Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Jueves, 16 de abril de 2026.


Tiempo Litúrgico: Pascua. Semana II - Feria.
   Color del día: Blanco.  


Antífona de entrada
Cf. Sal 67, 8-9

Cuando saliste, Señor, al frente de tu pueblo, y le abriste camino a través del desierto, la tierra se estremeció y hasta los cielos dejaron caer su lluvia. Aleluya.

Oración colecta

Dios nuestro, que llevaste a cabo el sacrificio pascual para que el mundo obtuviera la salvación, escucha las súplicas de tu pueblo, y haz que, intercediendo por nosotros Cristo, nuestro Pontífice, por su humanidad, que comparte con nosotros, nos reconcilie, y por su divinidad, que lo hace igual a ti, nos perdone. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Testigos de esto somos nosotros
y el Espíritu Santo

Lectura del libro de los
Hechos de los Apóstoles 5, 27-33

En aquellos días, los apóstoles fueron conducidos a comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo: – «¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».

Pedro y los apóstoles replicaron:

– «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen».

Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Qué diferente modo de pensar de estos primeros seguidores de Jesús y de muchos de los que hoy nos decimos discípulos del Resucitado.

Para ellos la Palabra de Jesús era verdaderamente Palabra de Dios, por lo que no se ponía ni en duda ni en discusión, y cuando llegaba el momento en que se tenía que decidir y tomar partido, eran claros: "Primero debemos obedecer a Dios y luego a los hombres", aunque esto les pudiera costar la vida.

Hoy, no sólo se discute si es o no posible vivir los mandamientos (o algunos de ellos), sino que, por la manera de actuar, para muchos, el Evangelio no pasa de ser "otra opinión". Esto, lógicamente, hace que cuando se tiene que tomar partido o decidir entre los valores del Evangelio y los del mundo, la balanza se incline hacia el mundo.

Producto de esto es toda la injusticia que vivimos en nuestra sociedad, la falta de compromiso social, y la frialdad en muchos cristianos. Es necesario pedirle al Espíritu Santo que vitalice en nosotros el celo por el Evangelio y que fortalezca nuestra voluntad para que, como los apóstoles, podamos hacer siempre la voluntad de Dios, aunque ésta no agrade a aquellos con los que convivimos.

Salmo responsorial
Sal 33, 2 y 9. 17-18. 19-20

R. El afligido invocó al Señor,
y él lo escuchó.
  • Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.
  • El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. R.
  • El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor. R.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 20, 29

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Porque me has visto, Tomás, has creído – dice el Señor -; bienaventurados los que crean sin haber visto. R.

EVANGELIO
El Padre ama al Hijo
y todo lo ha puesto en su mano

Lectura del santo Evangelio
según san Juan 3, 31-36

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.

El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

El que cree en el Hijo posee la vida eterna. La vida eterna a lo que aspira, yo me atrevería a decir, todo ser humano, independientemente de su creencia, de su cultura, de su religión, de su espiritualidad. Todos sabemos que en esta vida estamos de paso, todos sabemos que vamos a otro lugar, nosotros, católicos, cristianos, creemos en esa vida eterna que es esa vida de plenitud con el Señor.

Como decía Santa Teresa de Ávila, contigo para siempre, Señor, contigo para siempre. Yo por muchos años fui de misiones a Haití, un país donde se ve mucha carencia, no solamente material, sino también espiritual, humana. Y las lecciones que Dios nos daba ahí eran muchas. Nada más bajabas del avión y Dios empezaba ya a hablar, a actuar. 

Y recuerdo un día muy concreto que llegamos al centro de las Misioneras de la Caridad con las monjitas de la Madre Teresa de Calcuta y nos encontramos a una hermana, a Sister Inmaculada, a la hermana Inmaculada. Y platicando con ella me dijo: ‘Paola, acuérdate, la cruz pesa y pesa mucho, no la puedes cargar, pero la cruz te carga a ti’. 

Esto es lo que significa creer en Jesús y poseer la vida eterna, pues para llegar a la vida eterna hay que vivir en plenitud esta vida, que no es otra cosa que abrazar la vida día a día, con lo que el día traiga; y a veces, trae la cruz y es cargar la cruz que nos toque ese día. 

Hay cruces que pesan más que otras, hay algunas cruces en las que ya te acomodaste, ya puedes caminar con ellas, pero lo más importante es que nunca las cargamos solos: Cristo siempre va a nuestro lado. ‘El que cree en el Hijo posee la vida eterna’.

Creer en Jesús, es desear y llenar el corazón para vivir con Él para siempre, en la vida eterna. Y a veces nos complicamos y queremos estudiar y queremos aprender más, y ¿cómo puedo conocer más al Señor? y ¿cómo puedo estar más cerca del Señor? y ¿cómo puedo crecer en mi vida espiritual? 

‘El que cree en el Hijo posee la vida eterna’. Creer en Cristo es creer en el hoy, en lo que hoy me da el Señor, porque el hoy es el regalo más grande que el Señor nos da. Y creer en el Hijo es poseer la vida eterna, es vivir ya aquí en la tierra lo que viviremos en el cielo por siempre, abrazados de esa cruz: para algunos chica, para algunos grande, para algunos mediana, para algunos pesada, para otros ligera, pero es abrazarla como la abrazó el Señor no hace mucho. 

Es caminar con ella o más bien dejar que la cruz nos lleve a donde podremos encontrarnos con ese Cristo para siempre en la vida eterna. Hoy abrazar la vida, gozar de la vida y si podemos hacerlo con una sonrisa, todavía mejor. 

Antífona de comunión
Mt 28, 20

Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrección de Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Enséñame, Señor, por la acción de tu Espíritu Santo, a tener siempre la disposición de obedecerte; que mi corazón tenga esa tendencia natural de buscar lo que es correcto a tus ojos y de descubrir tu querer. Mi vida te pertenece, Dios mío, por eso te pido tu gracia para vivir siempre conforme a tu voluntad.

Acción

Buscaré aquella cosa que sé que a Dios le agrada y que a mí tanto me cuesta hacerla y la haré en este día.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).