Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones – Jueves 2 de agosto de 2018.


Tiempo Litúrgico: Ordinario
   Color del día: Blanco  

Santoral:
Nuestra Señora de los Ángeles

Primera Lectura
Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácide)
(24, 1-2. 5-7. 12-16. 26-30)
María, trono de la sabiduría.

La sabiduría hace su propio elogio y se gloría en medio de su pueblo; abre su boca en la asamblea del Altísimo, y ante todos los ejércitos celestiales se glorifica diciendo: "Yo salí de la boca del Altísimo y soy la primogénita de todas sus creaturas. Encendí en el cielo una luz que no se apaga y cubrí de niebla toda la tierra. Yo puse mi tienda en las alturas y mi trono sobre una columna de nubes.

Entonces, el creador del universo, el que me formó, me dio una orden, él estableció mi morada y me dijo: 'Pon tu tienda en Jacob, que sea Israel tu heredad, echa raíces en medio de mis elegidos'.


En el principio, antes de los siglos, me formó y existiré para siempre. En su santa tienda ejercí las funciones sagradas ante él, por eso fijo mi morada en Sión -en la ciudad santa me hizo reposar- y en Jerusalén la sede de mi poder. En un pueblo glorioso eché raíces, en la porción del Señor, en su heredad.

Vengan a mí ustedes los que me aman, y sáciense de mis frutos, porque mis palabras son más dulces que la miel y mi heredad, mejor que los panales. 

Todas las generaciones me recordarán para siempre. Los que me comen seguirán teniendo hambre de mí, los que me beben seguirán teniendo sed de mí, los que me escuchan no tendrán de qué avergonzarse y los que se dejan guiar por mí no pecarán". 

Reflexión sobre la Primera Lectura

El autor sagrado muestra una "Alabanza de Sabiduría", la que, personificada, narra ante los hombre su excelencia, dejando entrever su carácter divino. Ella expone su origen divino y su poder cósmico: forma parte de la esfera cósmica de Dios, salió de la boca del Altísimo. Su grandeza, además, radica en la "funcionalidad" de la Sabiduría. A pesar de su origen divino y de su morada celeste se manifiesta en su donación en la historia, domina sobre pueblos y naciones, pero el creador la estableció en Sión. Dese su morada celeste, ya que vuelve al cielo, se destaca la imagen materna, ofreciendo a los seres humanos sus frutos con los cuales nutrirá su camino y su vida.

El crecimiento interior del ser humano que se afana por "madurar sabiamente" depende del espacio que haya dejado a la palabra de la Sabiduría en su pensar y en su obrar. Ella se convierte para quien la recibe y acoge en fuente inagotable que le muestra el sendero que debe seguir; será el signo de la cercanía de Dios que le anima, le protege, le instruye y le orienta hacia el bien.

Salmo responsorial
(33, 2-3. 4-5. 10-11. 12-13)
R. Vengan y escúchenme, hijos míos;
les voy a decir cómo amar a Dios. 
  • Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor; que se alegre su pueblo al escucharlo. R. 
  • Proclamemos qué grande es el Señor y alabemos su nombre. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores. R. 
  • Que amen al Señor todos sus fieles, pues nada faltará a quienes lo aman. El rico empobrece y pasa hambre; a quien busca al Señor, nada le falta. R. 
  • Vengan y escúchenme, hijos míos; cómo amar al Señor voy a decirles. ¿Quién quiere larga vida y desea tener días felices?  R.


Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los gálatas (4,4-7) 
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer.

Hermanos: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos.

Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama "¡Abbá!", es decir, ¡Padre! Así que ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Reflexión sobre la Segunda Lectura

El Apóstol coloca su mirada en la solidaridad de la acción liberadora de Cristo con todo el género humano. Esta dimensión nos lleva a la comprensión del misterio del Señor. La clave es la palabra "hijo" que san Pablo aplica tanto a Cristo como a los cristianos. Por el misterio de Dios que se ha hecho presente de manera singular en Jesucristo, el Hijo, incluye también al Padre y al Espíritu. San Pablo evidencia el objetivo del misterio de la Encarnación: hacernos partícipes de la acción salvadora.

Para eso ha venido el Hijo al mundo. Para el Apóstol, la experiencia de la filiación -como la de Cristo- no es solo de índole jurídica, sino que afecta lo más profundo de nuestro ser; nos inserta en el misterio mismo de Dios. Este es el misterio en la Virgen Madre, la llena de gracia, que comprendió que su respuesta y seguimiento al plan de Dios le harían partícipe de los frutos de la redención

† Lectura del santo Evangelio
según san Juan (19, 25-27)
Ahí está tu hijo: -Ahí tienes a tu madre.

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí está tu madre". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.

Reflexión sobre el Evangelio

El pasaje del Evangelio nos muestra la figura de la Virgen Madre en su condición de discípula, lo que la ha llevado al madero de la cruz. Jesús revela la maternidad espiritual de maría en el misterio de su hora, y la de su madre, a la que llama: mujer. Ella representa la Iglesia, lo mismo que el discípulo amado representa a los verdaderos creyentes. De ahí que Juan reciba a la Madre de Jesús como suya, como algo que le pertenece y a lo que no puee renunciar, ya que lo propio del discípulo es la fe; y en María se manifiesta la obra salvadora de Aquel que vino a dar la vida en rescate por todos, que continúa ahora en medio del mundo a través de su iglesia.

El discípulo cumple el mandato recibido en la cruz aceptando a María como Madre. Aparece la Virgen no solo como la madre de Jesús, sino también como el símbolo de la Iglesia que está naciendo, por lo que debe ser recibida por todo el mundo. No sólo es la fiel discípula que nos enseña el camino que hemos de seguir, sino que también peregrina hasta descubrir el valor del misterio redentor del dolor, por eso es consuelo y fortaleza para su pueblo.

Oración

Señor, quiero ser como el barro en tus manos, maleable, moldeable, dócil; pues confío en tus manos para hacer la mejor vasija, la vasija perfecta. Cuando algo falle en mi vida, Señor, cuando esté tomando una forma que no es la que pensaste, deshazme y hazme de nuevo cada vez hasta ser, Dios mío, según el modelo de tu corazón.

Acción

Hoy meditaré en cuáles son las manos que Dios está usando para moldearme en este momento y seré dócil a ellas.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. 
Como María, todo por Jesús y para Jesús. 

Adaptado de:
Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa
Verificado en:
Ordo Temporis Ciclo A - 2017, Conferencia Episcopal de Costa Rica