Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Martes, 8 de setiembre de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXIII.
   Color del día: Blanco.  


Memoria libre:

Antífona de entrada

Celebremos con júbilo el nacimiento de la santísima Virgen María, de quien nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Señor.

Gloria

Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre Todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.

Oración colecta

Concede, Señor, a tus siervos el don de la gracia celestial, para que, a cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, la fiesta de su nacimiento nos traiga un aumento de paz. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Dé a luz la que debe dar a luz

Lectura de la profecía de
Miqueas 5, 1-4a

Esto dice el Señor: «Y tú, Belén Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti voy a sacar al que ha de gobernar Israel; sus orígenes son de antaño, de tiempos inmemoriales.

Por eso los entregará hasta que dé a luz la que debe dar a luz, el resto de sus hermanos volverá junto con los hijos de Israel.

Se mantendrá firme, pastoreará con la fuerza del Señor, con el dominio del nombre del Señor, su Dios; se instalarán, ya que el Señor se hará grande hasta el confín de la tierra.

Él mismo será la paz».

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

El profeta Miqueas se caracteriza por sus oráculos de castigo y oráculos de salvación. El fragmento que hoy contemplamos se considera oráculo de salvación, y se ha relacionado siempre como el anuncio del nacimiento del Mesías, y en este mismo texto se apoya el evangelista Mateo para describir el nacimiento de Jesús (Mt 2,6), aunque modifica ligeramente el texto.

Miqueas, en su profecía, habla del nacimiento de aquel que gobernará a Israel con la fuerza del Señor, pero que sus orígenes son de tiempos inmemoriales, y al mismo tiempo Miqueas está mirando al horizonte, es decir, hacia el futuro, pues Él realizará la paz y la justicia universal, asegurada por un descendiente davídico que proviene de Belén, al que elogia exaltando su humildad y su señorío universal.

Este anuncio se refiere a Jesús que cumple toda justicia, pues Él mismo es nuestra paz, y es la que, una vez resucitado, ofrece a sus discípulos, esa paz desconocida para el mundo, la verdadera paz.

En la antífona del salmo 12 vemos el cántico que María, tras su “SI”, eleva al Señor, pues confía totalmente en su misericordia y su salvación, y eleva su voz para cantar al Señor dándole gracias por el bien que le ha hecho, pues le ha otorgado la maternidad del “Salvador”

Salmo responsorial
Sal 12, 6ab. 6c

R. Desbordo de gozo con el Señor.
  • Porque yo confío en tu misericordia: mi alma gozará con tu salvación. R.
  • Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho. R.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Dichosa eres, santa Virgen María, y muy digna de toda alabanza: porque de ti salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios. R.

EVANGELIO
La criatura que hay en ella
viene del Espíritu Santo

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 1, 1-16. 18-23

Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequias engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquin, Eliaquin engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo. catorce.

La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Mateo comienza su exposición doctrinal y catequética de su evangelio con la genealogía de Jesús, confirmando que procede de la estirpe de David, y, a continuación, desarrolla como se produjo la concepción del Hijo de Dios, quedando gestante María cuando ya estaba desposada con José.

El desposorio ya suponía un compromiso decisivo de cara al matrimonio, la mujer se consagra al hombre; la ruptura del desposorio supone un repudio formal, y las relaciones sexuales con otro hombre, sería comparable a un adulterio.

José, hombre justo, para cumplir la ley debería repudiar a su futura esposa, pero no quiere difamarla y acusarla públicamente, lo que podría provocar, incluso, una lapidación.

En sueños un ángel le advierte que es obra del Espíritu Santo, pues el hijo que va a nacer salvará al pueblo de sus pecados.

Mateo recurre con frecuencia a citas del Antiguo Testamento, para justificar que deben cumplirse lo que relatan las escrituras.

La aceptación de María del proyecto que Dios le ha designado, podría suponer el rechazo por parte de sus amigos y parientes, incluso, si llega a hacerse público, por parte de sus conciudadanos, pero ella pone toda su confianza en el Señor y, junto a José, deciden criar y educar al que será el “Salvador del Mundo”, pues en su vida, muerte y resurrección anunciaba la presencia amorosa de Dios que ofrece a toda la humanidad.

¿Somos capaces de aceptar los designios de Dios, aunque conlleven incomprensión, tal como hizo María?

Antífona de comunión
Is 7, 14; Mt 1, 21

La Virgen dará a luz un hijo, que salvará al pueblo de sus pecados.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Que se alegre, Señor, tu Iglesia, alimentada con tus sagrados misterios, y se regocije por la natividad de la Virgen María, esperanza y aurora de la salvación para el mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Madre María, enséñame a ser como tú, a tener un corazón dócil, a llenarme de la gracia de Dios y sobre todo, a decir siempre "sí". Ruega por nosotros santa madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Acción

Hoy imitaré con más tesón tres valores fundamentales en María: 1. Su humildad. 2. Su comunión con Dios. 3. Su actitud de servicio constante.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Frailes Dominicos de España, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).