Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XX.
Color del día: Blanco.
Memoria libre: San Felipe Benizi (Filippo Benizzi)
Antífona de entrada
Entonces dijo María: mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Gloria
Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre Todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración colecta
Señor Dios, que te dignaste elegir el seno virginal de la santísima Virgen María como morada en que habitara tu Palabra, concédenos que, fortalecidos con su protección, podamos tomar parte, llenos de gozo, en esta celebración. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Dios te ha dado hoy quien responda
por ti. Fue el padre de Jesé,
padre de David
Lectura del libro de
Rut 2, 1-3. 8-11; 4, 13-17
Tenía Noemí un pariente por parte de su marido; un hombre muy acomodado de la familia de Elimelec; su nombre era Booz.
Rut, la moabita, dijo a Noemí: «¿Puedo ir a espigar en el campo de quien me lo permita?».
Noemí le respondió: «Sí, hija mía».
Marchó Rut a recoger espigas detrás de los segadores, y sucedió que vino a parar en una parcela de Booz, el de la familia de Elimélec.
Booz dijo a Rut: «Escucha, hija mía. No vayas a espigar a otro campo, no te alejes de aquí. Quédate junto a mis criados. Fíjate dónde siegan los hombres y ve detrás de ellos. He mandado que no te molesten. Cuando tengas sed, bebe de los cántaros que ellos han llenado».
Ella se postró ante él y le dijo: «¿Por qué te interesas con tanta amabilidad por mí, que soy una simple extranjera?».
Booz respondió: «Me han contado cómo te has portado con tu suegra después de morir tu marido; cómo has dejado a tus padres y tu tierra natal para venir a un pueblo que no conocías»
Booz tomó a Rut por mujer. Se unió a ella, y el Señor hizo que concibiera y diera a luz un hijo. Las mujeres dijeron a Noemí:
«Bendito sea el Señor, que no te ha dejado sin protección. El nombre del difunto seguirá vivo en Israel. El niño será tu consuelo y amparo en la vejez, pues lo ha dado a luz tu nuera, que te quiere y ha demostrado ser para ti mejor que siete hijos».
Noemí tomó al niño, lo puso en su regazo y se encargó de criarlo. Las vecinas exclamaron: «A Noemí le ha nacido un niño». Y le pusieron por nombre Obed. Fue el padre de Jesé, el padre de David.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 127, 1bcd-2. 3. 4-5
R. Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
- Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R.
- Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R.
- Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R.
Aclamación antes del Evangelio
Mt 23, 9b. 10b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Uno solo es vuestro Padre, el del cielo; y uno solo es vuestro maestro, el Mesías. R.
EVANGELIO
Ellos dicen, pero no hacen
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbi”, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
No podemos dar una interpretación literalista de estos enfáticos mandatos del Señor, o a partir de aquel momento, ningún niño hubiese podido llamar más padre a sus padres, ni los alumnos hubiesen podido llamar más maestro a quienes les enseñan; el problema no está en las palabras, está en la intención del uso de las palabras o los títulos.
El problema no es que te llamen maestro, sino que exijas que te llamen así, porque crees que tú eres la referencia de la verdad o que llames a alguien padre, porque estás convencido de que ese hombre es el único origen de lo que te da vida.
Hoy Cristo, nos pide que tengamos la madurez de separar la predicación del predicador, porque fuera de Cristo, todo anunciador del Evangelio es incapaz de vivir lo que predica, pues el aguijón de la carne se encarga de demostrarnos que, perfecto, solo es Dios, y Maestro de la verdad, solo es el Verbo Encarnado.
La Iglesia predica a Cristo y cuando se pone como modelo, no se refiere a la bondad o perfección de cada uno de sus miembros en lo singular, sino a la perfección de quien es la Cabeza, Cristo, y del Espíritu que, a pesar de nuestras fragilidades, la mantiene con vida y predicando a su Señor. Y por eso la Iglesia es maestra, porque tiene la obligación de comunicar lo que ha escuchado a su Señor y ha transmitido de generación en generación, hasta nuestros días.
Ella no puede inventar nada, no puede dar por hecho lo que no le ha sido revelado, ni puede cambiar la revelación a voluntad, por capricho de algunos pastores o por la exigencia de las mayorías manipuladas. Ella solo es custodia del don recibido, que está obligada a transmitir con integridad.
“Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra”, decía Jesús en el Evangelio de hoy. O sea que el Señor no invalida la enseñanza de los escribas y fariseos, sino que pide que vivamos según Dios lo ha manifestado, primero a Moisés y ahora a nosotros, a través de su Palabra, pero quiere que no tengamos como referencia última a los emisarios del mensaje, sino a la fuente del mensaje.
Pero el texto continúa, y es aquí donde encontramos la denuncia que Jesús hacía y nos hace a nosotros hoy. Él dice: “ellos ni con el dedo los quieren mover, todo lo hacen para que los vea la gente”. O sea que el Señor no denuncia el que prediquemos la verdad, sino que la prediquemos, pero que no estemos dispuestos a vivirla; no denuncia la caída o la imperfección de los escribas, sino el pacto con la mediocridad, con la maldad, con nuestro pecado.
Antífona de comunión
María guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Hechos partícipes del alimento espiritual, te pedimos, Señor Dios nuestro, que imitando asiduamente a la bienaventurada Virgen María, nos encontremos siempre diligentes para el servicio de la Iglesia y experimentemos el gozo de ser tus servidores. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, ACI Prensa.
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