Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: Santa Madre Teresa de Calcuta, religiosa y fundadora.
Antífona de entrada
Sal 85, 3. 5
Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día, porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.
Oración colecta
Dios todopoderoso, que posees toda perfección, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre y concédenos que, al crecer nuestra piedad, alimentes todo bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Pasamos hambre y sed y falta de ropa
Lectura de la 1ª carta del apóstol
san Pablo a los Corintios 4, 6b-15
Hermanos:
Aprended de Apolo y de mí a jugar limpio y no os engriáis el uno contra el otro. A ver, ¿quién te hace tan importante? ¿Tienes algo que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué tanto orgullo, como si nadie te lo hubiera dado?
Ya tenéis todo lo que ansiabais, ya sois ricos, habéis conseguido un reino sin nosotros. ¿Qué más quisiera yo? Así reinaríamos juntos. Por lo que veo, a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos; como condenados a muerte, dados en espectáculo público para ángeles y hombres.
Nosotros, unos locos por Cristo, vosotros, sensatos en Cristo; nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros célebres, nosotros despreciados; hasta ahora pasamos hambre y sed y falta de ropa; recibimos bofetadas, no tenemos domicilio, nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; nos insultan, y les deseamos bendiciones; nos persiguen, y aguantamos; nos calumnian, y respondemos con buenos modos; nos tratan como a la basura del mundo, el deshecho de la humanidad, y así hasta el día de hoy.
No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros. Porque os quiero como a hijos; ahora que estáis en Cristo tendréis mil tutores, pero padres no tenéis muchos; por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 144, 17-18. 19-20. 21
R. Cerca está el Señor de los que lo invocan.
- El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones. Cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R.
- Satisface los deseos de los que lo temen, escucha sus gritos, y los salva. El Señor guarda a los que lo aman, pero destruye a los malvados. R.
- Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre por siempre jamás. R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 14, 6bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el camino y la verdad y la vida – dice el Señor -; nadie va al Padre sino por mí. R.
EVANGELIO
¿Por qué hacéis en sábado
lo que no está permitido?
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 6, 1-5
Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos.
Unos fariseos dijeron: «¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?».
Respondiendo Jesús, les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre?
Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él».
Y les decía: «El Hijo del hombre es señor del sábado».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Este pasaje comienza con un dato relevante que representa parte del problema de fondo, todo esto ocurre en sábado, el día de la semana que el pueblo judío dedicaba al Señor (y en principio lo dedica hasta la fecha), el Shabbat cuyo nombre significa “cesación” o “descanso”; para el pueblo de Israel no es simplemente un día sin trabajo, sino un tiempo santo, consagrado a Dios. Está inspirado en el séptimo día en el que Dios descansa después de la creación, ese día está dedicado a Dios.
No sabemos de dónde venía Jesús con sus apóstoles, pero Mateo agrega que tenían hambre, lo que nos hace suponer que, como en otras ocasiones, ni siquiera habían tenido tiempo de comer y les había alcanzado el Shabbat. ¿por qué se molestan los fariseos? Porque consideraban que al arrancar las espigas y restregarlas en sus manos estaban trabajando, y eso está prohibido.
La ley se había convertido en el fin y no en un medio para llegar a Dios, lo importante era cumplir y no que la observancia de la ley me llevara a la santidad. Lo mismo podemos decir de todos aquellos que piensan que por realizar un rito como “ir a Misa”, o rezar el rosario, o todas las mañanas rezar un Padre Nuestro y un Ave María, con eso “ya están cumpliendo” y por lo tanto se sienten merecedores de la salvación.
Jesús claramente dijo que no vino a abolir la ley sino a darle plenitud y con eso nos dice que el amor está por encima de todo, el objetivo es vivir en el amor de Dios y compartir ese amor con los demás. No es que hacer esas prácticas sea malo o innecesario, las prácticas son buenas, son necesarias para poder tener una vida espiritual sana y eso se traduzca en una vida generosa al servicio de los demás.
San Juan Pablo II a través de la doctrina social de la Iglesia nos dijo que Jesús desea mostrar que el sábado es suyo, porque Él es verdaderamente el Hijo de Dios, y que es el día en el que los hombres deben dedicarse a Dios y a los demás. Liberar a las personas del mal, practicar la fraternidad y compartir.
Después de participar en tu siguiente Misa dominical, sal con ese espíritu de darle gloria a Dios con tu vida, haz algo diferente para servir a los demás, para compartir tu vida en comunidad. No “dejemos a Dios en la Iglesia” el próximo domingo, más bien déjalo entrar a tu vida y que se manifieste a través de tus acciones.
Antífona de comunión
Cf. Sal 30, 20
Qué bondad tan grande, Señor, reservas para los que te temen.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Saciados con el pan de la mesa del cielo, te pedimos, Señor, que este alimento de la caridad fortalezca nuestros corazones y nos mueva a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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