Captura de pantalla video Ángelus Papa León XIV
22 febrero 2026
Antonella Palermo - Renato Martínez
Ciudad del Vaticano | Vatican News
➤ En el Ángelus del primer domingo de Cuaresma, León XIV recuerda cómo Jesús venció los engaños del diablo y habla de la penitencia como un camino que no empobrece nuestra humanidad, sino que la enriquece, la purifica y la fortalece. Nos insta a silenciar la televisión, la radio y los teléfonos inteligentes por un rato. La riqueza, la fama y el poder, añade, «no son más que pobres sucedáneos" que, al final, "nos dejan inevitable y eternamente insatisfechos, inquietos y vacíos.
➤ Después de rezar la oración del Ángelus, el Santo Padre hizo un nuevo llamamiento en favor de la paz en Oriente Medio y en otras regiones del mundo asoladas por la guerra y la violencia. “Estas guerras son un escándalo para toda la humanidad y un clamor a Dios. Reitero con vehemencia mi llamado a perseverar en la oración, para que cesen las hostilidades y se abran finalmente caminos de paz, basados en el diálogo sincero y el respeto a la dignidad".
El desierto, las tentaciones del diablo, el arraigo en el Espíritu Santo que no nos ahorra las dificultades de la condición humana, sino que nos ofrece el camino para resistir el engaño y las trampas.
Este es el contexto de los cuarenta días de duras pruebas que experimentó Jesús, narrados en la liturgia del primer domingo de Cuaresma, que ofrece al Papa el inicio de una catequesis basada en el significado de un camino, el que precede a la Pascua, descrito como «luminoso».
Penitencia para hacer florecer la vida
Es la "vida" lo que León enfatiza, tanto al comentar las dificultades que enfrentó Jesús como al relacionarlas con el cristiano de hoy. La penitencia que enseña el Evangelio no es, por lo tanto, un fin en sí misma, sino un camino hacia la alegría plena; no es simplemente una herramienta para afrontar las propias limitaciones, sino una oportunidad para "superarlas y vivir".
La liturgia, con esta Palabra de vida, nos invita a considerar la Cuaresma como un itinerario resplandeciente en el que, con la oración, el ayuno y la limosna, podemos renovar nuestra colaboración con el Señor para hacer de nuestra vida una obra maestra irrepetible.
Se trata de permitirle eliminar las manchas y curar las heridas que el pecado haya podido causar en ella, y de comprometernos a hacerla florecer con toda su belleza hasta alcanzar la plenitud del amor, que es la única fuente de felicidad verdadera.
Riqueza, fama, poder: sustitutos de la alegría
El Pontífice cita a San Pablo VI cuando enfatizó que la penitencia, lejos de empobrecer nuestra humanidad, la enriquece, purificándola y fortaleciéndola. Consciente del desánimo que puede caracterizar el desafío del mal y de la atracción por "caminos de plenitud menos exigentes", León advierte contra la ilusión de la riqueza, la fama y el poder. Aclara:
Estas tentaciones, que también fueron las de Jesús, no son más que pobres sucedáneos de la alegría para la que fuimos creados y que, al final, nos dejan inevitable y eternamente insatisfechos, inquietos y vacíos.Silencie un poco los televisores, radios y teléfonos inteligentes
Finalmente, siguiendo los pasos de san Agustín, a quien el Papa se refiere una vez más, la exhortación es a fortalecerse en la fuente de la oración y las obras de misericordia. Y, en una época en la que el silencio es un bien cada vez más escaso, nos anima a encontrarlo y a expandirlo mediante sacrificios concretos:
Demos espacio al silencio, apaguemos un poco los televisores, la radio y los smartphone. Meditemos la Palabra de Dios, acerquémonos a los sacramentos; escuchemos la voz del Espíritu Santo, que nos habla al corazón, y escuchémonos unos a otros, en las familias, en los lugares de trabajo y en las comunidades.
Dediquemos tiempo a los que están solos, especialmente a los ancianos, a los pobres y a los enfermos. Renunciemos a lo superfluo y compartamos lo que ahorramos con quienes carecen de lo necesario.
Casas destruidas por efecto de los ataques
“No podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de tantas personas, víctimas indefensas de estos conflictos”, este fue el nuevo llamamiento que realizó el Papa León XIV este 22 de marzo, V Domingo de Cuaresma, después de rezar la oración mariana del Ángelus.
Estas guerras son una vergüenza para toda la humanidad
Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Santo Padre elevó su voz en favor de Oriente Medio y de otras regiones del mundo asoladas por la guerra y la violencia. No podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de tantas personas, denunció el Pontífice, víctimas indefensas de estos conflictos.
“Lo que les afecta, afecta a toda la humanidad. La muerte y el dolor causados por estas guerras son una vergüenza para toda la humanidad y un clamor a Dios. Renuevo con vehemencia mi llamamiento a perseverar en la oración, para que cesen las hostilidades y se abran finalmente caminos de paz, basados en el diálogo sincero y el respeto a la dignidad de cada persona humana”.
Que el deporte abra caminos de paz
Luego, el Papa León XIV saludó a los fieles y peregrinos de Italia y diferentes países que llegaron hasta la Plaza de San Pedro para rezar a la Madre de Dios, especialmente saludó a los atletas que participan en la Maratón de Roma,
“Hoy se celebra en Roma la gran Maratón, con innumerables atletas de todo el mundo. ¡Esto es un signo de esperanza! Que el deporte abra caminos de paz, inclusión social y espiritualidad”.
Ángelus, 22 de marzo de 2026, Papa León XIV. Crédito: Vatican News - Español
Fuentes:
