Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Jueves, 10 de julio de 2025.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XIV - Feria.
   Color del día: Verde.  

Memoria libre: San Cristóbal de Licia.

Antífona de entrada
Sal 47, 10-11

Meditamos, Señor, los dones de tu amor, en medio de tu templo. Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra como tu fama. Tu diestra está llena de justicia.

Oración colecta

Señor Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo reconstruiste el mundo derrumbado, concede a tus fieles una santa alegría para que, a quienes rescataste de la esclavitud del pecado, nos hagas disfrutar del gozo que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Para preservar la vida me envió
Dios delante de vosotros a Egipto

Lectura del libro del Génesis
44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5

En aquellos días, Judá se acercó a José y le dijo:

«Permite a tu servidor decir una palabra en presencia de su señor; no se enfade mi señor conmigo, pues eres como el faraón. Mi señor interrogó a sus servidores: «¿Tenéis padre o algún hermano?», y respondimos a mi señor: «Tenemos un padre anciano y un hijo pequeño que le ha nacido en la vejez; un hermano suyo murió, y sólo le queda este de aquella mujer; su padre lo adora.»

Tú dijiste: a tus servidores «Traédmelo para que lo conozca. Si no baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme.» Cuando subimos a casa de tu servidor, nuestro padre, le contamos todas las palabras de mi señor; y nuestro padre nos dijo: «Volved a comprar algunos alimentos.»

Le dijimos: «No podemos bajar si no viene nuestro hermano menor con nosotros». Él replicó: «Sabéis que mi mujer me dio dos hijos: uno se apartó de mí, y pienso que lo ha despedazado una fiera, pues no he vuelto a verlo; si arrancáis también a este de mi lado y le sucede una desgracia, hundiréis de pena mis canas en el abismo»».

José no pudo contenerse en presencia de su corte y gritó: «Salid todos de mi presencia».

No había nadie cuando José se dio a conocer a sus hermanos. Rompió a llorar fuerte, de modo que los egipcios lo oyeron, y la noticia llegó a casa del faraón. José dijo a sus hermanos: «Yo soy José; ¿vive todavía mi padre?».

Sus hermanos, perplejos, se quedaron sin respuesta. Dijo, pues, José a sus hermanos: «Acercaos a mí».

Se acercaron, y les repitió: «Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios. Pero ahora no os preocupéis, ni os pese el haberme vendido aquí, pues para preservar la vida me envió Dios delante de vosotros».

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Este pasaje del AT, nos muestra con toda claridad, que "todo conviene para bien de aquellos que aman al Señor". Cuándo se iban a imaginar que Dios había previsto la situación de adversidad que, durante tanto tiempo vivió José como producto del pecado de sus hermanos, y que, precisamente ese pecado ahora se convertía en causa de salvación para todos ellos.

San Pablo dice en su carta a los Romanos "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia".

Hermanos, muchos de nuestros problemas más graves, posiblemente alguno de ellos causados por injusticias y problemas provenientes de otras personas, y que han afectado gravemente nuestra vida, puestos en las manos del Señor, se convierten, con el paso del tiempo, en fuente de bendición, incluso para nosotros mismos.

Debemos confiar plenamente en que tenemos un Dios amoroso que vela siempre por nosotros y a quien no pasa desapercibido ni uno solo de los acontecimientos de nuestra vida y que, por este amor, sabe convertir todas nuestras desgracias e injusticias en una fuente enorme de bendición.

Cierto es que el momento de la cruz no es agradable para nadie, ni para el mismo Hijo de Dios, pero precisamente es por esta cruz, aceptada amorosamente, que hoy tenemos la salvación y la posibilidad cierta de ir a vivir al Cielo. Pongamos en las manos del Señor todas nuestras desventuras y, veremos transformarse éstas, en fuente de bendición.

Salmo responsorial
Sal 104, 16-17. 18-19. 20-21

R. Recordad las maravillas
que hizo el Señor.
  • Llamó al hambre sobre aquella tierra: cortando el sustento de pan; por delante había enviado a un hombre, a José, vendido como esclavo. R.
  • Le trabaron los pies con grillos, le metieron el cuello en la argolla, hasta que se cumplió su predicción, y la palabra del Señor lo acreditó. R.
  • El rey lo mandó desatar, el Señor de pueblos le abrió la prisión, lo nombró administrador de su casa, señor de todas sus posesiones. R.

Aclamación antes del Evangelio
Mc 1, 15

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Está cerca el reino de Dios; convertíos y creed en el Evangelio. R.

EVANGELIO
Gratis habéis recibido, dad gratis

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 10, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.

Gratis habéis recibido, dad gratis.

No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.

Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies.

En verdad os digo que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquella ciudad».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

De nuevo Jesús, ahora en otro contexto, advierte del peligro de rechazar el anuncio del Reino. Éste es, quizás, uno de los grandes problemas por los que atraviesa nuestra sociedad: el rechazo del anuncio evangélico.

Ciertamente este rechazo no es expreso, sin embargo, esta pereza de ir a misa, de asistir a retiros, de no involucrarse en la parroquia, de no estar abierto a la instrucción de la Iglesia (obispos, sacerdotes, del mismo Papa), expresa con bastante claridad el rechazo que el mundo, y nuestra sociedad, hacen del anuncio del Reino.

Por otro lado, si bien es cierto que no hay una negativa concreta de hospedar a un ministro de la palabra, (sea sacerdote o laico), en muchos de los cristianos se nota una falta de interés por cooperar abiertamente en la proclamación del Evangelio.

Debemos estar atentos, pues la advertencia de Jesús es clara: "Yo les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que esa ciudad". Busquemos siempre la manera de aceptar la invitación de Jesús a una conversión más profunda y de cooperar para que toda nuestra comunidad, pueda conocer y vivir al mensaje del Reino.

Antífona de comunión

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré, dice el Señor.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Señor, que nos has colmado con tantas gracias, concédenos alcanzar los dones de la salvación y que nunca dejemos de alabarte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Señor, te pido perdón por las ocasiones en que he pensado que me has abandonado, y por haberte reclamado, e incluso haberte culpado, por los momentos difíciles que he vivido. Este pasaje me ha traído luz a mi vida y ahora reconozco que todo lo has hecho tú para mi salvación, porque me amas.

Acción

Hoy meditaré el pasaje de san Juan 9, 1-3 y repetiré constantemente, sobre todo en los momentos difíciles: "es para que se manifieste la obra de Dios".

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).

Entrada destacada

Therians: ¿Moda, llamado de atención o búsqueda de identidad?