de esta buena nueva que está en el centro del Evangelio”, resaltó.
El Papa León durante las letanías, con los nuevos obispos postrados. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News
“Dejen que el Espíritu de profecía actúe en ustedes: no se acomoden en los privilegios que su condición podría ofrecerles, no sigan la lógica mundana de los primeros puestos, sean testigos de Cristo, que no vino para ser servido, sino para servir (cf. Mc 10,45)”, prosiguió el Pontífice.
“Serán profetas en su ministerio si son hombres de paz y de unidad, tejiendo, con hilos de gracia y misericordia, los amplios y poblados espacios de esta diócesis, armonizando las diferencias, acogiendo, escuchando, perdonando”, alentó el Papa León.
“Hagan que los presbíteros, los diáconos, las religiosas y los religiosos, las laicas y los laicos comprometidos en el apostolado nunca se sientan solos”, animó y pidió que los ayuden “a reavivar la esperanza en sus diversos ministerios y a sentirse parte de una misma misión. Sepan motivar siempre, incansablemente, a las personas y a las comunidades, recordando con sencillez la belleza del Evangelio”.
El Papa León XIV en la Misa de ordenación episcopal. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News
Al concluir, el Papa hizo votos para que “los pobres de Roma, los peregrinos y los visitantes que llegan aquí desde todas partes del mundo puedan encontrar en los habitantes de esta ciudad, en sus instituciones y en sus pastores esa maternidad que es el rostro auténtico de la Iglesia”.
“Que la Salus Populi Romani, Madre de nuestra confianza, —concluyó— nos guíe y nos proteja siempre a lo largo del camino”.
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