Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XIII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre:
Antífona de entrada
Sal 46, 2
Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo.
Oración colecta
Oh, Dios, que por la gracia de la adopción has querido hacernos hijos de la luz, concédenos que no nos veamos envueltos en las tinieblas del error, sino que nos mantengamos siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Repatriaré a los desterrados de
mi pueblo y los plantaré en su tierra
Lectura de la profecía de
Amós 9, 11-15
Esto dice el Señor:
«Aquel día, levantaré la cabaña caída de David, repararé sus brechas, restauraré sus ruinas y la reconstruiré como antaño, para que posean el resto de Edón y todas las naciones sobre las cuales fue invocado mi nombre – oráculo del Señor que hace todo esto -.
Vienen días – oráculo del Señor – cuando se encontrarán el que ara con el que siega, y el que pisa la uva con quien esparce la semilla; las montañas destilarán mosto y las colinas se derretirán.
Repatriaré a los desterrados de mi pueblo de Israel; ellos reconstruirán ciudades derruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán su vino, cultivarán huertos y comerán sus frutos.
Yo los plantaré en su tierra, que yo les había dado, y ya no serán arrancados de ella – dice el Señor, tu Dios -».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 84, 9. 11-12. 13-14
R. Dios anuncia la paz a su pueblo.
- Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos y a los que se convierten de corazón». R.
- La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R.
- El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, y sus pasos señalarán el camino. R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz – dice el Señor -, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
EVANGELIO
¿Es que pueden guardar luto
mientras el esposo está con ellos?
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 9, 14-17
En aquel tiempo, los discípulos de Juan se acercan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?
Llegará días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres; se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Nuevamente los discípulos de Juan acuden a Jesús para ver qué dice respecto de las dudas que tienen ante este anuncio del Reino que Jesús hace. La pregunta es válida, han vivido con esa realidad de la obligatoriedad de la ley toda su vida, como si por cumplirla, Dios ya les debiera algo, no los movía necesariamente el amor, sino el cumplimiento de la ley.
Jesús les recuerda que todo lo que hacen al intentar cumplir la ley es para encontrarse con Dios, ellos lo tienen frente a frente, pero todavía no son capaces de reconocerlo por completo. Y es que cumplir la ley por cumplirla y no por amor a Dios, no tiene sentido. San Pablo nos recuerda que incluso si repartiéramos todos nuestros bienes a los pobres y entregáramos nuestro cuerpo a las llamas, si no lo hacemos con amor, de nada nos serviría.
Quien ha tomado la decisión de renovar su vida y dejar atrás el hombre viejo, de renovar su vida, dice Jesús, no puede parchar parcialmente su manera de comportarse, no puede vivir con un pie en las cosas de Dios y con el otro seguir en los caminos del mundo. Si te has encontrado con el Señor ¿realmente has tomado la decisión de dejar atrás la mentira, el engaño, la falta de caridad, el egoísmo, y “todos los etcéteras” que sabemos que están presentes en nuestras vidas y no agradan a Dios?
El Papa Francisco nos decía que la novedad del Evangelio no es un barniz, no es un remiendo; es una creación nueva. Si quieres este vino nuevo, debes tener odres nuevos, una mentalidad nueva. Así que no podemos mantener las viejas formas de comportarnos una vez que hemos encontrado a Cristo; si te has encontrado con Él, ¡decídete de una vez y para siempre a seguirlo! Y seguirlo implica conocerlo e imitarlo.
Esto no sucederá sin dolor, sin sacrificio, Jesús está en el cielo y desde ahí nos invita a ayunar, pero no para bajar de peso ni para sentirnos superiores a los demás, sino para renunciar a nuestros deseos y pasiones y que nuestras acciones del día a día sean un reflejo de nuestra fe. Que tu fe no sea, como dice el Papa Francisco, solo un barniz, sino que sea la fuente desde donde nace nuestro deseo de tener una vida nueva.
Antífona de comunión
Sal 102, 1
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
La ofrenda divina que hemos presentado y recibido nos vivifique, Señor, para que, unidos a ti en amor continuo, demos frutos que siempre permanezcan. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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