Cardenal advierte sobre el mayor peligro del secularismo para los católicos

Foto referencial. Crédito: Pixabay

27 de enero de 2021 - 9:36 PM
Walter Sánchez Silva / ACI Prensa

El Arzobispo Emérito de Caracas (Venezuela), Cardenal Jorge Urosa Savino, alertó sobre la amenaza del secularismo moderno que ya no es solo indiferencia religiosa, sino abierta y violenta hostilidad a la religión.

Así lo indicó el Purpurado en un artículo titulado “Conversión y renovación espiritual: ¡Jesucristo nos invita!” que envió este 27 de enero a ACI Prensa.

“El mayor peligro del secularismo está en nosotros mismos, los católicos, en el olvido de Dios, en descuidar lo sagrado, la auténtica misión evangelizadora de la Iglesia, la religiosidad, la recta conducta moral, las prácticas devocionales”, explicó el Cardenal.

“El peligro está en que nosotros nos contagiemos y queramos hacer de nuestra religión una simple actitud de bondad humanitaria, y reducir la Iglesia a una gigantesca corporación de acción social, una ONG más”, alertó.

El Cardenal Urosa indicó que “en medio de las dificultades ordinarias, y aún de las penurias extraordinarias que la plaga del COVID-19 nos ha derramado en el mundo entero, iniciamos este año 2021 confiados en Dios, y con esperanza en su amor y protección”.

“Convertirnos siempre ha sido difícil, pues los seres humanos estamos inclinados naturalmente a dar la primacía a lo material, a lo terrenal; a dejarnos llevar por nuestro egoísmo y soberbia. Pero se ha hecho más difícil en esta época, en la que se ha fortalecido una tendencia a rechazar a Dios y a todo lo que tiene que ver con Dios: la fe, la religión, especialmente el cristianismo, la moral, etc.”, continuó el Purpurado.

En esto consiste el “secularismo: Dar importancia, más aún, absolutizar lo mundano. Y menospreciar o descuidar lo religioso: la fe, la unión con Dios, la oración, la práctica religiosa, las devociones; promueve irrespetar las imágenes y lugares sagrados”.

El Purpurado señaló que “el secularismo moderno se ha convertido no simplemente en indiferencia religiosa, sino en abierta y aún violenta hostilidad a la religión”.

“Hace pocos días, en un pueblo español, la alcaldesa derribó una cruz que tenía mucho tiempo allí, porque ‘era algo político’, según ella. Y especialmente en otras partes del mundo ha habido en los últimos años muchos ataques y vandalismo contra nuestros templos e imágenes y monumentos religiosos”, indicó.

El Cardenal se refirió a La Cruz de los Llanitos de la localidad andaluza de Aguilar de la Frontera, provincia de Córdoba (España), derribada por orden del Ayuntamiento gobernado por Izquierda Unida.

Desde 1939 la cruz se encontraba junto a la iglesia del Convento de las Descalzas. Sin embargo fue derribada el 19 de enero y, según pudo comprobar el diario ABC, el símbolo cristiano terminó en un basurero de la localidad de Motril.

¿Qué es la conversión?

Los católicos, resaltó el Cardenal Urosa, no solo deben rechazar el secularismo sino asumir la tarea de la conversión, “es decir, de una renovación interior”.

“Pero: ¿en qué consiste esa conversión y renovación? No consiste en actitudes externas, en cambios exteriores, en dejar a un lado las normas y actitudes de otros tiempos. Consiste en dos cosas principalmente”.

La primera, indicó el Purpurado venezolano, es “el arrepentimiento de nuestros pecados, y la segunda, la acogida de los dones de Dios, dejarnos llenar de Dios, e ir por el camino que Él nos indica: ¡Dichosos serán los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!”.

“Convertirnos es cambiar de dirección, de conducta, de actitud. Y esto es importante: la conversión requiere algo fundamental: el rechazo al pecado, a hacer el mal, a la indiferencia religiosa, a dejarnos llevar por nuestras pasiones y malas inclinaciones”, destacó.

Para asumir esta actitud los fieles pueden seguir el ejemplo de Santa María y San José, ejemplos de fidelidad, y “debemos reafirmar nuestra fe en Dios, y nuestra convicción de que solo siguiéndolo, con una vida santa y religiosa, es decir, marcada por el amor a Dios, podremos alcanzar la felicidad”.

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