Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XVI.
Color del día: Blanco.
Fiesta: Santa María Magdalena.
Antífona de entrada
Cf. Jn 20, 17
Dijo Jesús a María Magdalena: Ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios.
Gloria
Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre Todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración colecta
Dios nuestro, que quisiste que santa María Magdalena fuera la primera en recibir de tu Unigénito el encargo de anunciar el gozo pascual, concédenos por su intercesión que, siguiendo su ejemplo, anunciemos a Cristo resucitado y merezcamos contemplarlo reinando en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Encontré al amor de mi alma
Lectura del libro del Cantar
de los Cantares 3, 1-4b
Esto dice la esposa: «En mi lecho, por la noche, buscaba al amor de mi alma; lo buscaba, y no lo encontraba.
“Me levantaré y rondaré por la ciudad, por las calles y las plazas, buscaré al amor de mi alma”
Lo busqué y no lo encontré.
Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad.
“¿Habéis visto al amor de mi alma?”.
En cuanto los hube pasado, encontré al amor de mi alma».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Celebramos hoy una fiesta que nos recuerda el amor que puede desarrollarse en una persona que solo ha recibido amor de otra. Este es el caso de María Magdalena, quien hasta donde nos cuentan los evangelistas era la "enamorada" a la que el Señor había rescatado de una vida terrible.
Ella, igual que el apóstol Juan, son mencionados por el autor del cuarto evangelio como los "enamorados de Cristo" y con quien, por reciprocidad, Jesús llevaba una relación especial. No es por ello raro que en uno de los himnos de la Liturgia de Pascua se proponga, a María como la Esposa que espera al Esposo.
Debemos de entender que esta propuesta tanto de los evangelios como de la Liturgia, está orientada a mostrar, no la relación que había en entre ellos sino el amor que entre ellos se desarrollaba.
Era un amor unitivo, un amor especial, pero que respeta la condición de cada uno. Y es que estamos llamados a desarrollar este tipo de amor entre nosotros. María, que amaba tiernamente a Jesús, va a buscarlo con el alba y se encuentra al amor de los amores, que ha venido también a buscarla a ella, pues sabe que sufre grandemente pues lo supone muerto.
Así también nosotros debemos amar a Jesús y él nos buscará en los momentos más terribles de nuestra vida para que, como a María, consolarnos y asegurarnos que está vivo y que nada tenemos que temer, y así, como dice Jesús, "nuestra tristeza se convertirá en gozo.
Salmo responsorial
Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9
R. Mi alma está sedienta de ti,
Dios mío.
- Oh, Dios tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. R.
- ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R.
- Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. R.
- Porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo. Mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. R.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
«¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?» «A mi Señor glorioso, la tumba abandonada». R.
EVANGELIO
Mujer, ¡por qué lloras?,
¿a quién buscas?
Lectura del santo Evangelio
según san Juan 20, 1-2. 11-18
El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice: «¡María!».
Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».
María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Este pasaje nos ilustra cómo, quien ha tenido una experiencia de Jesús resucitado, se convierte inmediatamente en testigo de la Resurrección y, con ello, en evangelizador. La palabra que usa el griego para la acción realizada por María Magdalena al ir a anunciar es "Angellousa" - que viene de "ángel" y que identifica a los "portadores de noticias de parte de Dios"-.
María ha sido capaz de reconocer en ese "jardinero" la presencia real de Cristo. Él la ha llamado por su nombre y ella le ha dicho: Maestro. Mucha gente piensa que pasar una hora delante del Santísimo Sacramento es pérdida de tiempo (algunos ni se lo han propuesto).
Es ahí en donde, delante del misterio, el hombre puede llega a reconocer en ese pedacito de pan la presencia real de Jesús y, con ello, convertirse también en un "ángel", en un portador y anunciador de buenas noticias para los hermanos.
Necesitamos llenar nuestras oficinas, nuestras escuelas, nuestros barrios de "ángeles", de hombres y mujeres que, como María Magdalena, puedan decir: Jesús está vivo, yo lo he visto y ha cambiado mi vida y si lo que hizo conmigo, lo puede hacer también contigo.
Antífona de comunión
2 Cor 5, 14-15
El amor de Cristo nos apremia a que no vivamos para nosotros mismos, sino sólo para él, que por nosotros murió y resucitó.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Señor, que la santa recepción de tu sacramento, infunda en nosotros aquel amor perseverante con el que santa María Magdalena estuvo siempre unida a Cristo, su Maestro. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración
Señor Jesús que amaste profundamente a Santa María Magdalena y le encomendaste el anuncio de tu resurrección a tus discípulos, enséñanos a estar siempre dispuestos a escucharte sentados a tus pies en oración, atentos a tu palabra y obedientes a tu evangelio para que, como ella, podamos merecer encontrarnos contigo en los momentos difíciles de nuestra vida.
Acción
El día de hoy dedicaré unos minutos de oración, silencio y soledad para mostrarle a Jesús mi amor por él y dejar que él toque mi corazón y mi vida con su gracia.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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