Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XIII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre:
Antífona de entrada
Dios mío, ven en mi ayuda; Señor, date prisa en socorrerme. Tú eres mi auxilio y mi salvación; Señor, no tardes.
Oración colecta
Ayuda, Señor, a tus siervos, que imploran tu continua benevolencia, y ya que se glorían de tenerte como su creador y su guía, renueva en ellos tu obra creadora y consérvales los dones de tu redención. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Aparta de mí el estrépito de tus
canciones, y fluya la justicia
como arroyo perenne
Lectura de la profecía de
Amós 5, 14-15. 21-24
Buscad el bien, no el mal, y viviréis, y así el Señor, Dios del universo, estará con vosotros, como pretendéis.
Odiad el mal y amad el bien, instaurad el derecho en el tribunal.
Tal vez el Señor, Dios del universo, tenga piedad del Resto de José.
«Aborrezco y rechazo vuestras fiestas -dice el Señor-, no acepto vuestras asambleas.
Aunque me presentéis holocaustos y ofrendas, no me complaceré en ellos, ni miraré las ofrendas pacíficas con novillos cebados.
Aparta de mí el estrépito de tus canciones; no quiero escuchar la melodía de tus cítaras.
Que fluya como agua el derecho y la justicia como arroyo perenne».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Como podemos ver en este pasaje, la brecha entre la fe y las obras ha sido siempre un grave problema para el Pueblo de Dios.
Es triste que todavía haya hermanos, que a pesar de estar habitados por el Espíritu Santo, piensen que basta con ir a misa el domingo, con darle culto a Dios para estar en comunión con él.
El profeta Amós nos recuerda que, si bien es cierto que el culto a Dios es bueno, éste pierde su sentido cuando se vive al margen de la justicia y del amor. Es necesario que nuestra vida sea conforme al Evangelio y con ello se haga una opción definitiva de renunciar al pecado y a lo que nos aparta de Dios.
Es necesario que nuestra vida diaria, en la casa, en nuestras oficinas y escuelas, sea congruente con la fe que decimos tener en Jesús que, como dice el apóstol: "quien se dice seguidor de Jesús, debe vivir como él vivió".
Salmo responsorial
Sal 49, 7. 8-9. 10-11. 12-13. 16bc-17
R. Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.
- Escucha, pueblo mío, que voy a hablarte; Israel, voy a dar testimonio contra ti; -yo, Dios, tu Dios-. R.
- No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de tu casa, ni un cabrito de tus rebaños. R.
- Pues las fieras de la selva son mías, y hay miles de bestias en mis montes; conozco todos los pájaros del cielo, tengo a mano cuanto se agita en los campos. R.
- Si tuviera hambre, no te lo diría; pues el orbe y cuanto lo llena es mío. ¿Comeré yo carne de toros, beberé sangre de cabritos? R.
- ¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos? R.
Aclamación antes del Evangelio
Sant 1, 18
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Por propia iniciativa el Padre nos engendró con la palabra de la verdad para que seamos como una primicia de sus criaturas. R.
EVANGELIO
¿Has venido a atormentar a
los demonios antes de tiempo?
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 8, 28-34
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos.
Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?».
A cierta distancia, una gran piara de cerdos estaba paciendo.
Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara».
Jesús les dijo: «Id».
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y murieron en las aguas.
Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados.
Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Familia, este Evangelio rompe la idea de que el mal es algo superficial o simplemente psicológico. Aquí aparece como una realidad espiritual que tiene la fuerza incluso para desfigurar al hombre, lo que él es, de engañarlo para aislarlo, de volverlo violento, sacarlo de la comunión. El demonio y el mal son una realidad destructiva.
Los endemoniados o los que son atormentados por ellos, viven entre sepulcros, y esto es una imagen brutal porque: están vivos, pero habitan entre los muertos, entre la muerte. Y eso no es tan lejano como parece, cada vez que el hombre pierde el sentido, la verdad o la orientación hacia Dios, hacia la verdad o el bien, empieza a vivir así, exteriormente activo, pero interiormente desintegrado.
Jesús actúa con una autoridad absoluta, no negocia, no discute, no realiza un ritual complejo, da una orden y el mal se somete. Y esto es clave, el Evangelio no presenta una lucha equilibrada entre el bien y el mal. El mal es real, pero no es igual y nunca se le igualará a Dios, está subordinado.
Por eso el Catecismo de la Iglesia enseña que: ‘el poder de Satanás no es infinito’; no puede impedir la edificación del Reino de Dios. Ahora, el final es extraño, la gente le pide a Jesús que se vaya. ¿Por qué? Porque la presencia de Cristo desinstala lo desordenado para ordenar.
Sin embargo, ellos, al ver afectados sus intereses, prefirieron perder al Salvador antes que cambiar su sistema de vida, sus estructuras mentales. El problema no es que Dios no actúe, sino que el hombre no quiere que su acción le transforme.
Y la pregunta de hoy, ¿Queremos realmente ser liberados, incluso si eso implica perder seguridades, hábitos o estructuras que nos resultan cómodas pero que impiden la voluntad de Dios?
Antífona de comunión
Nos has enviado, Señor, pan del cielo, que encierra en sí toda delicia, y satisface todos los gustos.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Acompaña, Señor, con tu permanente auxilio, a quienes renuevas con el don celestial, y a quienes no dejas de proteger, concédeles ser cada vez más dignos de la eterna redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Te bendigo y te alabo, Señor, por poner en mi corazón el deseo de hacer el bien, gracias porque en verdad me complazco en escuchar tus planes para mí, pues sé que son justos y que están pensados para darme vida.
Acción
Durante el día de hoy escucharé cantos y alabanzas a Dios y cantaré constantemente acompañando esos cantos con mis buenas acciones.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
