Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Martes, 23 de junio de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XII - Feria.
   Color del día: Verde.  


Antífona de entrada
Cf. Sal 27, 8-9

El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad, sé su pastor por siempre.

Oración colecta

Concédenos tener siempre, Señor, respeto y amor a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Yo haré de escudo a esta ciudad para
salvarla, por mi honor y el de David

Lectura del segundo libro de los
Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36

En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías, para decirle:

«Así hablaréis a Ezequías, rey de Judá: «Que tu Dios, en el que confías, no te engañe diciendo: ‘Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiría.’ Tú mismo has oído cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países entregándolos al anatema ¿y vas a librarte tú solo?»».

Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó. Subió al templo del Señor y abrió la carta ante el Señor y elevó esta plegaria ante él:

«Señor, Dios de Israel, entronizado sobre los querubines: Tú solo eres el Dios para todos los reinos de la tierra. Tú formaste los cielos y la tierra. ¡Inclina tu oído, Señor, y escucha! ¡Abre tus ojos, Señor, y mira! Escucha las palabras de Senaquerib enviadas para insulto del Dios vivo. Es verdad, Señor, los reyes asirios han exterminado las naciones, ha arrojado sus dioses al fuego y los han destruido. Pero no eran dioses, sino hechura de mano humana, de piedra, de madera.
Pero ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de sus manos, y sepan todos los reinos de la tierra que solo tú eres Señor Dios».

Entonces Isaías, hijo de Amós, envío a Ezequías este mensaje: «Así dice el Señor, Dios de Israel: «He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiría”.

Ésta es la palabra que el Señor pronuncia contra él: “Te desprecia, se burla de ti la doncella, hija de Sión, menea la cabeza a tu espalda la hija de Jerusalén. Ha de brotar de Jerusalén un resto, y supervivientes del monte Sión. El celo del Señor del universo lo realizará.

Por eso, esto dice el Señor acerca del rey de Asiría: No entrará en esta ciudad, no disparará contra ella ni una flecha, no avanzará contra ella con escudos, ni levantará una rampa contra ella. Regresará por el camino por donde vino se volverá y no entrará en esta ciudad – palabra del Señor – Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi siervo».

Aquella misma noche el ángel del Señor avanzó y golpeó en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres. Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, y regresó a Nínive, quedándose allí.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

En medio de nuestro mundo tecnificado, que pocos son los que, como el rey saben recurrir a Dios para dejarle a él resolver sus problemas; parecería más fácil usar de nuestros propios recursos y de nuestras propias fuerzas para alcanzar las metas que nos hemos propuesto.

Sin embargo, el salmo 127 nos dice: "El Señor da de comer a sus amigos mientras duermen". Debemos, pues de tener siempre en mente, que ciertamente es muy importante, hasta pudiéramos decir, vital, el hacer nuestro máximo esfuerzo en todo lo que emprendamos, pero es fundamental darle oportunidad a Dios de completar y perfeccionar lo que nuestras manos van haciendo.

No olvidemos que contamos con un Dios que es el creador de todo el universo y que para él NADA es imposible, por lo que las dificultades en nuestros proyectos no tienen mayor complicación.

Como el rey Ezequías, reconozcamos que sólo Dios tiene poder y aprendamos a confiar en su infinito amor y poder.

Salmo responsorial
Sal 47, 2-3a. 3b-4. 10-11

R. Dios ha fundado su ciudad para siempre.
  • Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, su monte santo, altura hermosa, alegría de toda la tierra. R.
  • El monte Sión, confín del cielo, ciudad del gran rey; entre sus palacios, Dios descuella como un alcázar. R.
  • Oh Dios, meditamos tu misericordia en medio de tu templo: como tu renombre, oh Dios, tu alabanza llega al confín de la tierra. Tu diestra está llena de justicia. R.

Aclamación antes del Evangelio
Cf. Jn 8, 12b

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Yo soy la luz del mundo – dice el Señor -; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R.

EVANGELIO
Lo que deseáis que los demás hagan
con vosotros, hacedlo con ellos

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.

Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

En la época de Jesús, los perros y los cerdos no eran como hoy mascotas domesticadas o de crianza, sino más bien sinónimo de desprecio o de impureza. ¿Qué debemos entender o qué significa entonces para nosotros lo que hoy nos dice Jesús? Lo que Jesús nos quiere enseñar con esto es que a veces no todo el mundo está listo para valorar la importancia de la vida espiritual.

Hay personas que solo buscan criticar o pisotear esas buenas intenciones o burlarse de la fe, de nuestra fe. Debemos aprender a cuidar nuestra fe y saber con quién compartimos esos tesoros espirituales. Hacerlo es un acto de prudencia y de sabiduría cristiana. 

Luego nos enseña la regla de oro que resume toda su enseñanza en una sola frase que siempre debemos tener presente: ‘Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes’. 

Nos recuerda que antes de responder un mensaje con enojo o desagrado, antes de negar una ayuda, de renegar de algo, debemos hacernos la pregunta obligatoria: ‘¿A mí me gustaría que me hicieran esto?’. Si la respuesta es no, ya sabes lo que tienes que hacer.  No debemos esperar a que los demás cambien o sean amables para empezar a serlo con ellos. Nuestra tarea siempre será tomar la iniciativa. 

Finalmente, Jesús nos habla de dos caminos, la puerta ancha que lleva a la perdición y la puerta estrecha que lleva la vida. La puerta ancha es el camino del menor esfuerzo; hacer lo que todos hacen, dejarse llevar por el egoísmo, el chisme, la comodidad o el ‘así lo hace todo el mundo’.

Mientras que la puerta estrecha es la puerta de la coherencia, la de mantener los valores, aunque a veces nos miren raro, la del perdón, la del servicio. Es más difícil, sí, pero es la única que de verdad llena nuestro corazón. 

San Juan Bosco solía decir: ‘Hagan el bien a todos y el mal a nadie’. Es más fácil enojarse que aguantar y Don Bosco nos recuerda que la puerta ancha es la de la impaciencia y el orgullo, mientras que la puerta estrecha es la de respirar hondo, ‘contar hasta diez’, tener paciencia y tratar al otro con la misma ternura con la que Dios nos trata a nosotros. 

Hay que pedir a Dios la sabiduría necesaria para cuidar las cosas sagradas de nuestra alma, la generosidad para tratar a los demás como nos gustaría ser tratados y la valentía para no seguir a la masa por el camino fácil, sino elegir siempre la puerta de la coherencia y del amor que nos llevan hacia Él.

Antífona de comunión
Cf. Sal 144, 15

Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú le das la comida a su tiempo.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Renovados por la recepción del Cuerpo santo y de la Sangre preciosa, imploramos tu bondad, Señor, para obtener con segura clemencia lo que celebramos con fidelidad constante. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Padre bueno, que en tu infinita bondad has querido no sólo crear el universo, sino que con tu amor paterno sostienes el curso de la historia y nos llevas siempre de la mano, como Padre amoroso, a fin de que no desfallezcamos en nuestro esfuerzo cotidiano por ser fieles a ti.

Ayúdanos siempre, con el don de tu Espíritu, a llevar a cabo nuestras labores poniendo todo el esfuerzo necesario como si todo dependiera de nosotros, y confiando siempre en tu presencia amorosa que lleva siempre a buen término todas nuestras acciones.

Acción

El día de hoy reflexionaré unos momentos antes de tomar mis grandes decisiones, para dejar que el Espíritu Santo me guíe a actuar para gloria de Dios.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).