Lecturas de la Misa del día y su reflexión. Sábado, 18 de abril de 2026.


Tiempo Litúrgico: Pascua. Semana II - Feria.
   Color del día: Blanco.  


Antífona de entrada
Cf. 1 Pe 2, 9

Pueblo redimido por Dios, anuncia las maravillas del Señor, que te llamó de las tinieblas a su luz admirable. Aleluya.

Oración colecta

Aparta, Señor, de nosotros la sentencia condenatoria escrita en virtud de la ley del pecado, que ya anulaste en el misterio pascual por la resurrección de Jesucristo, tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

PRIMERA LECTURA
Eligieron a siete hombres
llenos de Espíritu Santo

Lectura del libro de los
Hechos de los Apóstoles 6, 1-7

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas.

Los Doce convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron:

– «No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».

La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía, Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.

La palabra de Dios iba creciendo, y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19

R. Que tu misericordia, Señor, venga
sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
  • Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.
  • La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R.
  • Los ojos del Señor están puestos en quien los teme, en los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas, y se ha compadecido del género humano. R.

EVANGELIO
Vieron a Jesús caminando sobre el lago

Lectura del santo Evangelio
según san Juan 6, 16-21

Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al mar, embarcaron y empezaron la travesía hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando.

Habían remado unos veinticinco o treinta estadios, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el mar, y se asustaron.

Pero él les dijo: «Soy yo, no temáis».

Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

No tengan miedo, soy yo. Bastaría guardar silencio y escuchar a ese Jesús que susurra a mi oído y me dice: ‘No tengas miedo, soy yo’. 

Estas palabras que escuchamos de Jesús son unas palabras que más que confortan y llenan el alma, son palabras que abrazan el corazón, son palabras que llenan el corazón de seguridad, de certeza: no tenemos nada que temer. Tenemos un Dios que nos ama infinitamente, Dios ha pensado en mí. 

Es más, me retracto, incluso esa afirmación de que Dios ha pensado en mí está mal porque el amor de Dios no es en el pasado, el amor de Dios es un eterno y perpetuo presente: Dios piensa en mí, Dios piensa en mí en cada milésima de segundo. 

Abramos el corazón para escuchar cómo me susurra al oído: ‘No tengas miedo, soy yo’. Los discípulos, al verlo caminar por las aguas, se asustaron, pero Jesús, con voz suave y firme, les dice: ‘No teman, soy yo’. 

Y cuántas veces nosotros también vemos a ese Jesús caminar por las aguas cuando no entendemos el desarrollo de alguna circunstancia, cuando vemos a los hijos que van a veces sin rumbo; cuando el activismo, el trabajo, toma las riendas de nuestra vida y nos vamos perdiendo en las actividades o cuando vemos a Jesús caminar sobre las aguas ante una enfermedad que no entiendo, ante una situación que creemos que nos sobrepasa. 

Pero escuchemos a Jesús que nos dice: ‘No tengas miedo, soy yo’. Esa es una certeza, es una afirmación: El Señor jamás nos abandonará, jamás nos dará un peso que no podamos soportar. 

Abramos el corazón, caigamos a los pies de Jesús en la Eucaristía y reconozcamos al Señor y escuchemos esas palabras que calman, esas palabras que calman el alma y llenan el corazón de esperanza: ‘No tengas miedo, soy yo’. 

Antífona de comunión
Jn 17, 24

Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que tú me has dado, para que contemplen la gloria que me diste, dice el Señor. Aleluya.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Al recibir, Señor, el don de estos sagrados misterios, te suplicamos humildemente que lo que tu Hijo nos mandó celebrar en memoria suya, nos aproveche para crecer en nuestra caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).