Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones – Lunes 30 de julio de 2018.


Tiempo Litúrgico: Ordinario 
   Color del día: Verde   

Santoral:

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta
Jeremías (13, 1-11)
Este pueblo será como este cinturón,
que no sirve para nada.

El Señor me dijo: “Ve a comprar un cinturón de lino y póntelo en la cintura, pero no lo metas en el agua”. Compré el cinturón y me lo puse en la cintura, según la orden del Señor.

Entonces el Señor me habló por segunda vez y me dijo: “Toma el cinturón que compraste y que llevas puesto en la cintura, levántate y vete al río Éufrates y escóndelo ahí, en el agujero de una roca”. Fui y lo escondí en el Éufrates, como me había ordenado el Señor.

Al cabo de mucho tiempo, me dijo el Señor: “Levántate, vete al Éufrates y recoge el cinturón que te mandé que escondieras ahí”. Fui al Éufrates, escarbé y recogí el cinturón del sitio donde lo había escondido; pero el cinturón se había podrido: no servía para nada.

Entonces el Señor me habló y me dijo: “Esto dice el Señor: ‘Del mismo modo haré yo que se pudra la gran soberbia de Judá y de Jerusalén. Ese pueblo malvado se ha negado a obedecerme, se porta obstinadamente, ha seguido a otros dioses para servirlos y adorarlos, y será como este cinturón, que ya no sirve para nada. 

Porque así como el cinturón va adherido al cuerpo, así quise llevar unidas a mí a la casa de Israel y a la casa de Judá, para que fueran mi pueblo, mi fama, mi gloria y mi honor; pero ellos no me escucharon’ ”.

Reflexión sobre la Primera Lectura

De nuevo el profeta Jeremías envía palabras duras al pueblo, con el mismo propósito de todos los profetas enviados por Dios: que el pueblo reconozca sus errores y regrese de nuevo al Señor. Sin embargo, el pueblo ha endurecido su corazón, se ha llenado de soberbia y orgullo por tener muchas riquezas, un templo hermoso y estabilidad política; todo esto lo ha llevado a alejarse cada vez más de Dios y a llevar una vida religiosa en la que se mezclan incluso los dioses paganos. 

Han perdido totalmente el respeto por Dios y por esta razón Dios dejará que les suceda como al cinturón, se pudrirán. Palabras fuertes que deben de resonar también en nuestro corazón, pues ninguno está exento de esta contaminación que nuestro mundo moderno realiza en nuestra sociedad cristiana en la que es fácil empezar a seguir dioses falsos, sobre todo, cuando en nuestra vida todo va bien; cuando hay salud y bienestar económico es fácil que la astucia del demonio nos lleve, como al pueblo de Israel, a separarnos de Dios. 

Vemos con tristeza que hay gente que con facilidad deja de ir a misa porque se fue a un día de campo, a una reunión, por ver un programa de televisión, o simplemente porque ese domingo tiene flojera. El profeta Jeremías nos invita a cambiar nuestra actitud para con Dios y tenerlo verdaderamente como el centro de nuestra vida.

Salmo responsorial:
(Deuteronomio 32, 18-19. 20. 21)
R/ Abandonaron a Dios, que les dio la vida. 
  • Abandonaron a Dios, que los creó, y olvidaron al Señor, que les dio la vida. Lo vio el Señor, y encolerizado, rechazó a sus hijos y a sus hijas. R. 
  • El Señor pensó: “Me les voy a esconder y voy a ver en qué acaban, porque son una generación depravada, unos hijos infieles. R. 
  • Ellos me han dado celos con un dios que no es Dios y me han encolerizado con sus ídolos; yo también les voy a dar celos con un pueblo que no es pueblo y los voy a encolerizar con una nación insensata”. R.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (13, 31-35)
El grano de mostaza se convierte en un arbusto
y los pájaros hacen su nido en las ramas.

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas”.

Les dijo también otra parábola: “El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”.

Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

Reflexión sobre el Evangelio

Cada una de las parábolas de Jesús busca ilustrar, por medio de imágenes, algo que sobrepasa a nuestro limitado conocimiento. Por ello, Jesús siempre dice: "Es semejante a..." y con ello, nos da una idea de qué es o qué significa el Reino. Jesús hoy propone dos ideas que están unidas por el término crecer. El Reino no es algo estático sino es algo vivo y que se desarrolla (imagen del árbol) y, al mismo tiempo, es algo que tiene que abarcarlo todo (imagen de la levadura). 

Las dos ideas tienen en común que comienzan con algo muy pequeño, pero que terminan por abarcarlo todo. A veces, pensando en nuestros ambientes poco cristianos, podríamos sentir la tentación de decir: Todo mi esfuerzo por instaurar los valores del Reino en mi medio (escuela, oficina, barrio) es tan poco; soy el único. Jesús te dice: tú eres ese grano de mostaza, tu acción en tu propio ambiente es la levadura si eres fiel y constante, el grano crecerá y la levadura terminará por fermentar a toda la sociedad. 

La obra de Dios siempre empieza con poco. Nuestra evangelización empezó con sólo doce hombres que, actuando como levadura, llagaron a impregnar a toda la sociedad con los valores del Reino. Tú y yo, a pesar de nuestra pequeñez y miseria, podemos ser también los elementos para que el Reino llegue a abarcarlo todo. ¡Ánimo!

Oración

Señor, no permitas que las comodidades y la paz que tú me has regalado me aparten de ti; más bien, llévame pegado a ti como un cinturón, quiero ser parte de tu pueblo, tu fama, tu gloria y tu honor.

Acción

Hoy seré cuidadoso de mantener una actitud de humildad y sencillez ante Dios y mis semejantes.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. 
Como María, todo por Jesús y para Jesús. 

Pbro. Ernesto María Caro

Adaptado de:
Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), Catholic.net, ACI Prensa
Verificado en:
Ordo Temporis Ciclo B - 2018, Conferencia Episcopal de Costa Rica

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