Papa Francisco: el Señor pregunta dónde está en nuestro corazón el hermano hambriento, enfermo y encarcelado

El Papa Francisco celebra la Misa matutina en la
capilla de la Casa de Santa Marta (Vatican Media)
18 febrero 2019, 13:55
Vatican News / Débora Donnini – Ciudad del Vaticano

Como Caín, el Señor también nos hace hoy la pregunta: "¿Dónde está tu hermano? En su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, el Papa exhortó a responder personalmente, pero no con respuestas de compromiso para escapar del problema. Sí porque Francisco recordó que, en efecto, se está hablando del hermano enfermo, encarcelado y hambriento, como dice el Evangelio de San Mateo en el capítulo 25.

De manera que la vicisitud de Caín y Abel, propuesta por la Primera Lectura de la Liturgia del día, estuvo en el centro de su reflexión. Una Lectura que forma parte de ese género literario que se repite muchas veces en la Biblia, y que "podemos llamarlo preguntas incómodas y respuestas de compromiso”.

De hecho, es precisamente "una pregunta vergonzosa", la que Dios dirigió a Caín: "¿Dónde está tu hermano? Y la respuesta es en este caso "un poco de compromiso", pero también para defenderse: "¿Pero qué tengo que ver yo, en la vida de mi hermano? ¿Acaso yo soy su guardián? Yo me lavo las manos. Y con esto Caín intenta escapar de la mirada de Dios", observó el Papa.

Preguntas incómodas

Francisco se detuvo a reflexionar sobre las "preguntas incómodas" que hizo Jesús. Muchas veces se las hizo a Pedro, por ejemplo, cuando le preguntó tres veces: "¿Me amas?”. Tanto es así que al final Pedro ya no sabía qué responder. También las dirigió a los discípulos: "¿Qué dice la gente de mí?”. Y ellos respondieron: "Un profeta, el Bautista...". "Pero ustedes, ¿qué dicen?", les preguntó. "Una pregunta embarazosa, entonces.

Dios le hizo otra pregunta a Caín: ¿Dónde está tu hermano? "Ésta – subrayó – es una pregunta incómoda: mejor no hacerla. Y nosotros conocemos muchas respuestas: pero, es su vida, yo la respeto, me lavo las manos... no me meto en la vida de los demás", cada uno es libre de elegir su propio camino...

El Papa, con estos ejemplos, quiso poner de manifiesto cómo en la vida cotidiana a estas preguntas incómodas del Señor, "respondemos un poco con principios genéricos que no dicen nada pero dicen todo, todo lo que está en el corazón”.

Respuestas de compromiso

El Papa dijo que el Señor nos hace esta pregunta a cada uno de nosotros hoy: "¿Dónde está tu hermano?". Quizás alguien que está un poco distraído puede decir que está en su casa con su esposa, añadió. Pero Francisco dejó claro que se está hablando del hermano hambriento, del enfermo, del encarcelado y del perseguido por la justicia:

"¿Dónde está tu hermano?" – “No lo sé" – "¡Pero tu hermano tiene hambre!" – Sí, sí, sí, seguramente está almorzando en la Caritas de la parroquia, sí, seguramente le darán de comer ", y con esta respuesta – de compromiso – me salvo el pellejo. "No, el otro, el enfermo..." – "¡Seguro que está en el hospital!" – "¡Pero no hay sitio en el hospital! ¿Y tiene los medicamentos?" – Pero, es una cosa suya, yo no puedo inmiscuirme en la vida de los demás... tendrá parientes que le den los medicamentos", y me lavo las manos.

"¿Dónde está tu hermano, el encarcelado?" – Ah, está pagando por lo que se merece. La hizo, que la pague. Estamos cansados de tantos delincuentes por la calle: que pague. Pero jamás tú escuchas esta respuesta de la boca del Señor. ¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está tu hermano explotado, el que trabaja en negro, nueve meses al año para reanudar, después de tres meses, otro año? Y así no hay seguridad, no hay vacaciones... "Eh, hoy no hay trabajo y uno toma lo que puede...": otra respuesta de compromiso.

Con estos ejemplos concretos el Papa pidió que cada uno tome esta palabra del Señor como si estuviera dirigida a cada uno de nosotros personalmente:

El Señor me pregunta "¿dónde está tu hermano? y hay que poner los nombres de los hermanos que el Señor nombra en el capítulo 25 de San Mateo: el enfermo, el hambriento, el sediento, el que no tiene ropa, aquel hermano pequeño que no puede ir a la escuela, el drogadicto, el encarcelado... ¿dónde está? ¿Dónde está tu hermano en tu corazón? ¿Hay lugar para estas personas en nuestro corazón? ¿O hablamos, sí, de la gente, y descargamos un poco nuestra conciencia dando limosna?

Pero que no molesten demasiado "por favor porque – prosiguió el Papa – con estas cosas sociales de la Iglesia", termina pareciendo "un partido comunista y eso nos hace daño". Está bien, pero el Señor lo dijo: ¿dónde está tu hermano? No es el partido, es el Señor". "Estamos acostumbrados – insistió – a dar respuestas de compromiso, respuestas para escapar del problema, no para ver el problema, para no tocar el problema".

¿Dónde estás?

En conclusión, el Papa Francisco volvió a exhortar a "hacer la lista" de todos a los que el Señor menciona en Mateo 25. De lo contrario, comienza a crearse "una vida oscura": el pecado está agazapado en tu puerta, dice el Señor a Caín, y "cuando llevamos esta vida oscura sin tomar en nuestras manos lo que el Señor Jesús nos enseñó, el pecado está agazapado en la puerta, esperando para entrar. Y para destruirnos", recordó, exhortando también a hacernos la otra pregunta contenida en el libro del Génesis, la que Dios dirige a Adán después del pecado: "Adán, ¿dónde estás?”.

Y Adán se escondió de la vergüenza y de miedo. Ojalá nosotros sintiéramos esta vergüenza. ¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde estás? ¿En qué mundo vives, que no te das cuenta de estas cosas, de estos sufrimientos, de estos dolores? ¿Dónde está tu hermano?... ¿Dónde estás? No te escondas de la realidad. Hay que responder abierta, fiel y alegremente a estas dos preguntas del Señor.

Fuente:
https://www.vaticannews.va/es/papa-francisco/misa-santa-marta/2019-02/papa-francisco-homilia-misa-matutina-santa-marta.html

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