El Papa invoca la protección de la Virgen sobre las madres y, en especial, las embarazadas

El Papa Francisco durante la Audiencia General.
Foto: Vatican Media

26 de mayo de 2021 - 4:55 AM
POR MIGUEL PÉREZ PICHEL | ACI Prensa

El Papa Francisco invocó la protección de la Virgen María sobre todas las madres y, de forma particular, sobre las mujeres embarazadas.

Al finalizar la Audiencia General de este miércoles 26 de mayo desde el Claustro de San Dámaso del Palacio Apostólico del Vaticano, el Santo Padre señaló que “en este mes de mayo, en el que veneramos a la Santísima Virgen María, confío a su intercesión a todas las madres, sobre todo a las que esperan el nacimiento de un hijo”.

“Que la Madre de Dios extienda su protección amorosa sobre todas las mujeres e invoque de su Hijo para cada una la gracia necesaria y la bendición sobre la vida familiar, materna y profesional”, fueron las palabras del Pontífice.

En los saludos en diferentes idiomas tras pronunciar su catequesis, el Papa señaló que “María, Madre de la Iglesia, es el ejemplo luminoso de la oración perseverante que el Espíritu Santo suscita en los fieles. Que ella nos conceda la gracia de no cesar nunca de rezar y de dar gracias”.

“En este mes de mayo, unidos a la Virgen podemos crecer en la certeza de que el Padre Celeste nos escucha siempre en nuestra oración”, subrayó.

Animó también “a vivir siempre el día a día bajo la mirada de nuestra Madre del cielo. Ella conforta a cuantos se encuentran en la prueba y les abre el horizonte a la esperanza”.

Asimismo, animó a que “después de haber celebrado la fiesta de Pentecostés, dejemos que el Espíritu Santo actúe en nuestros corazones. Que suscite en nosotros la oración que conviene dirigir al padre y nos haga entrar generosamente en su voluntad”.

Argumentó que “el domingo pasado hemos celebrado Pentecostés, la fiesta en la que Jesús envió sobre nosotros al Espíritu Santo, el Paráclito que refuerza en nosotros la fe y sostiene la oración. Repitamos la oración que Jesús nos enseñó: ‘hágase tu voluntad’ y no la nuestra”.

Por último, invitó “a dejarse guiar por el Espíritu que clama en nuestro interior ‘Abba, Padre’. Pidamos crecer en la fe, la esperanza y la caridad, para en todo y por todo buscar la gloria de Dios y la salvación de los hombres”.

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