Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Jueves, 27 de agosto de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXI.
   Color del día: Blanco.  


Antífona de entrada
Cf. Prov 31, 30. 28

La mujer que teme al Señor merece alabanza. Sus hijos la llaman dichosa y su marido proclama su alabanza.

Oración colecta

Oh, Dios, consuelo de los que lloran, que acogiste misericordiosamente las piadosas lágrimas de santa Mónica en la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por intercesión de madre e hijo, llorar nuestros pecados y alcanzar la gracia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
En él habéis sido enriquecidos en todo

Comienzo de la 1ª carta del apóstol 
san Pablo a los Corintios 1, 1-9

Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes nuestro hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados por Jesucristo, llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: a vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Doy gracias a mi Dios continuamente por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jesús; pues en él habéis sido enriquecidos en todo: en toda palabra y en toda ciencia; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo, de modo que no carecéis de ningún don gratuito, mientras aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.

Él os mantendrá firmes hasta el final, para que seáis irreprensibles el día de nuestro Señor Jesucristo.

Fiel es Dios, el cual os llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

En este inicio de la carta encontraríamos suficiente tema para reflexionar, pero centremos nuestra atención sólo en las primeras palabras del apóstol, en su saludo a la comunidad. Llama poderosamente la atención que se refiere a ellos como "santos": "A todos ustedes, a quienes Dios ha santificado en Cristo Jesús y que son su pueblo santo".

Ya Jesús nos había dicho que esta era la realidad a la que debemos aspirar y en la que debemos de trabajar: nuestra santidad. Sobre todo, porque él mismo nos ha santificado por medio del Espíritu Santo. 

No tenemos entonces excusa para no serlo. Basta con dejar que Dios, que nos habita como en un templo, se manifieste en nuestra vida, en nuestros pensamientos, en nuestras palabras.

Es Dios mismo quien nos hace santos, pues "él nos ha santificado". Sin embargo, espera una respuesta a esta incitativa de santidad. Nuestra oración y nuestra vida sacramental (Eucaristía y Reconciliación) son los elementos para responder a esta gracia.

Por ello, si de alguna manera genérica se debería llamar a los cristianos, sería: SANTOS. No hay excusa para no serlo. ¿Por qué no te decides hoy a ser verdaderamente santo?

Salmo responsorial
Sal 144, 2-3. 4-5. 6-7

R. Bendeciré tu nombre por siempre,
Dios mío, mi rey.
  • Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza. R.
  • Una generación pondera tus obras a la otra, y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad, y yo repito tus maravillas. R.
  • Encarecen ellos tus temibles proezas, y yo narro tus grandes acciones; difunden la memoria de tu inmensa bondad, y aclaman tu justicia. R.

Aclamación antes del Evangelio
Mt 24, 42a. 44

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. R.

EVANGELIO
Estad preparados

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 24, 42-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa.

Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?

Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.

Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.

Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

En diversos pasajes de la Escritura, Jesús nos deja muy claro que sus discípulos no pueden serlo solo a ratos, no podemos estar con un pie en las cosas de Dios y con otro en las cosas del mundo; el discípulo, para ser discípulo, tiene que velar y estar preparado, no se va a ganar el cielo solo por decir “sí” al llamado, sino permaneciendo siempre atento y vigilante a su estilo de vida y sus frutos.

Utiliza esta hermosa figura del padre de familia que hará lo que tenga que hacer para proteger su casa y a los suyos.

Quizá no todos hemos tenido la bendición de que nuestro padre fuera precisamente ese vigilante, que ante el posible peligro, diera todo lo que está de su parte para protegernos, pero aun en caso que tuviéramos un ejemplo opuesto, siempre nos habremos topado con alguien que sí sería como el que describe la Escritura, preparado para defender lo suyo.

El Señor no quiere que nuestro enemigo nos haga daño, debemos tener claro que hay un enemigo que quiere que fallemos, quiere que pequemos y que nos alejemos de Dios y Jesús nos da las armas para defendernos de este enemigo, “velen y estén preparados” ¿y cómo le voy a hacer para eso?

Necesitamos estar unidos a la vid que nos alimenta, pegados a la oración y los sacramentos que nos fortalecen, dejando que el Espíritu Santo se manifieste en nuestra vida. En vigilancia constante no como un juez implacable, sino como el padre amoroso que quiere que todos se salven y que está siempre con los brazos abiertos esperando al hijo que se ha equivocado.

Como explicó Catalina de Siena, pasar de ser un siervo por temor, un pecador que comienza a cumplir los mandamientos por temor, a un hijo por amor, un hijo que sintiéndose amado, ya no vigila sus actos por miedo, sino por el deseo puro de agradar a su Padre.

Que el Señor te conceda hoy experimentar el amor del Padre como hijo muy amado y a partir de ahí puedas fortalecer tu actitud vigilante y preparada para permanecer fiel hasta el final.

Antífona de comunión
Mt 13, 45-46

El reino de los cielos se parece a un comerciante en perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, la eficacia divina de este sacramento nos ilumine e inflame en esta fiesta de santa Mónica, para que ardamos siempre en santos deseos y abundemos en obras buenas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Señor, acepto la llamada que me haces a la santidad, sé que por mis méritos o fuerzas no lo podré conseguir, pero me confío a la acción de tu Espíritu Santo y a la intercesión de la Virgen María. Toma mi esfuerzo y complétalo con tu gracia.

Acción

Hoy seré consciente de que mi rumbo es la santidad y actuaré en consecuencia, siendo imagen de Dios.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).